COMENTARIOS DE “ABRIENDO PUERTAS…por amor al arte”

 

                                                              Por Ramón Fernández Palmeral

 

 

 

 

 

                                                                                   A modo de introito

                                  

      

      

       A veces, me llegan libros de poemas que tienen un interés especial como el que acabo de recibir titulado Abriendo puertas... por amor al arte, del Liceo Poético de Benidorm. Título dividido en dos hemistiquios que me recuerdan inmediatamente el estribillo de la canción de Gloria Estefan:

 

Y vamos abriendo puertas,

y vamos cerrando heridas.

 

        Los libros ajenos son siempre  difíciles de forjar en el yunque de la crítica  y  encontrarles el verdadero valor que poseen sin lisonjas ni adulaciones gratuitas. La subjetividad va siempre aneja a la poesía, que es el talón de Aquiles de todo analista que se precie en buscarles su valoración porque no hay patrones de medición, la poesía es inconmensurable, como ya dijera José Luis García Martín, “no hay una máquina de evaluar poemas”. Los riesgos son siempre evidentes, y los peligros múltiples cuando uno se tira desde el trapecio a la red de raíces irritadas de la poesía, sobre todo cuando los poetas son dispares y no pertenece a una generación como es el caso de Abriendo puertas... Es  imposible puntuar la poesía porque como ya he dicho en alguna ocasión, la poesía no debe ser entendida como simple Literatura, sino como sentimientos que toman la forma de los versos como emisores, como modo de expresión, es corpus visible del poema. Un poema es como una rosa, no la toques, una rosa es así.

 

     Dicho esto, hemos de entender que cuando se publica un texto, porque publicar significa dar a luz un texto que antes estaba en el vientre del autor, pasa al dominio público aunque no se pierda la propiedad intelectual, que no es derecho de pernada, o sea, si bien el texto pertenece al autor, quedará fuera de su control. Una sincronía de refundir una producción literaria conlleva una dialéctica interior, una meditación de inmersión y un posicionamiento para aflorar una poesía que como todo arte que se precie ha de evolucionar acorde con los tiempos y a las corrientes artísticas. Por ello cuando concursamos, muchas veces nos desalentamos cuando vemos que los premios son dados, casi siempre, a una poesía nueva, renovada, evolucionada en metáforas, que muchas veces no entendemos en un primer acercamiento, y no podemos decir jamás que son malas, sino que no nos gustan o que no las entendemos. Uno puede escribir un soneto perfecto, pero jamás entrará a ser finalista en un premio de poesía moderna, como tampoco entrará una tabla flamenca o un Goya en un concurso de pintura.

 

    Si estudiamos la poesía como arte estético actual, plástico, vemos que su destino es la comunicación, que es como el medio del que se vale el artista para comunicar sentimientos, emociones, o frustraciones de lo que no fue y quisiera ser, trasladar el sentimiento o el dolor propio hacia el dolor ajeno, y convertirse en duelo. Porque en realidad todos tenemos los mismos sentimientos y los mismos problemas. No creo en la escritura privada, porque escribir es un medio social de comunicación y para este objetivo se inventó, la escritura privada es el pensamiento.

 

    Avanzando, la segunda proposición del título del libro …Por amor al arte, me sugiere la idea de la construcción cultural, es decir, la moderna idea artística  que considera al arte como parte consubstancial del espíritu humano, y lo interpola como  una forma de invención del arte, que ya expuso en su ensayo Larry Shiner. El poeta debe tener la capacidad del desdoblamiento, hay que entender que en muchos poemas no es el poeta el protagonista, el hablante poético o narrador, sino una voz prestada, el cantautor de la epopeya donde el poeta/actor presta su voz a los argumentos de la vida y de los hechos. Otras veces puede ser el propio poeta el que aparece como protagonista.

 

     Hay que entender, hoy en día, que la poesía como el arte evoluciona como una metáfora inacabada de la vida.  Particularmente entiendo que el poeta debe aprender a desnudarse sin pudor, abrir sus carnes y entregar su alma al lector. El  ASE o arte sin espectadores, es decir, que el artista debe crear sin preocuparse de la opinión del espectador, que por lo general no está preparado para entender de arte, se deja en manos de los especialistas que son quienes evalúan el arte. En el mismo camino del ASE va la poesía.

 

     He recibido el libro Abriendo puertas… por amor al arte, del Liceo Poético de Benidorm, Editorial CELYA, Salamanca, junio 2006, con prólogo de Joan Gonper, compuesto por 114 páginas de buena poesía de otros tantos 17 poetas. Aparecen en la contraportada los Ayuntamientos de Benidorm y de Finestrat como patrocinadores. 

 

    Se ha llegado a la conclusión que los prólogos pueden ser prescindibles e imprescindibles, este pertenece al primer grupo, ya que el prologuista nos habla de su experiencia o confesión personal de sus visitas infantiles a Benidorm, que sólo puede tener valor memorialista de una época “benidormense”, cuando nos habla de la Plaza del Mirador, que se refiere, seguramente, al promontorio o balcón  donde se alza la iglesia de San Jaime, desde donde se ve al surtidor gigante del elemento marino que se eleva como un nuevo Neptuno con tridente. Nos habla  Joan de su delicada piel blanquecina  y de su pelo bermejo, de sus viajes a Finestrat o Guadalest, y la lectura de muchos libros. Menos mal que ya en la página 8 encontramos un comentario relativo al libro “las playas de la poesía han dado excelentes frutos…”, efectivamente Benidorm no sólo es lugar de diversión y turismo salvaje, sino un lugar donde también se puede uno inspirar para escribir. Tiene el acierto de definir al Liceo Poético de Benidorm como “punta de lanza literaria que los signos de la noche festiva han encadenado a las palabras”; pero creo que  es más que esto, ellos son arietes en constante derribar barreras de incultura literaria. Efectivamente el Liceo Poético de Benidorm es una unión cooperativista más que una homogeneidad generacional de poetas y escritores, es un grupo luchador de envidiables cualidades por su capacidad de gestión, interés en mantener muy alta la Literatura en esta maltrecha región  “sin letras” como es Alicante y su Costa Blanca.

 

     Gonper, no es muy preciso en su análisis de texto, nos dice, en un manido intento poético, que, este libro es “un abanico de tonalidades poéticas”, y nos cita algunos versos del libro, pero no cita el origen del poema ni la página donde aparece. Por ejemplo, “zarpazo homicida", (pág. 9) es el primer verso del poema "Alone Again", de José Antonio Ávila, pág.11. El “pan dentro de la boca”, no es exacto, ya que el verso  dice “era el pan de mi boca” (v.8. pág. 40) de "Era, eres…" de  Paqui Herrera. La "hoguera de fuegos salvajes", (v.11, pág.19) es de Orlando Carreño. Y “una hebra que siembra la ilusión”, está en (v.9, la pág. 71) en realidad es  esa hebra permanece sembrando la ilusión, (V.9) del poema “Hebra” de Julio Pavanetti.

 

     Superadas estas minucias de la presentación más que prólogo, entremos en el libro de poemas, un libro colectivo donde participan diecisiete poetas, doce son mujeres y cinco hombres, aunque la poesía no tiene sexo, orillas ni edad, aunque las edades están comprendidas entre los 75 años de Miguel Gutiérrez y los 34 de Verónica León, por lo que no podemos decir que sea un libro generacional sino grupal. El orden de aparición es el alfabético del primer apellido. Los temas preferidos son el amor, el desengaño, la pasión, el mar levantino, la memoria y lo existencial. Todo libro es difícil de componer pero más aún si cabe lo debe ser cuando se trata de coordinar a 17 autores.

 

    En el libro encontraremos una área muy fértil de ideas, sugerencias y desarrollos de temas amorosos, como el propio título del libro Abriendo puertas… por el amor al arte. Sin duda el libro abre puertas a la imaginación del lector, porque como ya indicara Octavio Paz en el título de su libro crítico Puertas al campo, ni se le pueden poner puertas al campo ni a la creación poética. La poesía nos enseña a comprender mejor el mundo, y sin duda, este libro ayudará, aunque sea por simple amor al arte o del arte por el arte, donde el artista dotado de extraordinarias cualidades creativas asume la  obligación de perfeccionar su obra, aquí, sin duda ellos aportan su granito de arena.

 

    Para un mejor estudio distinguiré a cada autor con un verso que identifique su estilo, que introduce el análisis.

 

 

                                                                   

Análisis por autores

 

 

1.- Todo amor oculto es fracaso

 

      José Antonio Ávila Balaguer (Callosa de Segura, Alicante, 1959), ha recopilado su obra poética en cinco poemarios, ha sido incluido en tres antologías y ha participado en varios recitales. Nos presenta una bandeja de cinco gustosos poemas, el primero “Alone Again” comienza con un verso muy hernandiano Un zarpazo homicida / y luego un impulso brutal hacia el abismo (pág. 11). Recordemos los versos de Miguel Hernández  en  la "Elegía a Ramón Sijé", con los versos “un hachazo invisible y homicida, /un empujón brutal te ha derribado… “( vv. 11-12) Es un poema corto de doce versos muy telúricos y casi conceptista donde la caída al abismo es evidente, donde el personaje narrativo se encuentra solo otra vez.

 

     El poema “Pasear con D. Antonio Machado”, ya lo había publicado en la red en  “Ookeek. Sitio comunal de cultura virtual, mestiza e itinerante”. Es un poema mayor con un sol insultante, caminos, tierra y campos de amapolas que nos debe recordar a “Campos de Castilla”. Es una muy lúcida indagación sobre el oficio de poeta y al arte de escribir.

 

     He de destacar el versículo “Te necesito”, donde el poeta se busca así mismo entre remolinos cósmicos atrapado por enanas blancas o entre la errante bruma.

 

    El poema “Preguntas a la almohada” es amoroso y espiritual, místico si cabe, con un ángulo obtuso en el primer  verso, que me recuerda a Gustavo Adolfo Bécquer en Del salón en el ángulo oscuro,/ de su dueña tal vez olvidada... Ya, Ramón Sijé habló sobre la  manifestación poética del amor, a la destilación platónica de Bécquer.

 

 

2.- Rotas olas en la oscuridad

 

     Orlando Carreño (Oviedo,1936). Autor del poemario “Dados al viento” 1982, así como publicaciones en varias revistas de poesía.  Nos presenta cinco poemas amorosos.  En "De lejanía y esperanza" el amante se encuentra perdido y roto, y cuando creía encontrar la fresca voz de tus palabras...  el metal de tus súplicas... (pág. 17) se desengaña porque encuentra en la amada una tibieza entre piedras y desiertos. Esta última estrofa encierra una serie de conceptos de gran altura poética debido al uso del hipérbaton.

 

     “El latido del tiempo”, es el que ha captado más mi atención, es cósmico, tiene ambiente marino y atmósfera con segundos y primeros planos las rotas olas en la arena,/ el viento en las planicies,/ y la llamada del mar  (Vv. 9-11, pág. 18). Tanto las nubes como las olas son recursos abundantes y manidos, sin embargo, todo depende del contexto y  su uso racionado, aquí en este poema, las olas toman vida propia, se personifican y están rotas o extraviadas, nunca mejor dicho, sobre todo en la honda noche, para llamar a la puerta de la amada.

 

    En el siguiente poema “No al desvarío” insiste el poeta en la noche, en el viento, en el mar océano. Es un poeta cósmico, donde abundan las estrellas, la noche, el mar.  “Sombras Yertas” es más un poema narrativo que poesía, con pureza, donde nada ha sido dejado suelto a la sugerencia del lector.  Encontramos cambios de espacios temporales.

 

 

3.- Vuelvo a ser cima

 

    Esmeralda Díaz Pedroche (Socuéllamos, Ciudad Real, 1949). Ha sido incluida en la antología “Poemario de presentación del Liceo Poético de Benidorm”, 2003. Un poema  solo no es suficiente para  analizar una obra. El poema “Paso a paso", es muy ingenuo, creo que le sobran florecillas, nubes rosadas y mariposas, cuatro veces se repite cima en un poema, que no importa si es intencionado.

 

 

4.- El cielo de mi tierra palpitante

 

  Julia Díaz Climent (Alicante, 1965). Ha participado y dirigido recitales de poesía y música en institutos y aulas culturales. Nos presenta tres poemas, dos amorosos y una alegoría contra las guerras. En el primer poema amoroso  “Qué otra cosa puedo hacer /si no es amarte”, es un poema valiente, expresivo, lleno de explicaciones al repetir el bordón que es como una pregunta que se repite cuatro veces Qué otra cosa puedo hacer si no es amarte  hasta conseguir un verdadero éxtasis con tus dedos bondadosos/ que cual arados floridos/ van sembrado de luz/ el cielo de mi tierra palpitante. (pág. 25).  Donde la poeta logra verdaderas cuotas de sublimación y aporte de una metáfora muy lograda entre dedos, florido, luz y tierra palpitante, donde ella es sin duda la tierra, la tierra madre que genera vida.  En la alegoría contra la guerra nos recodará al Guernica de Picasso. Sin duda alguna el Guernica es un grito de madres que lloran por sus hijos asesinados en todas las guerras, soldados muertos, incendios y dolor. El año 2007 el Guernica cumplirá 50 años de edad,  y la verdad es que con lo que estamos viendo, parece que nadie ha hecho ningún caso a su mensaje simbólico.

   La metáfora última de que veremos a  un hombre levantarse  hecho yunque de panes y de manos, (v-20). pág. 26, debe quedar al arbitrio del lector avispado y atento.

 

 

5.- Las lágrimas se fundieron con las del cielo

 

    Florencia Guijarro (Madrid, 1937).  Su poema “A mi sabrá tornar”, obtuvo el segundo premio otorgado por el periódico “Canfali” de Benidorm, 2001. Nos presenta una muestra de tres poemas, dos amorosos y uno  dedicado a los que se fueron en el atentado del  11-M, que es muy emotivo. En realidad tiene el tono de la elegía o del réquiem, donde la poeta muestra su dolor y su rabia, ya no contenida, se titula “Un inmenso réquiem”. También nos puede recordar al réquiem de Amado Nervo. Aquí la poeta logra altos vuelos de lirismo ¡Ay de la amapolas trituradas/ huyendo por rojos caminos/ nunca señalados¡ (pág. 31). En un segundo plano, con versos de excelentes factura, nos muestra sutilmente la ciudad con sus aceras y sus hormigueros de gentes, nos habla de fuego, de raíles, del valle de los muertos, raíces de eterno sufrimiento, donde el cielo también llora esta amargura. Sin duda hemos de reconocer que la poesía está hecha para la épica y la elegía, para el réquiem, por ello, cuando la poesía se desvía hacia nuevos experimentos pierde ese valor duro  y seco de  los gritos en el alma herida, en la rabia contenida.

 

 

6.- Volviendo al mismo mar

 

    Miguel Gutiérrez García (Cartagena, Murcia 1931). Ha publicado la biografía “Félix Tabasco, apuntes para una biografía incompleta”, Madrid 2003. Nos muestra un abanico de cuatro poemas, uno de ellos dedicado a la Poesía, titulado “Me llamó la poesía…”, un poema muy bien compuesto y ordenado en cuartetos y tercetos no rimados, lo que es de agradecer,  donde el poeta se da cuenta que los versos son un diálogo consigo mismo, y por lo tanto no tienen edad ni sexo, que los versos son recuerdos siempre jóvenes, palabras volando en su entorno cubriendo con sus voces mi silencio. Conozco a muchas personas que han tomado la poesía como ejercicio contra la soledad, contra la autodestrucción, porque la poesía es alejamiento  de sombras y de soledades, guía de caminos y encrucijadas. Sobre todo cuando funciona en un grupo que organiza recitales.

 

    Como no podía ser menos en un poeta cartagenero, nos habla de una tierra mediterránea Nací mirando al mar mediterráneo/ sobre piedras labradas por la historia. (vv. 1-2 pág. 33). Aquí nos resume el poeta qué significa esta tierra, puerta al Levante de la historia, puente con África, faro que acuna embarcaciones, y cuando el poeta había perdido el faro de mi noche (v.19 pág. 33), sublime imagen de luz guía de su oriente, vuelve los ojos y regresa al mismo mar.  Poema digno de las mejores antologías.

 

 

7.- Era el pan de mi boca

 

    Paqui Herrera (Málaga, 1952). Autora de varios libros de poemas, ha sido incluida en dos antologías.  Nos acerca a cinco poemas muy distintos, muy sutilmente se pliega sobre sí misma y no deja que entremos en su mundo interior vital. Elude el tema del amor pasional, agridulce sabor del amor, (v-29, pág. 43), posiblemente aquí resida la clave de un desamor platónico y, en cambio nos muestre sus raíces, unas raíces descalzas (v-2. pág. 39), donde nos lleva por el mundo de las raíces sin cortezas, sin protección, y las compara con sus venas que ya no tienen savia. “Mis raíces” son redondillas  no rimadas. En “Eras, eres…”, evoca a un amor lejano o a un ser querido, que con la metáfora del verso Eras el pan de mi boca (v.8, pág. 40), da suficientes muestras de originalidad y sensibilidad, que justifican este corto poema.

 

     En el poema “¿Qué pasará?”, entiendo que alude a la muerte, como el siguiente “El último viaje” temas tenidos muy en cuenta por los románticos, sobre todo por Espronceda. Aquí  se repite cinco veces el bordón Cuando haga el último viaje.  Y es que en este último viaje, la narradora, que no tiene que coincidir necesariamente con la autora, quiere llevarse cosas: la mano de un niño al saludarle…; partículas de papel…; una dulce melodía…; un aroma a Heno de Pravia de su abuela…; y se llevaría sentimientos aún escondidos, y el agridulce sabor del amor.  Un amor que tiene un primer despertar, una semilla y su flor como resultado del encuentro. Este es un poema vibrante, hondo y espiritual.

 

 

8.- Huerto de palabras

 

    Candela Jiménez (Alicante, 1961). Ha participado en numerosos recitales y ha presentado el espectáculo Huerto de Palabras, Alicante. 2005. Nos muestra un ramillete de cinco poemas de alta calidad, valientes, telúricos y muy logrados. En el primero, muy original, nos hace una sinestesia entre la agricultura y la literatura.  Hoy me siento agricultura/ de un huerto de palabras (vv1-2, pág. 45). Es un mundo simbólico donde las palabras brotan, crecen  y emergen versos frutales.

 

    En “Hoy me quiero”, adquiere este punto de valentía, donde la narradoras nos habla de sus pechos frondosos, de la apertura de su sexo valiente, (v-3, pág. 47). La última estrofa donde es eco a su vientre, casa de un nuevo hermoso ser  que necesita nanas, contiene sin duda alusiones a un bebé, por eso ella se quiere. Toda espíritu, toda persona se debe primero querer ella misma, valorarse, para poder dar, no se puede dar lo que no se tiene, no se pude dar amor, si  uno no se ama a sí mismo.

   La poesía de Candela, en esta pequeña muestra nos demuestra a una poeta consumada, experta en echar los dados de los versos despacio, en “El correo del zar” nos lo demostrará con una abundancia de imágenes, conceptos e ideas que sugieren más que dice, lo cual es una autovía de peaje, rápida, de veloz aire de gacelas.

 

 

 9.- Me escucho el alma

 

    Verónica León (Quito, Ecuador, 1972). Es autora del poemario Lapsos y lapsus” ( Primer premio del Concurso Nacional de Poesía de la Organización Nuevas Generaciones de Quito, Ecuador, 1995. Nos presenta cuatro composiciones que son una alarde de juegos y preguntas existencialistas, en el poema “Me pregunto”, la narradora del poema se pregunta sobre la duda del ser y del sentir por ello se pregunta al final ¿existimos?, es la cuestión calderoniana de la vida es sueño, del ser  y del no ser, pero hay una luz entre neuronas abatidas (v-19, pág, 51). En “Me siento”, demuestra ser una poeta grande con un sentir inmenso y de amplio espectro, son muy sentidos los versos Me siento calladita y quieta/ y me escucho el alma  (vv 20-20-21, pág. 52). El poema “Época de poca espera”, es el más largo y complejo, quizás porque pertenece a una escritura automática, es hermético e incorpora términos médicos como astigmatismo, clónicas, lobotómica que es la ablación total o parcial de los lóbulos frontales del cerebro. En “Objetividad”, sigue con los juegos de palabras  y cierto arte de composición posmoderna que le da frescura al libro, acaba con una ironía ¿Quién mierda me preguntó /qué es la objetividad?   Verónica nos ha demostrado que tiene capacidad para cautivar al lector, y su futuro en las letras será como describiera José Luis Jover: La figura de una dama tocada por la luz (Fuga, XX, Retrato del autor).

 

 

10.- Sumergida en esta soledad

 

    Bernardita Maldonado (Loja, Ecuador, 1969). Ha publicado poemas en la revistas "Palabrar", órgano oficial de difusión de la casa de Cultura de Ecuador, ha participado en recitales y en Talleres de Escritores de la Universidad de Loja. Nos presenta un ramillete de cinco poemas, el primero “Precisarás”, es un poema de amor sobre la indiferencia del amado, sin uso de puntos ni comas, cerrado con un punto final, significativo, como si este punto fuera el fin del sufrimiento a esta desdicha, la amada se metamorfosea entre la cometa y tu ventana/ que até cuerdas de mi dolor (vv-7-8, pág. 58). La sutileza es uno de lo grandes logros de este poema que se desliza como cometa que semeja un cóndor por las montañas de palabras, de una forma muy sutil y sin alambicados juegos verbales.

 

   En “Algún día”, sigue la línea de estilo del anterior poema que no tiene  punto final, quizás porque nos deja una puerta abierta a romper muros de equivocaciones propias donde tantas equivocaciones/ he cometido/ olvidándome de mí. Nos advierte la narradora que el “sí mismo” siempre debe uno que llevarlo puesto, uno no debe olvidarse de sí mismo.

 

   En “Dios mío tan alto y pagano” entraría dentro de lo existencialista y la filosofía de la realidad para conseguir una ración del amor de cada día (v. 12,pág. 61). Que continúa de una forma implícita y sugerente en Sumergida en esta soledad, que sería el nombre del poema, ya que sumergida parece elíptico. Es un poema onírico, surrealista, donde el ser sumergido en la soledad, burla el eco como insecto y salta a las copas de los árboles y sale volando como una gaviota, y  ya, es libre, cuando soñamos que volamos significa  una necesidad de libertad.

 

   Bernardita, con este presente de poemas breves nos demuestra que tiene un estilo propio que ya es mucho en poesía  y un camino largo.

 

 

 11.- Descifré tu idioma

 

   Rafael Mones Ruiz (Suipacha, Argentina, 1937). Ha publicado seis libros de poemas y prepara otros libros. Nos presenta cinco páginas muy logradas como en “Poesía Compartida”, donde consigue explicarnos qué es en realidad compartir poesía, que para él, es brindar con palabras; es participar de sueños; es distribuir primaveras; es doler de penas; es andar  esperanzas.  En “Burbujas densas”, no sé por qué, pero me recuerda a  Amado Nervo en los versos  Bien sé, devota mujer, / cuando te contemplo en tus/ fervores y celo arder” (Celos).  El narrador en Burbujas Densas contempla a una bellísima eslovena rubia caminando sobre la arena en un mar de madrugada, lo de “ rubia cabellera” debió quizás, ser cambiada por una metáfora más conceptual.

 

    Donde el poeta se eleva  a extremos sublimes de sinceridad interior  es en “Recuerdo”, donde se muestra una nostalgia por un tiempo mejor Guardo su imagen lejana/ en recovecos del alma (vv.1-2, pág. 68), como si otros vientos lo hubieran llevado a tierras lejanas y desde un punto indeterminado, como velero que azotan sus telas, surge un esplendor de sentimiento. Porque la última estrofa es digna de ser enmarcada en cualquier antología selecta.

 

 

12.- En la última dimensión

 

   Julio Pavanetti (Montevideo, Uruguay, 1954) poeta consumado y autor de varios libros de poemas, presidente del Liceo Poético de Benidorm y otras responsabilidades literarias, al que tengo por colega y colaborador de la revista  PERITO, por ello este análisis es un tanto difícil, porque él sabe que trato de ser sincero y consecuente, o me tengo como tal. Nos presenta un abanico de  cinco poemas, dos de ellos largos. En “Hebra” se nos presenta la dualidad entre  los sueños locos y la loca pasión, ambos son ciegos, porque como el mito de Eros, tiene vendado los ojos. En “Simplemente vuelvo” una confesión en narración poética me recuerda a Pablo Neruda en los versos de “Jardín de invierno”: “Yo vuelvo a ser ahora/ el taciturno que llegó de lejos”.   Es un largo poema que como escribe el poeta siente el hecho inconsciente de estar siempre volviendo, pero al final del poema no sabe si va o viene, ya no recuerda ¿Dónde y cuando empezó el adiós? (Pág. 75).  

 

     Pero me gustaría detenerme en “Amor en la última dimensión”, con una cita de Rafael Alberti, es un poema de una pareja que tras superar los primeros escarceos amorosos se consolida como una solo ser. Nos introduce la primera estrofa el fondo musical de la cantante canadiense Loreena Mac Kennitt que es autora del álbum, entre otros, de  "A Winter Garden" de inspiración de música celta. Da como cierto que fue la entrega total… (pág.77), los besos, el aliento bolas de fuego estallando, sublime metáfora telúrica de un amor pasional, un amor cuerpo a cuerpo, derrotando las resistencias negativas, hasta alcanzar la plenitud el éxtasis y de un poema redondo. Gusta de acabar las estrofas con un verso de pie quebrado o copla manriqueña.

 

 

13.- Me inundé de dulzura

 

      Isabel  Pérez Aranda (Guadix, Granada,1961). Estudiante de Bellas Artes en la Universidad de Altea, incluida en la antología “Poesía sobre El Quijote 2005”. Nos muestra cuatro poemas que nos hablan de los elementos terrenales: la luz, el fuego, el tiempo y la calma. El tiempo se muestra muy presente, aunque no nos dice nada nuevo sobre estos nudos de horas y días, ya que todo sabemos que es inexorable y que el tiempo no es el que ha pasado sino nosotros somos los que pasamos por el tiempo o los tiempos. Hay cierta vaguedad en su composición. La última estrofa de “Calma” se da cuenta, entiende que nada es eterno. El tiempo es uno de los componentes de la poesía del valenciano Francisco Brines, a lo largo de su primer libro Las brasas (1960), que obtuvo el premio "Adonais" de 1959.

 

 

 14.- Un te quiero atragantado

 

     Patricia Pérez Acha (Necochea, Argentina, 1965).  Ha publicado poemas en el periódico “El Atlántico” de Necochea (1986-87). Nos trae una carta de amor con tres poemas potentes, entregados de un limpio yo interior lo que es de agradecer, entiendo que un poeta no debe apagar la luz a su yo. “Decepcionada”, contado en segunda persona hacia un amado que le ha decepcionado ya que llueve en su alma/ y trepidan las penas en la soledad/ y en las heridas… (vv. 14-17, pág, 87), dejando unos puntos suspensivos que quieren decir muchas cosas más que el lector debe intuir, pensar, dejar el testigo de la estrofa en poder del lector, para que siga con el pensamiento propuesto. Los puntos suspensivos no son muy usados en poesía, salvo en la poeta Kesia de Orihuela que los usa con abundancia, y a veces hasta cinco o siete puntos, aunque gramaticalmente no sean correctos, porque en poesía nada debe ser correcto.

     En “Escarbo en las cenizas”, un poema de despecho, también usa los puntos suspensivos, de una forma sutil los deja caer, y en la estrofa Con un nudo en la garganta/ y un te quiero atragantado,/ que me deja sin respiro/ por momentos… (pág. 88).  Porque la narradora espera y desespera porque recibe migajas, y ella, de alguna manera ha de corresponder con un te quiero atragantado. Ciertamente sabe muy bien llegar a la idea conceptual de una entrega no total por circunstancias de la vida al no ser correspondida.  

 

    En “Lenguaje silencioso”, percibo toda la fuerza de las secuencias gongorinas  de a batallas del amor, campos de plumas, en ese movimiento cadencioso / de tus caderas, / en una tibia sinfonía de caricias…(pág. 89),  y en ese estallar en mí, sobre su piel enardecida, para acabar en el descanso del guerrero. Es todo un ejemplo a imitar, hemos de olvidarnos de las lunas, de las estrellas, de las mariposas y de las nubes, para dejar un poema limpio de osamentas trasnochadas, un poema limpio como éstos "pereachanos".

 

 

15.- Tú eres yo

 

    Mercedes Rodríguez (Madrid, 1951), ha publicado dos libros de relatos, y autora de varios poemarios aún inéditos. Nos trae una participación de cinco poemas muy logrados en su confección. “Prodigio”, se podría dividir en dos partes, la primera como la voz y la Palabra gota divinal; la segunda parte vemos el tú eres yo, y el yo soy tú. Aquí le falta pero amor, tú no eres yo. Así es el amor, somos uno si yo me dejo llevar y a todo digo que sí. De los cinco poemas, el que más resalta es “Penumbra”, es una secuencia de petición amorosa en el que pide varias veces descansar, dibujar, reposar, llorar sobre el pecho desnudo, suponemos del amado. Al final la exclamación ¡Qué enigmático, qué pálido/ el halo asustado de la luna! (pág. 95), no me queda muy redondo, como si le faltara texto, otra vez la luna, quizás si hubiera incorporado más elemento conceptistas al poema.

 

 

16.- Barrizales del pasado

 

  Amparo Solbes (El Castell de Guadalet, Alicante, 1949). Ha escrito poesía, cuentos cortos y tiene una novela inédita  “Una dona”. Nos trae cuatro poemas, y como Amparo en bilingüe nos presenta dos poemas traducidos del valenciano. La poesía en valenciano tuvo mucho auge sobre todo  en el Romanticismo, donde destacó  Teodor Llorente nacido en Valencia en 1836-1911, autor de “La canço del teuladí” o canción al gorrión de gran sensibilidad.

 

   La poesía en valenciano tiene alta sonoridad y se inclina mucho por la naturaleza y por la vida bucólica, por esto, Amparo nos habla de la vida que es nacer y morir, no busca altisonancias modernistas; en “Viaje” nos dice que es Hija de labradores y amante de la tierra, (pág. 99). Y a ella quiere volver para formar parte de Cuerpo Único, escrito con mayúsculas para resaltar el cuerpo madre de la tierra de donde salimos todos y a la que volvemos. En “Lluvia y barro”,  nos recuerda cuando el barro era sinónimo de lluvia, donde podemos imaginar ese olor a tierra mojada tan fresco y agradable, y escuchar el silencio que se escapa/ del pequeño camposanto de este pueblo, se refiere al pintoresco y turístico pueblo de Guadalest que guarda a los que se fueron, en un  pequeño cementerio romántico aireado sobre un alto risco a la luz de la montañas.

 

 

17.- Protégeme de ti mismo

 

    Annabel Villar (Montevideo, Uruguay, 1955). Autora de un poemario inédito, incluida en varias antologías, participado en varios recitales, es secretaria del Liceo Poético de Benidorm, a quien tengo por colega y colaborador en la revista PERITO. Nos presenta un ramo de cinco poemas muy profundos. El primero “Al desnudo”, que me llama la atención por su estructura moderna con el último verso de cada estrofa encabalgado o de pie quebrado. Prosificando el poema entiendo que se ha quedado sin alforjas, sin defensas, vulnerada, sin almenas para parapetarse y ya no puede hacerse cargo de sí misma; pero acaba con una sorpresa, que pide ser protegida, y remarca: de ti mismo, es decir, quiere protegerse de él, y nos deja un tanto desorientados. 

 

   En “Mar de dudas” también termina en verso de pie quebrado o copla manriqueña. El hablante poemático nos dice que tras no tener dudas expresado en el acertado hallazgo de  ayuno de dudas/ plenos de certeza (vv, 3-4, pág. 106), tras un “entonces” temporal, descubre que la duda se ha instalado y reina y todo lo toca, y esa duda se convierte en veneno,  y ese veneno le hace volar, y vivir en la sombra de su propia vida, porque no hay que olvidar que las sombras también tienen sombra en el mundo metafísico donde todo es posible. Continúa con ya no encuentro la salida/ tras el laberinto de trampas y dudas. Cabría analizar qué significa en realidad "laberinto" en la cosmovisión poética de la autora.  El equipaje es sólo la tristeza almacenada, como ya recoge el poema que ella al principio cita de Mario Benedetti: ...la tristeza almacena los desastres del alma  y continúa el poema de Benedetti con: "o sea lo mejorcito de nosotros mismos/ digamos esperanzas sacrificios amores".

 

    “Teluria” entra dentro de la línea existencialista como en “Mar de dudas”. En el último poema “Espera”,  introduce ocho estrofas a través del bordón Espera/es pronto…, consiste en un juego entre su yo y una segunda persona. De estructura perfeccionista. Muy acorde para cerrar este libro.

 

 

                                                                           Conclusiones

 

     No me queda más que felicitar a los autores  de este singular libro de poemas puros y muy conseguidos, y alentar a los lectores a que lo compren y lo lean con retorno a las buenas costumbres de leer y meditar a la vez.

 

                                                                  Alicante, 23 de agosto de 2006

 

 

 

       

       

 

                                                                 

 PERITO (Literario-Artístico)

 

 

 

   

 

                                                              


raíces  Alicante, Alicaron, deudos
que cantaban tonadas a lAlican

 tea sombra de un árbol sa de la frontera, que crujía
a cada paso, y silbaba con el viento de guerra   casa de la frontera, que crujía
a cada paso, y silbaba con el viento de guerra