doce aRTÍCULOS   HERNaNDIANOS y uno más

                                                                                 

                                                                                                                                   ISBN 84-609-54706

 

 

                                                                                         Por Ramón Fernández Palmeral

 

 

 

            

 

 

 

 

 

                           

 

                              ÍNDICE DE ARTÍCULOS

 

           Nota Premilinar........................................................

    1.- Miguel Hernández (Infancia y Juventud).....................

            1.1.-Algunos componentes de la Tahona...................

    2.- Los decisivos viajes de Miguel a Madrid......................

    3.- Una octava real lleva 71 años equivocada...................

    4.- Miliciano en la guerra civil española............................

    5.- El expediente Militar de Manuel Manresa Pamies..........

    6.- La amistada entre Pablo de la Torriente y Miguel..........

    7.- El viaje de Miguel Hernández a Rusia..........................

    8.- La relación entre Miguel Hernández Juan Gil-Albert......

    9.- El rayo inagotable.....................................................

  10.- La vida  amorosa de Miguel Hernández.......................

  11.- Ramón Sijé, una aproximación...................................

            11.1.- El gallo crisis.................................................

  12.- Proceso y muerte de un poeta....................................

  13.- Charlas y trabajos hernandianos..................................

          Anexo

 

 

 

 

 

El lápiz de Miguel. Óleo por Ramón Fernández.2002

 

 

 

 

 

NOTAS PRELIMINARES

                                 

     Recojo en libro una  colección de mis artículos monográficos   publicados en distintos medios de comunicación: Orihueladigital, El Eco Hernandiano, Información, Perito (Literario-Artístico) y El «iaio» de Orihuela, a los que quiero agradecer desde aquí su interés en mis trabajos, y, ahora revisados gracias a  las Actas del II Congreso Internacional «Presente y Futuro de Miguel Hernández» (2003) y Actas de los homenajes a Miguel en la Universidad de Toulouse-Le Mirail y en la Universidad de la Sorbonne Nouvelle-París(1992), y biografías recientemente publicadas. Llegado a este punto de estudios y ensayos se hacía necesaria una recopilación con la que pretendo cerrar un ciclo de investigaciones hernandianas, y  además, tener el pretexto para ir perfilando una personalidad, carácter, instintos peculiares del hombre y del poeta comprometido con sus ideas que fue el oriolano Miguel Hernández Gilabert.

      Era preciso profundizar en el hombre más que en los falsos mitos creados a su alrededor de poeta cabrero, pobre y autodidacto o «poeta de la revolución», errores aparecidos en algunos biografías o ensayos partidistas o poco rigurosos, como la reciente y tópica introducción de David Monteira Arias en  El País/Clásicos Españoles para Cancionero y romancero de ausencias, (2005), que nada nuevo aporta a las investigaciones hernandianas y mantiene el ideal del poeta pastor autodidacto. Publicación tendenciosa en mantener el mito.  Se ha desvelado  cómo fue Miguel utilizado como icono por la propaganda republicana de la época, tomado como modelo de poeta inspirado por las Musas  que  escribía poemas y teatro de guerra comprometido. Fue comisario cultural no político gracias a la mediación de Pablo de la Torriente y no de la mano de Emilio Prados, aunque nadie puede negarle su lealtad a la II República y su filiación al Partido Comunista.

      Su padre no era un hombre pobre pastor, sino ganadero, que se codeaba con la gente importante de Orihuela, y vestía de traje y asistía a las reuniones del Casino, importante tratante de ganado, que compró una casa, la de calle Arriba, envidiada en su época, que se enemistó con su hijo porque éste se negó a trabajar en el negocio familiar,  enfado hasta el punto de no acudir a su entierro. Eutimio Martín escribió un interesante artículo «El mito de la pobreza familiar» en «El Maquinista de la Generación», nº 5 y 6 de diciembre (Málaga 2002). Recientemente, aporta nueva visión Manuel Ramón Vera Abadía «La pobreza de M.H: ¿Una tópica realidad o un mito? Actas II Congreso Internacional.

        La vida de Miguel fue sin duda una tragedia verdadera, ya clásica,  un niño maltratado no más que otros niños de la misma época que no se conformó con su destino humilde y previsible, para lograr ser reconocido en el mundo de las letras. Esposo y padre desafortunado. Poeta olvidado y vetado durante la época franquista, salvo algunos arriesgados investigadores que le despertaron de la censura como Juan Guerrero Zamora, Vicente Ramos, Vicente Aleixandre o Rafael Alberti... Por ello creo que, desde el abanico de  estos artículos monográficos anotados y puestos al día, nos acercarán a una visión más objetiva de su infancia y adolescencia, amistades madrileñas, miliciano, amores, viajes a Rusia, obras, proceso y muerte por abandono de sus carceleros,  desde una crítica objetiva y actual, honesta y sin indulgencias, sin paños calientes, desde el punto de vista de una realidad social en el contexto histórico de la II República y el holocausto de la  guerra civil española.   

    También quiere aportar a este trabajo algunas ilustraciones, unas ya publicadas y otras inéditas, en la idea  que he venido reiterando hasta ahora en mis libros, aportar nuevos puntos de vista y valoraciones, porque las ilustraciones son siempre caminos sugerentes para documentar y ahondar en la exégesis más libre y subjetiva de lo que percibimos y sentimos. Quiero aprovechar esta nota preliminar para mostrar mi agradecimiento a Gaspar Peral Baeza por su incondicional ayuda.

    Deseo que esta breve recopilación sólo sea un pequeño estímulo a la investigación hernandiana a las puertas ya del I Centenario del nacimiento del poeta en 2010. En esta nueva versión on line se han realizado correcciones y ampliaciones.

 

                                                                                                            El Autor

 

 

 

                                                             

 

        1.- MIGUEL HERNÁNDEZ (INFANCIA Y ADOLESCENCIA)

                               

    Miguel Hernández Gilabert nació a las seis de la mañana del domingo 30 de Octubre de 1910 en la calle San Juan, núm. 72 (otro autores apuestan por el 82), de Orihuela, (El 27 de noviembre 2004, el Director del Patrimonio Cultural de la Generalitat Valencia, don Manuel Muñoz Ibáñez, dijo en la Biblioteca Pública de Orihuela, en el acto de hermamiento con la Fundación Rafael Alberti, que se había adquirido para su remodelación).

     Era hijo de don Miguel Hernández Sánchez, guarda jurado y tratante de ganado, nacido en Redován en 1878, a quién los negocios no le iban del todo mal,  y de su segunda esposa  Concepción Gilabert Giner. Fue bautizado en la Parroquia de El Salvador con los nombres de Miguel-Domingo, por haber nacido un domingo, aunque otros dicen que el coadjutor se llamaba don Domingo Aparicio, y le ponía su nombre como segundo nombre a todos los  niños y niñas que bautizaba.  Era el  tercer hijo, hermanos: Vicente, Elvira, Miguel, Concha, Josefina y Monserrate y Encarnación.  Los “Visenterre”, era el apodo de la familia, una familia no pobre, sino humilde y trabajadora, propietario de un rebaño de cabras, leche y cabritos de carne, y era quien comerciaba casi todo el ganado caprino de la zona que enviaba a su hermano Francisco en Barcelona.

      Don Miguel, según José Luis Ferris (2002, 28) [[1]], tenía cierto capital y  era un hombre «duro y autoritario, tozudo y conservador, intransigente y de carácter fuerte, marcó siempre las distancias entre él y sus vástagos sin que le temblara el pulso».   Mi parecer es que era un padre de su época, de origen labrador, nacido en el último tercio del siglo XIX, tiempos confusos en la política y en la economía con mentalidad práctica de supervivencia. Al año de enviudar se casó con Concepción Gilabert, hija de don Antonio Gilabert Berná, también tratante de ganado.   

      Orihuela era una población de economía agrícola, industria del cáñamo y cría del gusano de seda, comercio local y sede de numerosas ordenes religiosas y 33 iglesias, llamada la Oleza por Gabriel Miró. Pero antes se llamó Orcelis, Tudmir, Aurariola... Tierra de oro, que este es su verdadera etimología.  Ciudad protegida por la Sierra de La Muela, donde los almorávides coronaron un castillo fortaleza.  La situación política en España de 1910, era la siguiente: Reinado de Alfonso XIII. Presidente del Gobierno don José Canalejas y Méndez desde el 9 de Febrero, hasta el gobierno provisional de don Manuel García Prieto el 12 de noviembre de 1912. El conflicto más importante era la guerra de Marruecos, en el verano de 1909, la movilización de reservistas provocó la Semana Trágica de Barcelona. En 1913 había sesenta y cinco mil soldados destinados en Marruecos... Según Francisco Esteve (2002,30), la política local, durante la infancia y juventud de MH, estuvo  dominada por la presencia de fuertes grupos integristas y carlistas. Hasta aproximadamente el año 1911 [...] se dio una situación de dominio indiscutido de uno de los partidos turnantes:  el liberal.

      Volviendo a la infancia de Miguel Hernández, a los cuatro años se trasladó la familia a la calle Arriba, 73 (hoy Miguel Hernández), en un altozano colindando con el monte y la parte de arriba de la ciudad, a espaldas de la iglesia de Santo Domingo.  Con cuatro años y medio empieza a asistir a la al colegio privado  de Nuestra Señora de Monserrate, el 17 de mayo de 1915, según ha descubierto recientemente Francisco Esteve. Un año después  pasa a la escuela  Ave María  bajo la tutela del seglar granadino don Ignacio Gutiérrez Tienda, porque dependía también de los jesuitas. Iba al colegio y también trabajaba en cuidar el ganado junto a su hermano Vicente, aprende a ordeñar y las particularidades de este desprestigiado oficio, doy día, los cabreros se llaman: empresarios caprinos.

       El joven Miguel destacó en los estudios por su despierta inteligencia, llamó la atención de los jesuitas, y,  como era de su costumbre seleccionar a los niños que creían idóneos para pertenecer  a la Orden de Jesús,  con trece años le acogieron en el Colegio de Santo Domingo junto a los hijos de las clases acomodadas con una beca para que siguiera la carrera eclesiástica, donde según la tesis doctoral de Odón Betanzos, estudió: Gramática, Aritmética, Geografía y Religión, aunque destacó en Gramática y Religión. A los dos años de haber ingresado en el Colegio, y próximo a cumplir los quince años de edad,  su padre lo necesitaba como jornalero,  se puso a trabajar como repartidor de leche con el ganado de su padre.

Otras versiones aseguran que los jesuitas propusieron al padre ingresar a Miguel en dicha Orden de Jesús, y éste no quiso desprenderse de un hijo/jornalero que necesitaba para seguir en sus negocios ganaderos, puesto que  solamente tenía dos varones para las cabras,  ya que no era oficio para  las mujeres.

      Don Miguel saca a su hijo del Colegio de Santo Domingo en marzo de 1925, y  lo toma como pastor, trabajo  que no le gustaba, sobre todo cuando desde el monte veía a sus antiguos compañeros del Colegio de Santo Domingo. En esta época coincide con la muerte del tío Francisco, apodado Corro, en Barcelona. Se ha desmentido por Ramón Pérez Álvarez que trabajara Miguel en la tienda de textiles El Globo, situado en los Hostales, hasta que un incendio destruyó el local, puesto que este incendio ocurrió el 9 de marzo de 1925, cuando asistía al colegio.

       Pero Miguel persiste en su auto-educación visita la biblioteca del Círculo de Bellas Artes y Círculo Radical, lee cuanto cae en sus manos y se deja asesorar por lecturas en la biblioteca privada del canónigo don Luis Almarcha  [[2]], que vivía en la misma calle.

 

      Es necesario detenernos aquí, para analizar que en esa época el analfabetismo era el 70 % de la población española,  por ello los hijos de los jornaleros no iban a la escuela, esto lo cambió la II República que consideró la cultura como un bien necesario,   y culpó a la Iglesia del retraso de la enseñanza en España. De esta culpa ya había nacido la Escuela Libre de Enseñanza de Ferrer, a los que consideraban anarquistas. Las Milicias Culturales en los frentes guerra. Misiones pedagógicas. Si tenemos en cuanta la situación de los demás niños/jornaleros de su entorno social y rural.  Miguel fue un niño privilegiado,  porque fue a la escuela hasta los quince años, lo que supuso para él, además de su inteligencia innata, unos conocimientos que no estaban al alcance de cualquiera.

      Hay una foto de niño bien vestido en la portada de Breve biografía Poética de Miguel Hernández edición de José Luis Ferris, (F.C.M.H, 2002), que nos muestra a un niño regordete bien alimentado, con camisa de pañuelo y chaqueta,  una ropa que no estaba al alcance de una familia de cabreros o jornaleros pobres. Y las fotos eran casi como un artículo de lujo.

     Don Luis Almarcha, canónigo de la catedral de Orihuela, vivía en la misma calle que Miguel, y cuenta éste, que un día que bajaba Miguel con las cabras del monte,  le contó que le habían puesto una multa por pastoreo furtivo, y además miguel le pidió que leyera algunos poemas, y que le animó a  seguir, además de ofrecerle su biblioteca privada donde se aficionó a las lecturas de Virgilio, San Juan de la Cruz, Verlaine. Sus lecturas se centran en los poemas del salmantino Gabriel y Galán, Miró, Zorrilla, Rubén Darío, Cervantes y autores del Siglo de Oro. Los primeros poemas conservados están en una libreta escritos a lápiz y que tienen un valor más documental que poético, como: “cancioncillas”, “levantes” y otros poemas. Además, publica en el semanario, “El Pueblo de Orihuela”,  de donde don Luis Almarcha era fundador y director,  su primer poema: “Pastoril” en el número 99, “Balada de juventud”, nº 134, el último.  También publica en El Día de Alicante. El alborozo hizo que lo comentara en la tahona de calle Arriba 5, donde se reunía con sus amigos -tertulias que siempre negó Ramón Pérez Álvarez,  que nunca existieron, que se la inventó Molina, Efrén, y a su mayor gloria (Hacia Miguel Hernández, pag.43). 

     En los años treinta casi todos estaban haciendo el servicio militar.   Es la palabra de Ramón Álvarez contra la de los demás, ¿y yo me pregunto  por qué razón no pudo existir?  Y si Aitor L. Larrabide cree también que no existió esta romántica idea, hay que darla por cerrada. Además, este notable investigador asegura que quien descubrió a Miguel no fue Almarcha sino Carlos Fenoll que colaboraba en la revista Actualidad, y como apunta José Luis Ferris que los testimonios de Almarcha están escritos en sus memorias «cuando Hernández ya era un autor consagrado y llevaba muchos años reposando en el cementerio de Alicante».

        Según algunos autores, con diecinueve años conoció a Ramón Sijé, tres años menor que Miguel, hijo de un comerciante de tejidos de la calle Mayor, tres años menor, en la presentación de la revista oriolana Voluntad, el día 15 de marzo de 1930, en la que  es mi parecer que se debían conocer de cuando  juntos en el Colegio de Santo Domingo, por lo general, en los pueblos, todos los jóvenes se conocen. Odón Betanzos, asegura que se conocían de coincidir en la Biblioteca del Círculo Radical (Católico). Tanto Ramón como su hermano Justino, tomaron el apellido literario de Sijé, que procede del griego alma, según opinión de Odón Betanzos (Presidente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española) y José María Balcells. Es muy acertada la observación ya que la etimología griega de alma es psyché, cuya pronunciación coincide con Sijé. Funda Miguel  junto a otros amigos la revista Voluntad, compra una máquina de escribir de segunda mano. Aunque don Manuel Abadía dice, en una entrevista que le hizo Nuria Illescas, que don Luis Almarcha le regaló su máquina de escribir Adler ¿Qué tenía dos máquinas?  Lo cierto  es que don Luis Almarcha le prestaba la Alder hasta que compró plazos la “Corona” portátil, de segunda mano que compró a Eladio Belda, le costó 300 pesetas y pagó el primer plazo de 25 pesetas el 20 de marzos de 1931, luego tres plazos de 15 pesetas y un pico de 230 pesetas. En una entrevista que Eladio concedida al periodista Juan Sánchez (actual Director de la Fundación Cultural MH) en La Verdad el 28-03-1992, escribe: «Me dijo [Miguel] que había cobrado un dinero de Perito en lunas». No es cierto porque Miguel publicó este libro dos años después.

 

      Vicente, el hermano mayor de Miguel, cuenta que éste  tenía que leer de noche y a escondidas, otras veces en el huerto o mientras cuidaba las cabras, su padre le recriminaba severamente, pensaba que era una pérdida de tiempo.  Entre los dos hermanos se repartían el trabajo del pastoreo, Miguel por la mañana y Vicente a la hora del crepúsculo. Otros amigos de pastoreo eran su amigo Meno y Paco Sarabia.  La incomprensión del padre era propia de un hombre de su tiempo, un hombre cuya verdadera religión era el trabajo, y no creía en la escritura como futuro.  Además. Miguel, practicaba el fútbol y organizó el equipo “La Repartiora”, para el que compuso el himno, según notas de Francisco Esteve. Miguel fue nombrado Presidente fundador de las Juventudes Socialistas, gracia a su amigo Augusto Pescador Sarget desde agosto del 31 hasta su primer viaje a Madrid.  Quizá de esta acérrima negativa paterna de quien recibía malos tratos, y ante la imposibilidad de no ser aquel hombre de letras, importante y respetado, aquel héroe soñado que como Virgilio fue pastor e inmortal poeta, naciera la voluntad irrefrenable de superación, de ser poeta o dramaturgo a toda costa como medio de liberación personal.

     A finales de octubre de 1930, realiza la lectura escenificada a través de un gran cartelón de su «Elegía media del toro» en el casino de Orihuela.

      El 5 de abril de 1931 le dieron el primer premio de poesía en el tema Canto Regional por la Sociedad Artística del Orfeón Ilicitano, presentado bajo el lema «Luz..., Pájaros...,Sol...». En el jurado se encuentra Amador Blanco, Manuel Pomares, Antonio Serrano y P. Pastor Macía. Esa misma noche su amigo Carlos Fenoll y él alquilaron un Ford y se fueron a recoger el premio, que no se lo pudieron entregar porque era de noche, que consistía en una escribanía de plata (juego de objetos para escribir).

      Este premio supone un gran aliciente para nuestro poeta en ciernes, puesto que cualquier reconocimiento a la labor literaria es siempre un elemento de autoestima que genera seguridad u brío, y comienza vislumbrar el éxito. José María Ballesteros [[3]] contribuirá a iniciar la leyenda de poeta pastor, que no le favorecerá mucho posteriormente en los círculos de Madrid. Ballesteros le da sus bendiciones y escribirá de Miguel en Memorias Completas [[4]], que «El pastor poeta es pastor y es poeta por naturaleza. Sus versos fluyen de sus vida imaginación como la leche al ordeñar» (pp.171.172).  El poeta es demasiado joven y es tanto su deseo de ser reconocido que no le importa partir con la etiqueta desde su humilde oficio de pastor. A lo que también contribuye Juan Sansano [ [5] ], desde El Día de Alicante, anunció la nueva gran voz de la poesía olecense. Oro poeta local Abelardo Teruel [ [6] ], escribe en Actualidad: «pero sí seremos quienes con el más ahínco de los empeños le ayuden a abrirse camino».

      El 11 de agosto de 1931 se libra del servicio militar por excedente de cupo, lo que supone un contratiempo para sus planes de liberación paterna, él recurrió el dictamen de la Caja de reclutas núm. 22 de Alicante, sin conseguirlo. Le otorgaron la cartilla militar número 2268121.  El  servicio militar era uno de las oportunidades de escapar de Orihuela y de la opresora sujeción al patriarcado. Por ello, ese mismo años marchó a Madrid (30 de noviembre) a probar fortuna, con “uno duros” que consiguió reunir de Ramón Sijé, Augusto Pescador, Juan Bellod y otros amigos.

                                        

                                     

 

 

         1.1.-Algunos componentes de la tertulia la Tahona:

        Negar la tertulia literaria en la panadería “Tahona” de los hermanos Fenoll, es negarle a Miguel y a sus amigos una gloria que creo que merecen, como tampoco se puede negar la Escuela de Orihuela estudiada por Vicente Ramos [[7]]en su libro Literatura Alicantina (premio Azorín de Literatura 1965).

       Si Ramón Pérez Álvarez lo niega, como ya se ha dicho, será porque él no está incluido en los artículos donde se habla sobre esta tertulia. Escribió Ramón sobre la inexistencia de la famosa “tertulia de la tahona” inventada por el “oriundo Molina”, a su mayor gloria». Se refiere al poeta Manuel Molina que nació en Orihuela en 1917. En tiempos de la tertulia era un crío y . Es muy sustancial el artículo de Verónica G. Ortiz y Mª Carmen Rabasco Hernández en el número 2 de El Eco hernandiano y donde hace una relación de los componentes  de la tertulia en lo que se ha quedado en llamar “horno-tahona” de la familia Fenoll de la calle Arriba, 5, entre 1930 y 36. Los integrantes mencionados fueron: Miguel Hernández, Jesús Poveda, los hermanos Sijé, Carlos y Efrén Fenoll, Jesús Murcia Bascuñana y Antonio Gilabert.  Luego parece ser, que se auto-unieron otros nombres como la del joven Manuel Molina.  Si no fue una tertulia con la seriedad de las que se celebraban en el Hotel Palace de Orihuela, nos conformaremos con que llamaran: «las veladas de la tahona», por las tardes, después de las faenas.

     Según el Diccionario, tertulia es la reunión de varias personas para conversar. En Orihuela existieron diversas publicaciones: El Pueblo de Orihuela (Círculo Obrero Católico), Actualidad (Liberal), Renacer, Voluntad (católico-liberal), El clamor de la voluntad , El Gallo Crisis y Silbo, como páginas aglutinantes de la actividad cultural de la zona, y como resultado de un clima de tertulias o veladas. Manuel Molina afirmó la existencia de esta tertulia. Vicente Ramos asegura que sí existió. Y además se creó La Farsa un grupo donde Miguel y sus amigos  representaban teatro, y de cuya experiencia nació la revista Silbo, de la que salieron dos números.

     La llamada «Generación oriolana del 30» (toman este año como el de la muerte de Gabriel Miró) también llamada La Escuela de Orihuela por Vicente Ramos, de tendencia mironiana que habían propiciado: Juan Sansano Benisa José María Ballesteros y Francisco Pina Brotons,  son base y origen del grupo de la Tahona, a los que pertenecen:

 

     RAMÓN SIJÉ: Nació el 16 de noviembre de 1913, hijo del comerciante de tejidos  José Marín Garrigós y María Presentación Gutiérrez Fenoll, vemos el segundo apellido de la madre emparentado con los poetas de la panadería.  Estudió Derecho en Murcia, alumno libre, fue Premio Extraordinario de Licenciatura. Falleció d el 24 de diciembre de 1935a los 22 años de edad. Miguel le escribió su famosa “Elegía”, publicada primero en la Revista de Occidente (diciembre 1935, número CL) y luego en El rayo que no cesa. Era el más inteligente e intelectual del grupo. Fundador de la revista El Gallo Crisis (ver comentarios en el análisis a la “Elegía”, poema 29, (págs.71-73). Voluntad con Jesús Poveda. Es autor de un libro que le costó la salud: SIGÉ, RAMÓN, La decadencia de la flauta y el reinado de los fantasmas. (Ensayo sobre el romanticismo histórico en España (1830-Bécquer). Con  prólogo de Manuel Martínez Galiano, 308 páginas. Instituto de Estudios Alicantino, 16 de junio 1973. Gracias a la colaboración de Pepe Torres, su cuñado. Lo remitió al Premio Nacional de Literatura. Para acercarnos a la biografía de Ramón Sijé es recomendable el artículo de Antonio García-Molina Martínez, publicado en la revista Portada de la Vega (1º quincena 2004, p. 18). Y en Vida y Obra de Ramón Sijé de José Muñoz Garrigós y prólogo de Jesús Alda Tesán.  Un ensayo de José A. Sáez Fernández Textos de Ramón Sijé.   No se incorporó a la tertulia hasta 1932.

   GABRIEL SIJÉ: Hermano del anterior, se llama Justino Marín Gutiérrez, nació el 30 de octubre de 1915 en Orihuela. Tomó el nombre de Gabriel en homenaje al escritor alicantino Gabriel Miró. Actualmente, y en su honor, la CAM de Alicante convoca cada año el premio de novela corta que lleva su nombre, para mí no es un poeta de la talla de su hermano. Fue testigos junto a Jesús Poveda de  la boda civil de Miguel  Hernández y Josefina Manresa el 9 de marzo de 1937 en Orihuela. Tuvo una «breve amistad y apretada amistad» con Antonio garcía Molina. Es autor de Poemas. Ediciones silbo, Orihuela, 1936 (en colaboración con Carlos Fenoll Y Jesús Poveda). Del Sencillo Amor (Poemas de mi amigo), Madrid, 1944, con solapa de Adolfo Lizón, que patrocina la edición.

    JESÚS POVEDA: Jesús Poveda Mellado nació en Murcia el 12 de Septiembre de 1912, afincado en Orihuela, ebanista de profesión, lector empedernido.  Colaborador en el semanario Actualidad del abogado Tomás López Galindo, fundador con Ramón Sijé de la revista Voluntad y Silbo.  Contrajo matrimonio con Josefina Fenoll, hermana de Carlos Fenoll, y novia de Ramón Sijé. En la guerra civil se afilio al Batallón de Miliciano, estuvo en la batalla del Ebro. Se exilio en Santo Domingo y México.  Se le conoce la obras tituladas: Sobre la misma tierra. Datos obtenidos de Verónica G.  Ortiz. Vida, pasión y muerte de un poeta: Miguel Hernández, México, Oasis,1975.

    CARLOS FENOLL FELICES: Se le conoce como el panadero poeta, nació en Orihuela el 7 de agosto de 1912, panadero de oficio. Era devorador de lecturas de poetas del 27. Ramón Sijé dijo de él en 1932, según nota de Mª Dolores García Selma, que tenía predilección por el cante jondo y el vino de taberna. Le gustaba cantar flamenco. Publicó sus poemas en El Pueblo de Orihuela, el poema “La sonata pastoril”.  Estrecho amigo de Miguel Hernández, fue Carlos quien facilitó la publicación del primer poema de Miguel en El Pueblo... Después de la guerra vivió en Barcelona, donde falleció el 31 de diciembre de 1972.  Destruyó la correspondencia que tenía de Miguel, por razones que se desconocen. María Dolores García Selma publicó en el Instituto Juan Gil-Albert, Alicante, 2000, el libro Carlos Fenoll: vida y obra.

    EFRÉN FENOLL: El poeta del horno. Hermano de Carlos. Escribió un artículo sobre la tertulia a la que  Ramón Pérez Álvarez le contestó y lo deja por embustero  en un artículo publicado en La Lucerna (nº 33 de 1955).  Dicen que en aquellos años Efrén estaban haciendo el servicio militar en Barcelona. Álvarez lo califica de «semianalfabeto». Miguel dijo de él: «Efrén, ese chico negro que rima con tren». No terminó su libro sobre Miguel Hernández. Su mujer Teresa, podría aproximarnos a él y  a la realidad hernandiana.  Falleció en Valladolid en 2004, donde marchó después de la guerra civil, fue bibliotecario del Colegio San José. Se reafirmó en lo de la tertulia donde dice que se leía a Góngora y a Garcilaso en la tahona donde hacían «versos como panes y panes como lunas». Ver artículo de Jorge Manrique en el diario Norte de Castilla, el 7 de julio del 2004.

   MANUEL MOLINA: Nació en Orihuela, 1917, perteneció al “Grupo Silbo” de la tahona de Carlos Fenoll. Afincado en Alicante en 1940, participó en la fundación de la revista Verbo, Bernia y Colección Ifach. Publicó “Belleza y el Fuego”, en Ediciones Ángel Caffarena, Málaga. Y “Miguel Hernández y sus amigos de Orihuela”, misma editorial.  Antología de la poesía alicantina (1940-1972), en Publicaciones de la Caja de Ahorros Provincial, 1973.

    También hubo una tertulia o  reuniones en el salón de la peluquería de Francisco Salinas en la calle Mayor número 16 de Callosa de Segura, distante a 7 kilómetro de Orihuela, a la que generalmente, iban andando, en la que se reunían también: Santiago Moreno, Vicente Bautista Belda en incluso desde alicante, el pintor Gastón Castelló.

 

 

 

 

 

 

     2.- LOS DECISIVOS VIAJES DE MIGUEL HERNÁNDEZ A MADRID

      Los distintos viajes del poeta orcelitano Miguel Hernández a Madrid fueron trascendentales y decisivos para su proyección poética, donde conoció, entre otros a José Bergamín, a José María Cossío,  a Pablo Neruda, a Vicente Aleixandre, Enrique Azcoaga, a María Zambrano, a los pintores de la Escuela de Vallecas y a poetas del 27.  Sin la realización de estos históricos y concluyentes viajes a la Corte, empujado por el irrefrenable deseo de triunfar y hacerse un nombre en la poesía y en la literatura, jamás hubiera ampliado las frontera de su cosmovisión  poético vital y trascendental por el que hoy le conocemos.                                                                                

       Si Miguel Hernández se hubiera conformado con quedarse en su Orihuela natal, en su «mi rincón oriolano» recitando en la tahona de los hermanos Fenoll, jamás hubiera tenido la oportunidad de probar fortuna  y llegar a ser el poeta universal que hoy es reconocido, e incluso se atrevió ante su meditado proyecto de viaje escribirle al «dulcísimo» Juan Ramón Jiménez para que le recibiera en Madrid. No sabemos si le recibió.

      El 5 de abril de 1931 le dieron el primer premio de poesía en el tema Canto Regional por la Sociedad Artística del Orfeón Ilicitano, presentado bajo el lema «Luz..., Pájaros..., Sol...». En el jurado se encontraba Amador Blanco, Manuel Pomares, Antonio Serrano y P. Pastor Macía. Esa misma noche su amigo Carlos Fenoll y él alquilaron un Ford y se fueron a recoger el premio a Elche, que no se lo pudieron entregar porque era de noche, que consistía en una escribanía de plata (juego de objetos para escribir).

      Este premio supone un gran aliciente para nuestro poeta en cierne, puesto que cualquier reconocimiento a la labor literaria es siempre un elemento de autoestima que genera seguridad y brío, y comienza a vislumbrar el éxito. José María Ballesteros [[8]] contribuirá a iniciar la leyenda de poeta pastor, que no le favorecerá posteriormente en los círculos de Madrid. Ballesteros le da sus bendiciones y escribirá de Miguel en Memorias Completas [[9]], que «El pastor poeta es pastor y es poeta por naturaleza. Sus versos fluyen de sus vida imaginación como la leche al ordeñar» (pp.171.172).  El poeta es demasiado joven y es tanto su deseo de ser reconocido que no le importa partir con la etiqueta de su humilde oficio de pastor. A lo que también contribuye Juan Sansano [ [10] ], desde El Día de Alicante, anunció la nueva gran voz de la poesía olecense. Otro poeta local Abelardo Teruel [[11]], escribe en Actualidad: «pero sí seremos quienes con el más ahínco de los empeños le ayuden a abrirse camino».

 

        PRIMER VIAJE:

       En su primer viaje en tren a Madrid, sale de la estación de Orihuela el 30 de noviembre de 1931, así consta en las numerosas biografías del poeta, sobre todo, por un artículo que Ramón Sijé publicó en «Diario de Alicante» de 9 de diciembre del mismo año donde escribe «El pasado día 30 de noviembre, marchó a Madrid el poeta Miguel Hernández»[[12]].  No obstante, en el documentado catálogo «Hacia Perito en lunas» [[13]] aparece en la página 28 una carta manuscrita dirigida a Ramón Sijé de fecha 2 de diciembre en la que empieza diciendo: «Amigo Hermano: He llegado a las ocho y media a Madrid. Son las once. Ha sido ahora mismo cuando he hallado donde vivir...». Por la evidencia de la carta debemos pensar que por lógica salió de Orihuela la noche anterior, es decir, el día 1 de diciembre y no el 30 de noviembre como escribe  Ramón Sijé, que acudió junto a otros amigos a despedirle a la estación. Hay un error de un día, debemos creer a Miguel,  que es el autor de la carta manuscrita.

     Llevaba una recomendación del abogado José Martínez Arenas para Concha Albornoz,  quien le presentó a su vez a Ernesto Giménez Caballero, director de La Gaceta Literaria, que tenía el suplemento El Robinsón Literario de España, donde salió publicada una entrevista bajo el título de «Un nuevo poeta pastor», en fecha 14 de enero de 1932. Empieza el artículo: «Una de estas mañanas me llamó al teléfono Concha Albornoz, la hija de nuestro ministro de Justicia...». Desde luego que Giménez Caballero no tenía ética profesional, no se andaba por la ramas y usó la más directa de la técnicas periodísticas para llamar la atención del lector desde la primera línea, no creo que esto le agradara mucho a Concha de Albornoz ni a Miguel, descubiertos en su recomendación, pues no hay nada más humillante que revelar públicamente las fuentes de una recomendación. 

     Pero ya sabemos de las cualidades humanas y personales de este declarado periodista falangista. Y sin piedad humillar a nuestro poeta con un artículo «magistral modo de destrozar las ilusiones de un poeta» en cierne. Aunque de alguna manera Miguel sospechaba de la prepotencia de Giménez Caballero, y secretamente, un año después  le dedicó su octava real número XII, «Lo abominable», y que en su momento salió a la estampa sin título alguno.

     Miguel  se queda sin un real y el día 22 de este mes de diciembre envía una carta a Sijé pidiéndole dinero. El día 22 de febrero de 1932, sale el reportaje del periodista yeclano Francisco Martínez Corbalán [[14]] en «Estampa» año V, nº 215, junto al reportaje del muchacho dramaturgo Virgilio Soler Pérez [[15] ].

      A los seis meses y medio de su primera salida quijotesca, nunca mejor dicho, debe  regresar a Orihuela por falta de un medio de vida, a pesar de ello, establece contacto y amistad con algunos poetas y amigos  como  Arturo Serrano Plaja, por ello, su primer viaje no fue del todo en vano, José Luis Ferris lo comenta «...se ve obligado a regresar a su pueblo el 15 de mayo de 1932 mucho más desvalido de cómo se fue. Sin embargo..., le queda una experiencia de este tiempo vivido en Madrid».

    Miguel, a sus 22 años rebosa vitalidad, y pese a su, para él, primer fracaso poético, puesto que no había logrado las altas expectativas que se había marcado, ni se había entrevistado con Juan Ramón Jiménez, se renueva e inicia una nueva etapa de poesía gongorina hermética, de sintaxis compleja, con un acento culterano y gongorino para elevar lo cotidiano y vulgar a una categoría superior, un esfuerzo y un ensayo de capacidad conceptista. El propósito del orcelitano no es otro que «homenajear a Góngora, como habían hecho aquellos (los del G-27)», según comenta muy acertadamente José Ferrándiz  Lozano en su artículo titulado «Setenta años de Perito en lunas», publicado en el diario Información el 28 de enero 2003.  Las cuarenta y dos octavas reales, rememoran a Las Soledades (1613-1614) del cordobés Luis de Góngora. Puesto que  en el último verso de la octava real XIII, GALLO, toma Miguel el verso «a batallas de amor, campos de plumas»  del último verso de Soledad Primera de Góngora, como observa Sánchez Vidal.

      Con  la salida de Perito en lunas (20 enero de 1933) en la editorial Sudeste de Murcia, tras un año en la imprenta, no consiguió el éxito esperado, de ahí viene el enfado demostrado a Federico García Lorca con su carta «...la tarde aquella murciana, que he maldecido las putas horas y malas en que di a leer un verso a nadie» [[16]].

       SEGUNDO VIAJE:

      En marzo de 1934  decide realizar su segundo viaje a la Corte, ya tiene su primer libro Perito en lunas y esta vez  para una larga estancia y, además, lleva consigo su auto sacramental Quien te ha visto y quien te ve y sombras de lo que eras  (título desacertado, largo y difícil de recordar según mi parecer).  José Bergamín le publicaba la primera parte el auto sacramental en la revista Cruz y Raya (número de Julio). Los primeros meses de 1934 le presentaron a don José María de Cossío [[17] ] que dirigía la enciclopedia: Los Toros, Tratado técnico e histórico, por encargo de la editorial Espasa-Calpe.  En este viaje debió conocer al poeta alcarreño José Herrera Petere, según Jesus Gálvez Yágüe, autor del articulo "Miguel Hernández y José Herrera Petere: un camino en común", El Eco Hernandiano, invierno 2005.

 

     TERCER VIAJE:

    Este mismo año (1934)  emprende un tercer viaje a Madrid que es cuando conoce a Pablo Neruda y Alberti, quienes le inducen hacia la poesía social y comprometida de la poesía «impura».   Es en este tercer viaje cuando conoce a la filósofa veleña María Zambrano, posiblemente en la tertulia de Cruz y Raya propiciada por José Bergamín.  En junio se edita el primer número de El Gallo Crisis.

 

  

      CUARTO VIAJE:      

     El 30 de noviembre de 1934 emprende su cuarto viaje  y conoce  a los pintores de la Escuela de Vallecas, que encabeza Alberto Sánchez [[18]] y Benjamín Palencia, Ramón Gaya, y a la pintora gallega Maruja Mallo, con la que, se dice, mantuvo una relación amorosa.   

 

     QUINTO VIAJE: 

    Lo inicia en febrero de 1935. Entabla amistad con Enrique Azcoaga (poeta, ensayista y crítico literario madrileño) que produjo en él una influencia importante, inicia su colaboración en Misiones Pedagógicas por tierras de Castilla. Miguel estuvo en la cena homenaje dedicada a Vicente Aleixandre celebrada en junio de 1935 en el restaurante Biarritz por la aparición de La destrucción o el amor. El  23 de septiembre, es fecha trascendente para Miguel, tiene contacto directo con Vicente Aleixandre en Madrid, con una anécdota curiosa según anotación de Juan Cano Ballesta «Miguel, siempre en estrecheces económicas, le pide a Vicente Aleixandre el libro La destrucción o el amor, una segunda edición con variantes, ya que en 1933 le habían dado el Premio Nacional de Literatura por este libro. Éste le invita y se lo regala». Y Miguel se lo agradece con Oda entre arena y piedra a Vicente Aleixandre.  Poema con evidentes influencias surrealistas del sevillano.  Aquí conoció al poeta argentino Raúl González Tuñón[[19]], ambos frecuentaban la cervecería de Correos, en un subsuelo próximo al Paseo de la Castellana y la Cibeles. Asistían García Lorca, Manuel Altolaguirre, Luis Cernuda, León Felipe, Emilio Prados, Pablo Neruda, Gerardo Diego, Serrano Plaja, Azcoaga... José María Cossío  le contratará en marzo de 1935 como secretario, persona influyente que posteriormente tendría una decisiva participación en la formación y posterior tragedia de Miguel, puesto que fue don José María quien, según notas de Leopoldo de Luis y J. Urrutia «intercedió cerca del ministro del Ejército y Secretaría General», a través de sus amistades para que le conmutaran la pena de muerte por la inmediata inferior de treinta años y un día, que luego pasó a veinte años. Además de auxiliarle con numerosos anticipos  o en  momentos de acuciantes dificultades como la de ocultarse en la Casona de Tudanca en Cantabria después de la desbandada republicana de abril de 39.  Según Manuel Muñoz Hidalgo la presentación de don José María Cossío a Miguel la hizo el poeta y redactor de La Verdad de Murcia  don Raimundo de los Reyes a principio de 1935, quien también le había presentado, años antes, a  Federico García Lorca. Cossío le contrató como secretario y ayudante en la ya mencionada enciclopedia.

     Colabora en Caballo Verde para la Poesía, que dirige Pablo Neruda aunque era de Altolaguirre.

 

       El 18 de Julio de 1936 Miguel tenía 25 años, se hallaba en Madrid, Regresó a Orihuela y volvió a Madrid, y se incorpora voluntario al 5º Regimiento, de Valentín González El Campesino. En noviembre conoció al periodista cubano Pablo de la Torriente Brau, que le nombra como Comisario político de cultura. Su poesía se transforma, sus poemas son comprometidos, combativos, se convierten en arma de lucha, (poesía urgente o de guerra) recita en las plazas de los pueblos al servicio de «Altavoz del Frente». Publica Viento del pueblo (1937), dedicado a Vicente Aleixandre y le dice: «Los poetas somos viento del pueblo: nacemos para pasar soplando a través de sus poros...».   El hombre acecha es un libro nonato que disfrutamos gracias a la casualidad y a la fortuna, se salvaron dos capillas (ejemplares preparados para la encuadernación) en abril del 39  de la Tipografía Moderna de la Calle Avellanas, 9 de Valencia, cuando entraron en esa ciudad la tropas de Franco.  

     El 28 de agosto de 1936, escribió Miguel a José María Cossío comunicándole que había enviado el original de El labrador de más aire al IV Premio de teatro Lope de Vega de Madrid. En el registro general aparece con el número 54 [ [20] ].

 

 

         2.1.- LA AMISTAD CON MARIA ZAMBRANO ALARCÓN [[21] ].

      Desde que Ramón Pérez Álvarez comentó en sus artículo de La Lucerna (año VI, nº 39 y 40)[[22]], la relación de amistad que hubo entre la filósofa veleña María Zambrano y nuestro poeta, poco  o casi nada se ha investigado de nuevo, excepto  la aportación de Alfonso Berrocal [[23] ]. Con este artículo pretendo aportar un poco más de luz a esta relación sana y de verdadera amistad que hubo entre dos mentes tan diferentemente ilustradas y a la vez sensibilidades tan afines, en lo que hoy se llama «conectar caracteres».

      Años  después de su amistad la filósofa veleña le dedicó un artículo en El País del domingo 9 de julio de 1978, titulado «Presencia de Miguel Hernández», en la Sección Arte y Pensamiento.  En el que comenta «no puedo precisar cuándo y cómo le conocí. Llegó a Madrid el año 34, y el llegar a mi casa de hija de familia en seguida llevado por alguno de los poetas amigos que entonces la frecuentaban, y el conocernos debió ser cosa de un instante».  Nos habla María del poema que le dedicó Miguel «La MORADA- amarilla» en número 2, Virgen de Agosto, 1934, El Gallo Crisis, de Ramón Sijé. Que empieza: ¡Apunta Dios! La espiga, en el sembrado,/florece Dios, la vid, la flor del vino. Un poema donde se nombra a Dios once veces. Y la morada amarilla nos dice el poeta que es Castilla, tal vez por la similitud entre el verde y amarillo de los trigos con el pan y la sagrada forma.

     No sabemos cómo le sentaría a María este poema, mujer agnóstica y filósofa  que se había declarado a favor de la República (el 11 de febrero de 1930, carta durísima a su maestro  Ortega y Gasset), aunque ella escribe: «Y así, su poema «LA MORADA- amarilla», don precioso que me fue ofrecido, se me aparece como una sombra clara e indeleble, más sombra al fin, como esas que se desprenden de una flor y aun de su sola fragancia, emanada de una vida en plenitud de ejercicio, y que ha de referirse a ella. Y temo que al ser leído sin la presencia viva de su autor, no transmita aquella su ansia de comunión, aquella incesante, imperativa necesidad de eucaristía compartida. Es decir, del reino, del reino de Dios aquí en la tierra».

     Miguel supo buscar personas influyentes en Madrid a los que dedicar poemas, y este a María Zambrano y publicado sin duda en una revista importante como era entonces El Gallo Crisis, le dio reconocimiento, pues publicó en cada uno de los seis números de la revista, gracias a su influencia con el director Ramón Sijé.

     Hay una fotografía de mediados de junio de 1935 con motivo del homenaje a Vicente Aleixandre por la aparición de La destrucción o el amar, donde se ve a Miguel Hernández entre un grupo de amigos, entre los que está sentada María Zambrano junto a Pedro Salinas. Vicente Aleixandre está sentado junto a Delia del Carril.

     Después en Valencia 1937 no se encontraron en el II Congreso Internacional de Intelectuales Antifascistas, por que ella llegó después de su inauguración. Ella formó parte del consejo de redacción de Hora de España etapa  valenciana y barcelonesa. Al regreso del viaje de Miguel a Rusia se encontraron otra vez, ella escribirá «en las últimas veces que le vi, aparecía vuelto hacia adentro, enmudecido».

     «Presencia de Miguel Hernández» está dedicado a Alfonso Roig [[24]] «Para Don Alfonso Roig, que admirablemente, en tiempos de impenetrable oscuridad, derramó palabras verdaderas con la obstinación del agua». Se publicó gracias a don Alfonso, que recibió el artículo como una parta y consideró que era «necesario publicarla». En este artículo se cuenta cómo Miguel frecuentaba su casa en Conde de Barajas, cómo bajaban por la calle Segovia y sentarse en alguna piedra de la Casa de Campo. El poeta se convierte en una presencia que le acompaña siempre. Y como comenta Alfonso Berrocal que no hay correspondencia entre Miguel y María «Así que son ese poema y ese artículo los límites de nuestro espacio interpretativo del que habrá que apurar los indicios que pueden ofrecernos».

     La conclusión a la que llego es la siguiente, que si un poeta o artista no se auto-promociona, no lucha por su arte, no se mueve, o no arriesga,  y se embarca en empresas mayores, utópicas, si cabe, su nombre quedará para siempre en el anonimato, porque hay un axioma que dice que nadie hace nada por nadie.

 

 

 

 

 

 

 

       3.- UNA OCTAVA REAL DE  Perito en lunas, HA PERMANECIDO 71 AÑOS EQUIVOCADA

              

        Perito en lunas es un poemario de 42  octavas reales, primer libro de Miguel Hernández Giner que fue publicado el 20 de enero de 1933 en la Colección Sudeste de Ediciones La Verdad de Murcia por Raimundo de los Reyes-García y Martínez, donde el autor aparece  con el segundo apellido  des madre. El libro se iba a llamar Poliedros, sin embargo, el autor lo cambió en el último momento, las octavas no llevan títulos, sin embargo,  en una magnífica exposición  de los manuscritos de este libro y de su primera época celebrada en el Centro Hernandiano de Elche [[25]], se ha demostrado que algunas octavas reales ya los tenían.

      Este trabajo inédito era una primicia que corresponde a un libro que he publicado con el título: Simbología secreta de Perito en lunas, prologado por José Carlos Rovira, que escribió «El libro de Ramón Fernández se sitúa por tanto en la interpretación minuciosa del hermetismo gongorino hernandiano y es un ejercicio de honestidad intelectual manifiesta (...) ha reflexionado sobre cada poema y el resultado es la interpretación nueva, a veces arriesgada, pero siempre posible, de sus significados ocultos...». A este trabajo se han incorporado dos ilustraciones del libro ya mencionado.

 

        A)La octava real [XXX] (RETRETE) ha sido muy maltratada durante estos 71 años. A mí, particularmente, al principio, me dio muchos quebraderos de cabeza, porque partía de una premisa equivocada: su título. En absoluto estoy de acuerdo con los análisis hechos hasta ahora por algunos críticos; tampoco son acertados los de Agustín Sánchez Vidal (Alhambra, 1976, 123,124); sin embargo,  se aproxima un punto cuando nos propone: «Purísima Concepción con su serpiente y su luna a los pies, es asimilada al retrete». Pero se equivoca al finalizar la frase con  que la luna es asimilar a un retrete. Será en la  tapadera del inodoro, digo yo. 

       Tomar el retrete como inodoro es absurdo y un error de concepto que  ha permanecido demasiado tiempo sin desvelarse (71 años) y tomado como título válido para la octava real, por culpa de un título (títulos que no se debieron descubrir ni publicar), de aquí mi teoría de que publicarlos por Juan Cano Ballesta en 1962  (dados a su vez por Miguel a Federico Andreu Riera), se debió respetar la voluntad del autor, sobre todo, cuando aún no sabemos los verdaderos títulos o significados de las siete octavas de «Abril-gongorino», de las que hablaré en otro momento.

     Creo, que Eutimio Martín en el núm. 83, 1º trimestre 2004,37,  (Revista del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Industriales de Alicante, y que cayó en mis manos gracias a fotocopias que me facilitó Aitor L. Larrabide), se acerca más a deshacer este entuerto cuando nos dice que «hay textos sagrados en que se dice textualmente que la Virgen recibió la visita del ángel de la Anunciación cuando estaba orando en el retrete de su casa. Obviamente, la palabra retrete designa una habitación retirada, propia para recogerse a orar».  A pesar de todo, Eutimio, vuelve a caer en la idea errónea de que Miguel «confiere a la palabra “retrete” un significado moderno», cuando en realidad las metáforas de esta octava en absoluto nos trasladan al significado de pequeño cuarto que sirve para retirarse, ir al retrete.  En la octava no se nombra retrete ni se alude a él, señores ensayistas, hay que bajarse del burro, y reconocer que toda esta polémica proviene de un título erróneo que nadie puede afirmar que lo revelara Miguel a su amigo Andreu, y sin duda alguna, a la falta de detenidos y serios estudios.

     Si nos centramos en resolver y analizar con objetividad esta octava real, analizar es entrar en el taller del poeta.  Sabemos que el poeta nombra tres veces la palabra Virgen en Perito en lunas (octavas 8, 13 y 30). Miguel Hernández no podía ser irrespetuoso con la Virgen porque el canónigo don Luis Almarcha Hernández podría censurarle y retirarle su apoyo económico con las famosas y manidas 425 pesetas, una vuelta de espalda, que Miguel no podía permitirse, y menos en  su primer libro, y además el poeta no estaba, aún, en fase de «desplumar arcángeles» (soneto final de El rayo que no cesa), ni había conocido al Pablo Neruda de la poesía “impura”, ni tampoco al surrealista Vicente Aleixandre.

      Esta octava real se debería llamar: (Inmaculada Concepción). Como podemos observar en la imaginería religiosa, la Inmaculada que aparece de pie sobre un globo terráqueo, pisa a una luna y a una serpiente. Empieza la octava real Aquella de la cuenca luna monda, / sólo habéis de eclipsar por completo. Debería ir acentuada porque es un pronombre demostrativo: Aquélla de la cuenca luna. Aquélla  se refiere a la Virgen que aparece de pie sobre una cuenca (forma cóncava o  media luna) luna monda (mondar significa también limpiar un río o acequia), a los pies aparece una luna limpia. El poeta se dirige a la Virgen siempre en términos respetuosos con el usted por delante: habéis, vuestra, bajad..  No creo que al retrete haya que mostrarle tantos respetos. 

     Esta media luna a los pies de la Virgen aparece tendida (en cuarto creciente o menguante, en cóncava posición) también nos semeja una hoz para pelar, mondar o injertar. Es evidente que en sólo habéis de eclipsarla por completo, es una invocación al poder divino de la Virgen sobre los astros, eclipsa a la luna porque la está pisando desde el lugar preciso y recoleto, este lugar es el cielo y no una hornacina de iglesia, y menos un reservado retrete.  La serpiente, según el Diccionario de Símbolos de LIBSA 2002,  significa el triunfo de Cristo sobre el mal. En la Inmaculada del pintor italiano Juan Bautista Tiépolo (1696-1770), la serpiente aparece con una manzana en la boca, representa a la serpiente del paraíso terrenal que tentó a Eva.

    Al final de esta octava real, la Virgen tiene una, nos quiere decir el poeta que la Virgen tiene una luna para ella sola, no que tiene un retrete, como he podido leer por ahí. El poeta no tiene intención de ponerle un retrete a la Virgen, es impensable esta blasfemia venial en aquellos años de religiosidad hernandiana.  Otras fuentes de inspiración son, posiblemente,  el nombre de su madre Concepción o el de una campana que se instaló en la torre de la catedral de El Salvador (Orihuela) en 1925 y que se llama Inmaculada Concepción. Además de los numerosos cuadros de la Inmaculada en distintas iglesias oriolanas.

 

 

        B)

Por el contrario, la octava real que debería llamarse RETRETE es sin duda la número [XII], (Lo abominable).  Esta octava real tenía título en los borradores, como se puede comprobar en catálogo para la exposición «Hacia Perito en lunas»  (p. 43, Centro Hernandiano de Estudios e Investigación, 8 de abril al 8 de mayo 2005) [[26]].  En el libro aparece dedicada al impresor y periodista Ernesto Giménez Caballero [ [27] ], que dirigía «La Gaceta Literaria» y el 15 de enero de 1932 aparece el esperpento de entrevista pastoril/poética que le hizo a Miguel, titulada «Un nuevo poeta pastor», no obstante para darse a conocer ya era un pasito, puesto que, además, Ernesto le recomendó a otro prestigioso redactor Francisco Martínez Corbalán [ [28] ] a  la revista Estampa, que siguiendo la línea de los tópicos del cabrero poeta, aparece el 20 de febrero 1932 bajo el título: «Dos jóvenes escritores levantinos. El cabrero poeta y el muchacho dramaturgo». El niño dramaturgo tenía 15 años y se llamaba Virgilio Soler. El encasillamiento inicial como poeta pastor tuvo mucho que ver el artículo de José María Ballesteros Meseguer, titulado «Pastores poetas».

No sabemos si (Lo abominable) se lo dedicó a Ernesto con sarcasmo quevedesco o por premeditación para agradecer aquella entrevista de enero de 1932, sin duda el encubierto título demuestra que no le tenía mucha simpatía. Un año después sale Perito en lunas sin títulos, nadie se iba a enterar del contenido escatológico de esta octava real. Esta es una octava escatológica, que podría entrar dentro del genero satírico y burlesco que se practicó en el barroco, cuyo mayor creador fue Quevedo, donde después de elevarse a grandezas espirituales adelgaza por el vientre en Gracias y desgracias del ojo del culo. 

La primera parte de (Lo abominable) creo que se refiere a la micción masculina. Aunque amarga (la orina), y sólo por momentos, sale de vez en cuando, no siempre, cuando la tendremos palmas en las manos todos, para sujetar el pene para orinar.

Y prosificando los versos 4 y 5, tenemos que cuando sale la orina ardiendo y hay vientos mayores nos alcanza la orina y nos manchan los calzones o pantalones, aquí codos por las rótulas de las rodillas.

 A la segunda parte de la octava le hubiera venido bien el título de Retrete, porque lo abominable podría ser el retrete o un pozo negro. Sin embargo, parece referirse más bien a la acción de defecar, porque tras posteriores sufrimientos, de  las señales acuciantes del vientre, y libres del lodo  como excremento, nos hará leve por ligeros, el viento en popa / irán sobre la [sic] un punto china Europa. Quevedo escribió viento en popa / navega con tal bonanza, para definir el nabo de su romance «Boda y acompañamiento del campo» De quien a su vez lo tomaría Espronceda para  «Canción del Pirata»: viento en popa a toda vela, / no corta el mar, sino vuela...

     Ponemos las posaderas o últimas mejillas en pompa a la hora de evacuar, y soltamos una china o guijarro / bolo escatológico, y Europa rima con popa.

    Por todo ello, creo que Perito en lunas, como dice José Luis Ferris «no ha alcanzado la consideración que merece». Por ahí andan, como he tenido ocasión de ver en la biblioteca particular de Gaspar Peral, copiosas  antologías (cajones de sastre donde caben  todos los retales poéticos), y de este modo, selectivo e indiscriminado han salido adelante las ediciones antológicas, más que nada por el bellaco metal, con esta moda de recortables  antológicos, se pierde el valor intrínseco de conjunto de una obra, y el inequívoco placer de disfrutarla en su globalidad con la atención que merecen con todos los ingredientes que les pueden faltar o sobrar. 

 

 

 

 

    4.- MILICIANO EN LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

      El análisis del periodo como soldado miliciano con los frentepopulistas o Ejército Popular o Republicano, más su actividad como escritor implicó al poeta Miguel Hernández a que fuera condenado a la pena de muerte, tanto es así que en el Sumario 21.001 [[29]], se unió el poema “El soldado...” para de alguna forma implicarle de facto en las milicias republicanas, y poder ser condenado a muerte. Por esta causa creo conveniente analizar pormenorizadamente más adelante la militancia y destinos de Miguel durante la guerra civil o incivil que han llamado otros, de acuerdo a los datos que se han ido publicando hasta la fecha.

     El 18 de julio de 1936 Miguel Hernández tenía 25 año (cumplía los 26 en  octubre) y se encontraba en Madrid, aunque el día 29 de julio viaja a Orihuela el 13 de Agosto unos milicianos asesinan en Elda al padre de Josefina Manresa en un tiroteo, guardia civil llamado Manuel Manresa Pamies (ver el capítulo 5 que le dedico en este libro), según entrevista con Carmen Manresa en El Eco Hernandiano, junto a cinco guardias más y un cabo.  El 23 de septiembre Miguel decide tomar parte activa con las armas y una poesía combativa que duele y perdura en el tiempo más que las heridas de balas, se alista por la República, gobierno democráticamente constituido en febrero de 1936, se entregó con entusiasmo en la lucha.   Como escribió Fernández de la Mora (ABC, 5-V-74) «ninguna idea se anula porque se la encarcele; muere cuando se la refuta y sobre todo cuando se la reemplaza por otra más clara, unívoca y veraz».

      Miguel es consecuente con la situación bélica y la necesidad de la defensa de Madrid, zona republicana, hemos de recordar que Alicante no se sublevó y también fue republicana. Tomó partido por la República como todos sus compañeros madrileños: Alberti, Emilio Prados, Antonio Aparicio, Díaz Plaja, Azcoaga,  conoce a Langston Hughes y a Stephen Spender en la Alianza de Intelectuales. Además este reclutamiento voluntario suponía ser considerado soldado útil, ya que se le negó el servicio militar por exceso de cupo, y quizá era la oportunidad que no tuvo, una pequeña satisfacción personal. Porque también es verdad que para la mentalidad de aquella época, los hombres que se libraban del servicio militar se les consideraban  menos hombres. 

       Téngase en cuenta que los amigos de Madrid pertenecían a la Alianza  de Intelectuales Antifascistas C/. Marqués del Duero,5, y que incluso algunos pintores de la Escuela de Vallecas (Maruja Mallo pintora y amiga íntima  de Miguel Hernández, y la que le inspiró algunos sonetos de El rayo que no cesa, y se encargó de los decorados de la obra teatral Los hijos de la piedra, como también los hizo para Alberti, antiguo amigo), Benjamín Palencia, el escultor Alberto Sánchez también defendían el orden constitucional establecido en la urnas.

        Miguel se  incorpora al Quinto Regimiento de Zapadores, Minadores, 2ª Cía. 3ª Sección, bajo el mando del Partido Comunista, 23 de septiembre, carné nº 120.395 (se llamó Quinto poprque había cuatro regimientos en Madrid). Fue destinado a Cubas y zoan de Rosales (Madrid). Recibe instrucción y adoctrinamiento, estuvo en varios frentes, el malagueño Emilio Prados Such consigue trasladarlo a la 17 Compañía de Cuartel General de Caballería de El Campesino. "Batalllón del Talento". Es en  Alcalá de Henares donde conoció al periodista cubano Pablo de la Torriente Brau (ver el artículo dedicado al periodista cubano), que le nombró comisario cultural de la 1º Brigada de Choque. Estuvo en Valdemoros, Boadilla del Monte, Pozuelo de Alarcón.  Nombrado Comisarrio de Cultura de la Brigada, es delegado y directro del periódico Al Ataque. El 27 de enero 1937 se disuelve el Quinto Regimiento

     El 22 de febrero del 37 es destinado al «Altavoz del Frente Sur», en Jaén con el comandante Carlos (Vittorio Vidali, italiano), que le da oportunidad de hacer viajes por los pueblos para declamar sus poemas en los frentes, los poetas seguían a la unidades en combate, para levantarle la moral, puesto que los recitales conseguína gran consuelo emocional.   El 9 de marzo de 1937 contrae matrimonio con Josefina Manresa. En los frentes estuvo recitando poemas y compuso Aceituneros (de Jaén) para Viento del pueblo (1937). Se instalan en le palació que fue de una marquesa, allí estaba José Herrera Peres y su esposa Carmen Soler, conincidieron poco tiempo, ya que Josefina se tuvo que venir a Cox por la enfermedad de su madre

    Estuvo en el asalto del Santuario de la Virgen de la Cabeza (Andújar)[[30]] defendido por el capitán  Cortés de la Guardia Civil, según contó en el Ateneo de Alicante.  Existe una fotografía donde se ve a Miguel junto al diputado Martínez Cartón, jefe de la XVI Brigada, con prismáticos, y Vittorio Vidale o comandante Carlos, y otros oficiales en ese frente. El asalto duró ocho meses, el Santuario se tomó  el 1 de mayo de 1937 a las 15´15 horas. El capitán Santiago Cortés González murió en combate y le concedieron la Cruz Laureada de San Fernando. (Hoy hay un cartel que dice: La Guardia Civil mure pero no se rinde).

     Esta fue también una de las acusaciones esgrimidas por el Fiscal militar con más vehemencia.  Pasó a Extremadura y estuvo en el frente de Castuela. Donde escribió «Canción del esposo soldado» Luego  destinado en la 6º División, encuadrada en el XXI Cuerpo de Ejército, figuró en el Ejército de maniobras del Sector de Levante. Combate en el frente de Teruel, nos da testimonio en «El soldado y la nieve». Según Narciso Alba [[31]]  la estancia de Miguel y de José Herrera Petere en Jaén termina a mediados de mayo, que pasa a Castuera se lleva a su cauñado Manolito, se lo hace saber en una carta.  Herrrer Peres el 20 de abril estaba ya en Valencia, donde se había trasladado el gobierno de la II República. Herrera e autro de Jaen de la verde oliva, y Miguel de Aceituneros que se publciará el verano del 37 se edita Viento del Pueblo (Socorro Rojo Internacional), Valencia.  

        En 1 de Julio de 1937 se halla en Valencia,  firmó junto a otros escritores la «Ponencia colectiva»  publicada en  Hora de España, Valencia, número 8. Donde se reunieron numerosos intelectuales para celebrar el II Congreso Internacional de Intelectuales Antifascistas en Defensa de la Cultura celebrados en Madrid y Valencia. Aquí estaba ya Herrera Petere en calle del Mar.  En ese congreso Miguel conoce al poeta mejicano a Octavio Paz, en Letras de México 1942 escribió Paz: «...llevaba la cabeza casi rapada y usaba pantalones de pana y alpargatas...».  En dicho congreso asistieron además de Octavio, otros extranjeros: Pablo Neruda, Nicolás Guillén, Alejo Carpentier, César Vallejo, Vicente Huidobro, Raúl González Tuñón, André Malraux, Luis Aragon, Jean Cassou…  La ya célebre y referida «Ponencia colectiva» se puede leer completa por Internet, pero quiero recoger una parte de ella  por alusiones a Miguel y a Juan Gil-Albert.   

        «Porque lo que menos importa ya es el hecho en sí mismo de que este grupo, esté total, absolutamente integrado, no sólo por distintos significados de sensibilidad, no sólo por distintas concepciones de nuestra profesión y decidida vocación de artistas, escritores y poetas, sino por individuos que, como procedencia social, pueden marcar distancias tales como las que hay entre el origen enteramente campesino de Miguel Hernández, por ejemplo, y el de la elevada burguesía refinada que pueda significar Gil-Albert;...»

 

      En 21 de agosto de 1937  Miguel recibió un homenaje en el Ateneo de Alicante, donde fue presentado por el músico José Juan Pérez, estaba Gabriel Baldrich y como testigo de excepción Vicente Ramos, que lo comenta en p. 40 de su libro Miguel Hernández en Alicante,  Colección Ifach 1976, «El único que el poeta recibió en vida». En dicho libro, Ramos, recoge los comentarios de prensa de día 22, con la noticia en Bandera Roja que publica «Miguel Hernández, en el Ateneo». Ese mismo día aparece en Nuestra Bandera de Alicante: «Fuerzas del Manzanares». El día 23 publicó «Pasó el fascismo. El hogar destruido». El Luchador habla de Miguel. Como ya ha quedado demostrado Miguel ejerció como poeta y periodista.    El día 28 de agosto sale de viaje para Rusia junto a cuatro españoles más (ver el artículo 7 sobre este tema).

     A su regreso, está decepcionado, sin embargo, escribe artículos propagandísticos con entusiasmo en periódicos, en revistas y hojas de guerra, «el uso poético y creativo de su lenguaje periodístico se refleja hasta en momentos de máxima crispación política e ideológica desde las mismas trincheras según la tesis de María Gómez y Patiño (Propaganda poética en MH, pág. 27), en un trabajo imprescindible, recoge los 29 artículos que escribiera Hernández al servicio de la propaganda republicana con cierto «contenido panegírico que exaltaba sus rasgos militares...», (nota del prólogo de Miguel Roiz a tesis de Mari