El "hernandismo" es una CIENCIA

 

                                                                                         Por Ramón Fernández Palmeral

 

 

 

    Muchos son, en este centenario, los espontáneos que se tiran al ruedo del henandismo a decir lo primero que se les ocurre, como si esto de hablar de Miguel Hernánde Gilabert fuera fácil, sin tener en cuanta que el "hernandismo" es una CIENCIA, y no se aprende en dos días leyendo una biografía trasnochada, que siempre estará por detrás de las últimas investigaciones.

    Puebra de esta ciencia son los dos Congresos Internacionales que se han celebrado y el III que se celebrará a finales de octubre del 2010 en Orihuela, Elche y Alicante, donde los ques asistan como alumnos ganarán méritos para su carreras de Literatura, si esto no es ciencia que venga Gerión y me lo diga.

              JERARQUÍAS:
      Os aseguro que los que estamos dentro del mundo hernandiano sabemos que hay una jerarquía de hernandianos fiables, una jerarquía científica, seria, que todos respetamos. Estudiosos que llevan toda una vida estudiándole y aún les sorprende con inéditos o cosas nuevas.
La idea general en este centenario es desechar los mitos, y sacar a relucir toda la verdad sobre Miguel Hernández y su mundo, pero con documentos, o con testimonios fiables, de ahí las tesis doctorales, los congresos internacionales, las fundaciones etc...
       Por ello, no es lo mismo que un asunto hernandiano lo digan o escriba un catedrático como  un Vicente Ramos, unJuan Cano Ballesta,  un Guillermo Carnero, un José Carlos Rovira, una Carmen Alemany, un Enrique Cerdán Tato, un Gaspar Peral Baeza, un Francisco Javier Díez de Revenga, un Mariano de Paco, un Agustín Sánchez Vidal, un Francisco Esteve, un Eutimio Martín,  José Mª Balcells, un José Luis Ferris, un Jesucristo Riquelme, María Gómez y Patiño, un Aitor Larrabide...etc.etc; a que lo diga un don nadie, me refiero en el "mundo hernandiano" como Fernando Cenamor.

      Luego estamos los hernandianos de base, los becarios y  alumnos de taller, que hacemos pero que no contamos, pero es normal como pasa en la Iglesia, cómo va a venir el cardenal a escuchar la homilia de un cura de pueblo, cómo va a venir un general a la conferencia de un soldado, cómo va a venir un catedrático a oír la conferencia de un alumno, cómo va a venir el director de una empresa a oír lo que dice un enlace sindical. Lo que sucede es que, los de abajo, nos creemos que sabemos más que los de arriba.

          OPINIONES SERIAS, BULOS Y COMENTARIOS:
    Cada cual es libre de decir lo que quiera con arreglo a la libertad de expresión y a los preceptos del art 20 de la Constitución del 78, pero otra cosa es que te tomen en serio, o que tus comentarios sean rigurosos y de citables.
Yo también puedo bajar a la calle y preguntar por Miguel al primero que me encuentre, y si alguien me dice una cosa buena y otra mala, elijo la mala. Es lo que sule hacer Canal 9 con las entyrevistas, aquel que no responde en valenciano, no sale,

    Ese dicho que hablen de uno aunque sea mal, no es cierto, os lo puedo asegurar, con el tiempo se desvanece el crédito. A veces, las polémicas tienen poca consistencia en el tiempo como la que ha iniciado la revista "Ágora" con su editorial. Una cosa son los trabajos científicos, serios como los hay en este número, y otro las opiniones de Internet o de la calle. Creo, todo no vale.

   Y repito que el "hernandismo es una ciencia" porque gracias al estudio del poeta muchos profesores han ganados cátedras, han conseguido el doctorado o se han licenciado, no sólo en España sino en Hispanoaméria.


 

                          La editorial del número 19 especial "Agora" dedicada a Miguel con polémica

 

             HECHOS:
Francisco Javier Illán Vivas, codirector junto a Fulgencio Martínez de la revista "Ágora. Papeles gramáticos", número 19 en su número especial dedicado a Miguel Hernández, inicia su editorial buscando la noticia periodística amarilla en contra de la verdad, cita a un tal Francisco Cenamor, que nadie conoce en la tradición del mundo hernandiano, para decirnos que ha publicado en Facebook (web científica literaria de la máxima solvencia) y le cita textualmente: "estoy harto de escuchar las mismas tonterías sobre Miguel Hernández. Ahí va la verdad: odiaba ser cabrero, por eso se fue de su pueblo; era un follador y la que aguantó fue su mujer; no era comunista, sino cristiano, por eso escribió sobre el dolor".
El editorialista se sitúa en la imparcialidad, al decir que no sabe si son ciertas las aseveraciones de Francisco Cenamor sobre Miguel Hernández.
Pues bien, voy a contestar, según el artículo 20 de nuestra Constitución existe la libertad de expresión, y se puede opinar libremente sobre lo que uno cree o piensa sin ofender a nadie y respetando la ética de la verdad y la memoria de los que no están y no se pueden defender. Porque que artículo 20, en el apartado 4 dice: "Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollan y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen..."

         FUNDAMENTOS:
   Lo cierto es que Miguel Hernández fue pastor en su juventud, y que se fue a Madrid porque no quería servir a su padre y, sobre todo, ser escritor, hasta aquí cierto, lo de ser escritor lo he añadido yo. "Era un follador", lo asegura con el aspecto de "putero", o un descarriado que tiene el cerebro en el pene. ¿Que me diga el señor Cenamor con quién folló Miguel, además de con su mujer? Los niños, como todos sabemos, no se hacen en las novenas de los viernes. No pretendamos hacer de Miguel un "santurrón místico", que no lo fue, sino un hombre que como cualquier hijo de vecino. Las biografías científicas se escriben sobre documentos, no con tres wiskys a las 8 de la tarde en un puticlubs.

   Dice Cenamor que "la que aguató fue su mujer". ¿Qué aguató la bebida, los cuernos...? si Miguel y Josefina apenas estuvieron juntos unos meses en Jaén y en Cox, un pueblo donde todo se sabe, y además la mayor parte la pasó en la guerra y en la cárcel. ¿Con quién folló con las milicianas, y en la cárcel con las monjas carceleras enfermo de tuberculosis y tifus?, ¡vamos por Dios!, seamos serios.
Dice Cenamor "No fue comunista". Pues sí se afilió al partido comunista, y lo hizo en el mes de septiembre de 1936, recién llegado a Madrid, según se demuestra en una reciente declaración de Miguel que hizo el 1 de octubre de 1939, cuando fue detenido en Orihuela y encerrado en el sótano del Seminario de San Miguel. Otra prueba es en la tarjeta de afiliación al Quinto Regimiento del P.C. el 23 de septiembre de 1936, cuando dice en organización P.C, número 120395. El poeta Francisco Cenamor no ha leído Hacia Miguel Hernández de Ramón Pérez Álvarez, amigo y compañero en el Reformatorio de Adultos de Alicante, que en 1946, cuando salió de la cárcel le entregó a Josefina el carné de Partido Comunista, delante de testigos, y que ella lo rompió. Y Josefina Manresa en esos años de posguerra y represión feroz de los falangistas no podía hacer alardes de comunismo, la bestia negra de Franco, porque se la jugaba.

     Dice Cenamor "Era cristiano", por supuesto que lo fue, estudio con los jesuitas, por eso escribió poemas a la Virgen, a Dios y su Autor Sacramental, que lo puede comprar en edición facsímil que acaba de editar Ediciones Pictógrafía 2010. ¿Es que acaso un comunista no puede ser cristiano? Parece como si lo de ser comunista fuera un estigma, algo malo, no lo entiendo. La mayoría de nuestro políticos socialistas y comunistas, que hoy se sientan en los escaños del Senado y Congreso, estudiaron en colegios de curas y se pasaron a la rosa o a la hoz y el marillo. Mientras los hijos de obreros y proletarios íbamos a trabajar como el niño yuntero, y un martillo en la mano para romper las cadenas.

   Cice Cenamor "Por eso escribió sobre el dolor", la proposición consecutiva, por eso escribió sobre el dolor no tiene relación con el antecedente de "no ser comunista y ser cristiano", en fin un galimatías que no hay por donde cogerlo. Miguel escribió sobre el dolor de la guerra, tristes guerras, porque las vivió, escribió sobre la pena porque perdió a un hijo con diez meses de edad, y escribió sobre la ausencia porque estuvo casi tres años en las cárceles franquistas hasta su muerte por tuberculosis con los 31 años de edad.

    CONCLUSIÓN:
Aquí os muestro el encabezamiento de la editorial de “Ágora”. Hay que entender que la editorial se muestra imparcial y cuenta los hechos objetivamente como los ha leído, buscando la noticias llamativa del “hombre que muerde al perro”. De nada se le puede culpar al señor Francisco Javier: En esta revista publicamos muchos hernandianos vocacionales que no compartimos el pensamiento hernandiano señor Francisco Cenamor. Este señor, que dice ser poeta, aparece como editor poeta de un recital organizado en Madrid el 17 de abril.

 

 

 

                                                   Alicante, 7 de mayo de 2010

 

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