LA DISCUTIDA AMISTAD ENTRE RAMÓN SIJÉ Y MIGUEL HERNÁNDEZ

 

                                                                                   Por Ramón Fernández Palmeral

                                                        (Capítulo IV del libro Ramón Sijé, el Estigmatizado

 

     Parte de la correspondencia entre Miguel y Ramón se encuentra recogida en el libro Yo, Miguel, de Francisco Martínez Marín.  Jesucristo Riquelme dice que Miguel le escribió 14 cartas a Sijé. Eutimio Martín duda de la verdadera hermandad entre ellos «Nadie mejor que el propio Juan Guerrero Ruiz sabía que la amistad entre Hernández y Sijé tenía muy poco de fraternal y aunque mal puede calificarse de fraterna una amistad en la que no se comparte la misma actitud vital ni la misma ética». [22]  Sijé ayudó a Miguel en los primeros tiempos del nacimiento de un poeta, y Miguel a la muerte de éste se encargó de que no nos olvidáramos de la memoria de Ramón.    

     José María Balcells, escribió un el artículo de La Verdad de 13 de abril de 1975 (pg.13), titulado "Miguel Hernández, como Quevedo", que:

     No puede dudarse que Sijé, tan hondo conocedor de nuestros clásicos del barroco, fue quien indujo a Miguel a leer a Quevedo, y no con finalidad informativa, sino en sus dimensiones humanas y estéticas más complejas. Basta repasar los números de El Gallo Crisis, publicación cuya sustancia ideológica era alimentada por el pensamiento agónico y torturado de Sijé, para cerciorarnos de la presencia continua de Quevedo en las páginas de la revistas...

 

     Como quiera que es evidente, que el conocimiento y el mantenimiento de la memoria que hoy podemos tener sobre Ramón Sijé, es gracias a la amistad con el universal poeta oriolano, acertado sería dedicar un apartado a vicisitudes de esta amistad que tuvo sus momentos de gloria y otros a  más álgidos de postura encontradas. Sobre esta amistad el profesor José Muñoz Garrigós publicó un artículo en la prestigiosa revista Ínsula nº 544, titulado «El último episodio de la amistad entre Migue Hernández y Ramón Sijé: “La Elegía”»:

     En este contexto hay que situar la carta a Juan Guerrero Ruiz, de julio de 1935 [recogida en el Epistolario, ed. de Agustín Sánchez Vidal, 1986], y la que escribe Sijé el 29 de noviembre del mismo año: dos testigos inapelables de que Miguel había emprendido otros vuelos más altos  más amplios, pero a costa de considerar como laste la amistad de quien, desde siempre, y hasta esos momentos, más había hecho por él.

 

    También es justo reconocer que a Miguel le vino muy bien para sus contactos en Madrid publicar en todos y cada uno de los números de la revista El Gallo Crisis. De hecho, en el número 2 le dedicó LA MOrADA- amarilla, a María Zambrano, donde nombró trece veces a Dios. Miguel Tenía una idea panteista del universo, por su educación religiosa.  En la casa de María Zambrano de calle Conde de Barajas se reunías muchos poetas e intelectuales. La filósofa  veleña había asistido a las clases de Ortega y Gasset, de Zubiría  y Julián Besteiro, y fue profesora auxiliar de Metafísica en la Universidad Central en 1931.

   Aunque Miguel  y Ramón se debían conocerse de vista en un pueblo como Orihuela, su relación se estrechó a partir de la presentación de la revista Voluntad, el 15 de marzo de 1930, revista que dirigió y fundo Sijé junto a Jesús Poveda.  Sijé reconoce en Miguel su imaginación y su capacidad de intuición poética. Miguel conocía de lo buenas relaciones públicas que tenía Sijé, y las buenas amistades que  tenía en Orihuela, Murcia, Cartagena y en Madrid, por ello el poeta se «pegó a él como una lapa», se dejó aconsejar y guiar en sus lecturas religiosas y de los clásicos de la literatura. Sijé fue quien propuso a Miguel que el único destino posible para triunfar como poeta era Madrid, de hecho, Sijé organizó una colecta para financiar el primer viaje a Madrid (30-11-1931) y le facilita cartas de recomendación de Martínez Arenas para Concha Albornoz. La primera actitud epistolar de Miguel es «pedigüeña y servil».  La situación de Miguel en Madrid es insostenible y duró casi seis meses, tuvo que pedirle un dinero prestado a Sijé para poder regresar a Orihuela, ya que en Madrid no había hecho amigos. En el verano del 1932 la relación entre ambos fue muy buena, Miguel prácticamente no salió de su huerto y de su higuera, Sijé le visita, por eso Miguel en la elegía escribe volverás a mi huerto y a mi higuera:/ por los alto andamios de la flores,/ pajarearé tu alma colmenera/ de angelicales ceras y labores (Ver mi trabajo Introducción a la "Elegía" a Ramón Sijé).

Miguel le había dedicado a Sijé un poema titulado "A tí, Ramón Sijé", donde habla de su mirada "magnífica y calientes" y de su "tez atardecida", por oscura y crepuscular.

En el verano del 32 Miguel conoce a Josefina Manresa. Sijé preparan el homenaje a Gabriel Miró que se celebrará en la glorieta donde hoy está el busco de bronce de miró,  el 2 de octubre, donde acuden a Orihuela Ernesto Giménez Caballero, Antonio Oliver, Carmen Conde María Cegarra...., surge la conocida polémica entre Antonio Oliver y Giménez.  Este es el momento que aprovecha Miguel para darle a leer el original de Perito en lunas a Antonio Oliver y a Carmen Conde, quien a su vez propone su publicación a Raimundo de los Reyes. Como no podía ser menos, Miguel le pide a Sijé le escribe el prólogo de este libro. Una vez publicado el libro del «pastor de la luna» o «lunipoeta», porque la luna la lleva en el corazón, porque su corazón es una luna, el 20 de enero de 1933, acuden Sijé y Miguel a recoge el libro y a presentarlo y con la «Elegía media del toro», a la Universidad de Cartagena (28-01-32), luego en el Casino Orcelitano, debió ser en una fecha intermedia a la presentación en el Ateneo de Alicante (29-04-33) con Sijé, éste leyó El sentido de la danza. Desarrollo de un problema barroco en “Perito en lunas”,  de Miguel Hernández Giner. Texto que no hoy día no se conoce completo, en 1987, José Muñoz Garrigós «Los cuadernos del 27», Murcia.  Miguel comienza su auto sacramental: Las bailarinas bíblicas, que acabaría llamándose Quien te ha visto y quien te ve y sombra de lo que eras, posiblemente por sugerencia de José Bergamín,  de influencia calderoniana  y no se duda de las indicaciones sugeridas por Sijé.

En marco de 1934 Miguel realiza su segundo viaje a Madrid, gracias a la recomendación de Sijé, toma contacto con José Bergamín que le publica los dos primeros actos del auto sacramental en Cruz y Raya.  El auto sacramental está dedicado a Sijé su mentor:

   Ramón: Con lo más puro de mi amistad, en mi primer (sic) hoja caída, yo, otoñó, el libro.- Miguel. Julio de 1934.

 

Eran tiempos de la República de la derecha radical de Lerroux. Y hay un clima favorable para que en junio del 34, el día del Corpus saliera la revista neocatólica El Gallo Crisis, donde colabora Miguel, sin embargo la revista es rechazada por los intelectuales de Madrid, que tenían tendencias liberales, de izquierdas y socialistas, abierta a los necesarios cambios y de apertura, en definitiva, de un neorromanticismo. Porque esta revista como  se ha dicho, era un de conservadurismo-cristiano y con tonos clasicistas del Antiguo Régimen. Puesto que los artículos seguían los dictados de la Iglesia que siempre fue la que se encargó paralizar y reprimir a través del pensamiento los avances y las rebeldías individuales y colectivas.

Miguel fue detenido el día 16 de mayo 1932 en Alcázar de San Juan por la Guardia Civil, por llevar una identificación falsa, con un billete expedido a nombre de Alfredo Serna y cédula de identidad a nombre de Augusto Pescador, escribe un telegrama a Ramón Sijé, como no contesta le escribe una carta caso agónica pidiéndole setenta pesetas y que se las envíe telegráficamente, Sijé le envió el dinero y salió de la cárcel el miércoles día 19, llega a Orihuela el día 22 de mayo. Esta era la línea pedigüeña de Miguel, no paraba de pedirle dinero y ayuda.

 El 28 de enero de 1933, asisten a la Universidad Popular de Cartagena. Ramón Sijé  exponer su “Conferencia ridícula”, explicación comentada del cuaderno de poesía “Perito en Lunas de Miguel Hernández. Y éste expondrá su conferencia sobre “La elegía media del toro” sobre cartelón de Rafael González.

  Asegura Muñoz Garrigós que Miguel se porta «siempre pedigüeño y servil, respeto de las referencias que a la persona y la obra del ensayista oriolano» [23]  desde el primer viaje a Madrid. Los deseos del poeta son los de desvincularse de la opresión de Orihuela, en el verano de 1935 había roto sus relaciones con Josefina, no se escriben desde el 27 de julio hasta de febrero de 1936, y se decanta por Cartagena con María Cegarra, Antonio Oliver y Carmen Conde, y en Madrid con Maruja Mallo.

El 7 de febrero de 1935 escribe Miguel a Pedro Pérez Clotet, y le dice: «La dirección de Sijé: Ramón y Cajal 27, es, por su piensa escribirle o enviarle su revista», lo cual demuestra que la relación era buena a primeros de año. Ese mismo mes comienza el tercer viaje de Miguel a Madrid se incorpora a las Misiones Pedagógicas, conoce a María Zambrano, a Maruja Mallo, a Vicente Aleixandre y a Pablo Neruda y se rompe la relación ideológica y de amistad con Ramón Sijé. Pablo Neruda insiste en sus ingeniosos sarcasmos anticlericales: "Celebro que no te hayas peleado con «El Gallo Crisis», pero esto te sobrevendrá a la larga. Tú eres demasiado sano para soportar ese tufo satánico-satánico (carta del 18-VIII-1935). Desaparece la revista El Gallo Crisis.

En mayo aparece la revista Silbo, fundada por Ramón Pérez Álvarez, Carlos Fenoll,  Jesús Poveda y Gabriel Sijé En el primer número colabora Miguel Hernández con un dibujo de Maruja Mallo, gracias a la mediación de Miguel, a la que no se le pusieron el nombre de la pintora y ella se enfadó, y lo rectificaron en el siguiente número. Sijé ya había empezado publicado algunos artículos sueltos sobre La decadencia de la flauta... El verano se lo pasó escribiendo este ensayo y festejando a Josefina Fenoll. Cuando terminó el ensayo lo llevó a Madrid  en la primera quincena de noviembre ¿vio a Miguel, María Zambrano? Sijé preparó un viaje a Madrid ¿para entrevistarse con Miguel o para esperar el resultado del fallo del Premio Nacional de Literatura?, pero murió el día de Navidad sin que esta amistad se pudiera restablecer.

Antonio Peñalver escribe, en su artículo "Ramón Sijé en testimonios". (El Eco Hernandiano, Nº 18 Y 19, 2005):

Cuando Sijé muere, su relación con Miguel estaba deteriorada. La historia de las relaciones Neruda-Hernández fue la causa de las discrepancias entre los oriolanos. Sánchez Vidal las sitúa en el marco de lo religioso y de lo estético. Muñoz Garrigós dice que hasta mediados de 1935, Sijé intentó hacer reflexionar a Miguel por carta, ve que no lo consigue y, aunque el poeta le sigue escribiendo, él hace un montón silencioso de cartas incontestadas. A pesar de ello, es Miguel el que confiesa haberse ‘conducido injustamente con él en estos últimos tiempos’. 

      Por ello, la famosa Elegía de Miguel a su muerte, analizada en mi libro Simbología secreta de El rayo que no cesa, es un poema de remordimiento donde Miguel reconoce su deuda, como bien apuntó José Muñoz Garrigós (Ínsula nº 544, p-3) «reconoce su deuda, imposible de pagar».  Reconoce lo mal que se había portado con su relativo amigo del alma, y es una forma literaria de reparar un error, un cambio ideológico a partir de 1935 que influyó en Miguel hasta tal punto que rompió, como se ha dicho con su novia Josefina Manresa, ni siguió la estrecha relación que mantuvo con Carlos Fenoll. Tras la muerte de Sijé recapacitó e buscó la mediación de Carlos Fenoll y de su suegro Manuel Manresa Pamies para recuperar la relación con Josefina

       Esta elegía compuesta precipitadamente a la muerte de su amigo ocurrida el 24 de diciembre 1935, cuando contaba 22 años. Casi con toda seguridad Sijé había proyectado un viaje a Madrid en la segunda quincena de diciembre de 1935, del que da cuenta Juan Guerrero Ruiz y por María Zambrano sabemos que Miguel aplazó todos sus compromisos para acudir al encuentro del amigo «que murió en el momento mismo en que se disponía a tomar el tren para ir a Madrid de visita. Miguel lo espero en la estación, y siguió esperándolo todo el día, y yo a los dos aquella tarde navideña (...) No pudo Miguel Hernández asimilarse a Madrid, por estar irrenunciablemente enamorado de su lugar natal y de los seres que en él tenía» según testimonio de María Zambrano[24]. La noticia de su muerte aparece en el diario El Sol de Madrid. En las cartas que escribe a Juan Guerrero se aprecia se lamenta de lo injusto de su proceder y «su intento frustrado de entrar nuevamente en diálogo con Pepito Marín, aprovechando las circunstancias del incidente con los sevillanos de Nueva Poesía».    [25] Comentaré en el apartado 3.2.   

   La famosa «Elegía» fue muy considerada por los más afamados poetas de su tiempo. Miguel se hallaba en Madrid cuando se enteró por Vicente Aleixandre del luctuoso hecho, y escribió su famosa elegía, una de las más conmovedoras de la lengua española.  A raíz de su publicación en el número de diciembre de la Revista Occidente junto a seis sonetos más a petición de José Ortega y Gasset, antes de ser incluido en el libro definitivo. Estos poemas publicados en tan prestigiosa revista, llamó la atención del dulcísimo Juan Ramón Jiménez que escribió en su «encasillada torre» -expresión de Arturo del Hoyo-  Con la inmensa mayoría del diario El Sol, febrero del 1936:

        «...En el último número de la Revista de Occidente, publica Miguel Hernández, el extraordinario muchacho de Orihuela, una loca elejía [g] a la muerte de su Ramón Sijé y 6 sonetos desconcertantes. Todos los amigos de la “poesía pura” deben buscar y leer estos poemas...»[26].

 

        El rayo que no cesa (1936) se encontraba en la imprenta de Altolaguirre cuando Miguel pidió que la incluyera en el libro, y es la antepenúltima composición, la número 29 del libro, queda antes del soneto final, puesto que  sabemos que  el libro salió el 24 de enero de 1936.  Tomando las notas de Agustín Sánchez  Vidal, en estudio y prólogo del libro Perito en lunas. El rayo que no cesa, (pág. 180), nos dice:

      «Sigo la primera edición (al igual que Losada). Cossío, sin embargo, sigue la aparecida en Revista Occidente, agrupando, en consecuencia, los tercetos 12 y 13 en una sola estrofa, e igualmente los tercetos 14 y 15 en otra; también, pone coma al final del verso 26, que suprimo siguiendo la primera edición».

 

    Miguel escribió a los padres de Sijé el 14 de enero «no encontraba el momento». Miguel Hernández publicó en La Verdad de Murcia el 30 de enero de 1936, una nota, en la que escribe: «venía a mi huerto cada tarde de marzo, abril, mayo, junio... Andaba entre los romeros con prisa de pájaro, hablaba con atropello y su voz iluminaba más que los limones del limonero, a cuya sombra y azahar platicábamos». El 14 de abril de 1936, leyó en Orihuela un acto público subido en una escalera la elegía, bajo una placa en la que se lee: Plaza de Ramón Sijé, que hoy día ya no existe. Los elementos de la crisis de amistad se reflejan en la lectura detenida de la elegía.

     Sabemos, gracias a Aitor L. Larrabide, que descubrió una cartas inéditas [[27]], que Miguel escribió a los padres de Ramón Sijé, a finales de noviembre de 1939, en la que se dirige a ellos como Queridos y segundos padres. La carta es enviada al padre del poeta para que este se la entregue a los padres de Sijé.

El «Soneto Final» de El rayo que no cesa, que empieza Por desplumar arcángeles glaciales..., en como una continuación a la elegía y se refiere a este arrepentimiento y remordimiento: que por haber cambiado su ideología religiosa, se vio condenado a perder la amistad de Sijé, y ahora siente el dolor de la espionas (corona de espinas de cristo) y la muerte marchitada de la rosa de su corazón, por quererte  y solo por quererte. Miguel sentía un verdadero amor filiar por Sijé.

     Gaspar Peral Baeza me facilitó sus notas sobre la bibliografía de Garrigós donde se anota otro artículo titulado «Miguel Hernández y Ramón Sijé» Murcia, Estudios sobre Miguel Hernández, Universidad de Murcia, 1992. 

     Jesucristo Riquelme escribió «El pensamiento influyente de Ramón Sijé: Utopía y ucronía como alternativa de la realidad republicana» 1986.

         Francisco Martínez Marín[28], primo de Antonio García-Molina Martínez . [29], escribe:

       Lo que hice fue ceñirme a la realidad de su vida, basándome sobre todo en las cartas que encontré en el archivo de José Torres López, las cartas que Miguel Hernández le había dirigido al padre de Ramón Sijé. Fui poco a poco reuniendo todo el material que formaría parte de lo que sería mi archivo sobre Miguel Hernández.

    Por lo tanto, opino que esta afirmación de «compañero del alma» (almas hermanas) no es más que un verso de la "Elegía", en el fondo no son más que palabras, no había más que un remordimiento y una deuda, porque se ha evidenciado que si al principio Miguel buscó su amistad, fue a su casa, por conveniencias y escribió en las revistas Voluntad y El Gallo Crisis, porque era una forma de necesidad acuciante el de publicar para salir de su precaria situación como poeta y escritor, no hay entre ellos una continuidad de ideas religiosas en el tiempo, chocan constantemente por ideologías, posición social. ¿En qué coincidían cabría preguntarse?


     Miguel es un pedigüeño de Sijé, desde su primer viaje a Madrid, cuando tiene falta de dinero acude a él y a sus influencia con Martínez Mena, y Juan Guerrero «Cónsul de la Poesía», según la dedicatoria de García Lorca. Es Guerrero quien le pone a Sijé en contacto con José Bergamín y Juan Ramón Jiménez. Sijé fue una vez al huerto de la casa de Miguel en tiempos en que se preparada "Perito en lunas", verano de 1932, Sijé le ayudó a la publicación de este libro más que nada para compensarle de los esfuerzo de preparación del homenaje a Gabriel Miró en el verano de 1932. Luego se mantiene un interés más que una amistad verdadera, filial, hermana, a Sijé también le interesaba el que Miguel tuviera ya relaciones en Madrid con Neruda y otros poetas para situar la revista El Gallo Crisis y vender algunos números. De alguna forma esta este remordimiento le hace visitar a los padres de Sijé en septiembre de 1939, y al salir de esta casa es cuando le detuvieron por denuncia del "Patagorda", en lo que es hoy calle del Teniente Linares.

    La tertulia de la tahona, Sijé iba a la panadería de los Fenoll a ver a Josefina a partir de 1932, a la que pretendía. Manuel Molina era un crío en este tiempo de la tertulia, había nacido en 1917 (en 1932 tenía 13 años), Poveda hacía la mili, según Ramón Pérez Álvarez.

    Ahora bien, estos intereses comunes durante seis años, no son una amistad firme, una amistad verdadera, es una conveniencia que se ha afianzado mitificado por un verso "compañero del alma", Sijé es alma.  Lo que significa el serventesio final de la "Elegía", "A las aladas almas de la rosas/ del almendro de nata te requiero,/", según Noelia Bueno Gómez "esa visión panteística: vive el alma del amigo en el alma de las flores" o en la rosas del almedro de nata. El poeta  convoca al reencuentro, para que las almas, tanto  del amigo como la suya, al verse de nuevo en el otro mundo, en las almas de las rosas o flroes del almendro, como lugar idílico y privilegiado, lugar divinizado y eterno, para hablar de muchas cosas pendientes, "compañero del alma", pero no dijo amigo del alma, pues compañero es una actitud menor que la de amigo,  a pesar de que se llamaban  dilecto amigo o algunas veces hermanos, sobre todo cuando a Miguel le interesaba pedir un favor, casi siempre económico.

 

                                                                                            NOTAS

22] Eutimio Martín, «Ramón Sijé-Miguel Hernández: Una relación mitificada» (pg. 47). Miguel Hernández, cincuenta años después. Actas del I Congreso Internacional, 1992.

[23] ]José Muñoz Garrigós, Nº 544, INSULA,  pp-3-4. El último episodio de la amistad entre Miguel Hernández y Ramón Sijé: «La elegía».

[24] ] «Presencia de Miguel Hernández», El País domingo 9 de julio de 1978, María Zambrano.

[25] ] Página 3, de Ínsula nº 544, José Muñoz Garrigós. Profesor del Departamento de Gramática Histórica de la Facultad de Letras de la Universidad de Murcia. Falleció en 1998.

[26]] Arturo del Hoyo, Escritos sobre Miguel Hernández, Fundación Cultural MH, Orihuela 2003, (pg.129). Publicó en 1952, en Aguilar la Obra completa de Miguel Hernández. Nació en Madrid en 1917, falleció el 31 marzo de 2004. participó en la Defensa de Madrid, formó parte de la redacción de Ínsula y en la Editorial Aguilar, autor de seis libros. Premio la Hucha de Oro, por  “Las Señas”. Ángeles Martínez Sainz le hizo una entrevista.

[27]]  Entregadas a Aitor por Carmen Saldaña Sicilia, segunda mujer de José Torres López, puesto que el legado de Sijé le llegó a Torres a través de su primera mujer Mari-Lola, hermana de Sijé.  Larrabide las publicó en Letras de Deusto. Vol. 30, nº 86, enero-marzo.2000, pp241-248. con el título: «Últimas cartas inéditas de M. Hernández».

[28] Francisco Martínez Marín nace en Orihuela  (1928), cursó estudios en el Colegio Santo Domingo. El poeta, Miguel Hernández, estaría unido a él por lazos muy íntimos, su padre Francisco Martínez Cremades, primer director del Banco Español de Crédito, empleó al poeta en 1932. Más tarde, en 1946-1947, y gracias a su primo Antonio García-Molina Martínez, se interesaría por la vida y obra del poeta. Fue director de Juventud Mariana entre 1951- 1954, de la revista Acción en 1949 y desde 1951 hasta 1963 editó la revista «Semana Santa». En 1954 consiguió el título de Procurador y ejerció como Gestor Administrativo desde 1956.De 1955 hasta 1959 fue corresponsal de La Verdad (el primero de Orihuela) y fundó Radio Orihuela donde redactó guiones. Con motivo de la inauguración del Centro de Estudios Hernandianos el 29 de junio de 2002, recibió la Medalla al Mérito Hernandiano.

[29] ] Antonio García-Molina Martínez, abogado ilustre y hombre de letras, amigo íntimo de Gabriel Sijé y tiene escritos sobre él números trabajos críticos. Autor entre otros trabajos de  “La procesión del Santo Entierro de Cristo y su Institución del Caballero Cubierto”. Gráficas Minerva. 2002. Varios poemas en la revista  Silbo de Orihuela.

 

                                                                              Revista PERITO (Literario-Artístico)