DESOLACIÓN SIN NOMBRE

                                  (Cruzo un desierto y su  secreta/ desolación sin nombre...   "Serán cenizas". José Ángel Valente)

 

 

 POE MáS

 

 Ramón Fernández Palmeral

 

  

  

 

                                                                                 

Correo E: ramón.fernandez@ono.com

 

 

 

 

Reservados  todos los derechos de edición

c)       Ramón Fernández Palmeral, 2004

 

                ISBN: 84-609-3602-3

                Imprime: Copistería Original y Copia. Alicante.

 

              
 

                  Pórtico

                       “Infelices quienes callaron siempre

                        para que su palabra

                        no les comprometiera,

                        infelices.”

                                                                                                                                          Pura López Cortés.                                                                     

       

     Este cuaderno de versos fue escrito por inspiración de la poetisa almeriense Pura López Cortés, puesto que en unas de las estrofas de su libro: De par en par (Almería, 1977), nos acusa de infelices por no tener el valor de decir aquello que nuestra razón nos pide, yo era uno de esos infelices que callaba siempre para que su palabra no le comprometiera, y desde la lectura de estos versos cambié mi condición de cordero conformista y me prometí tener el valor de hablar siempre que  tuviera algo que decir, desde el interior, desde el impulso creativo a golpe de intuición, desde el respeto a la imperfección, destrenzando el alma y el rayo que no cesa.

    Otra de las estrofas de este sublime poema: “Infelices”, nos advierte: “Infelices quienes nunca sufrieron/ porque por no sufrir/ no amaron nunca,/ infelices./ ...infelices quienes por egoísmo no abrieron nunca; su corazón,/ de par en par, la frente, el corazón y la palabra./”

    Pura López te agradezco tus versos de descubrimiento y aliento, los cuales me enseñaron que para ser poeta debemos tener el valor de desnudarnos por dentro, mordernos si es necesario,  por ello te espero desnudo en el camino, en una nube, compañera, te espero.

    También quiero pedir perdón a los árboles por escribir sobre papel.

                                                                                                    Almería,  1983         

       

 

                                            NOTA PARA PALMERAL 

   Cuando en la primavera descubrí un brote epidémico poético en la Costa Blanca, decidí fundar una revista PALMERAL (Poético-Artístico), con ilustraciones de  pintores,  con la idea de recoger dátiles poéticos o dar a la luz los poemas que por los cauces editoriales no se pueden publicar. Por eso en  la Colección Brotes de Palmeral no hay cribas, críticas ni censuras. 

   Llevado y abierto de nuevo a la poesía, veinte años después, en una nueva andadura poética de madurez, he recopilado algunos poemas de Desolación sin nombre autoeditado en 1983, a los que he unido nuevos poemas actuales que, para mi asombro, muy poco se diferencian de los anteriores, porque yo creo que en realidad siempre escribimos los mismos poemas.   Los viejos poemas llevan un asterisco.

 

                                                                                                   El autor, noviembre  2003

 

 

                                                         INTRODUCCIÓN para esta edición.

 

    Esta desolación sin nombre que uno vive con alma de poeta y con las manos metidas en el corazón caliente y el sentimiento arañando cada segundo de nuestra existencia, como pájaros atados a las nubes de una ilusión creativa, salen al vuelo esta recopilación  de poemas que ocupan un ciclo de veinte años de arreglos y desarreglos.

    Lo he dividido en seis grupos: Diario íntimo, con pensamientos, ideas más que poemas.  De la autodestrucción, engloba poemas del desarraigo. Odas a lo sublime, dedicado a personas a las que se lo debo y han influido en mi poesía. Desembarco en ti, son poemas de innovación, caprichos y desahogos. Desolación sin nombre, se refiere a la soledad de mi yo interior del alma que sufre, soltando lastre, dedicados  a los que se van del mundo real y amargo en el que vivimos. Y los últimos, dedicados a algunas cosas insignificantes de este mundo. 

    En realidad son seis pequeños libros reunidos en uno.

 

                                                             Alicante, 7 mayo de 2004  (cumplí 57 años)

 

                

 

                          Segunda Edición

 

         Ante el descuido de la primera edición, y, ahora, llevado por las sugerencias muy estimadas de diferentes amigos y poetas, he creído conveniente y necesario corregir los errores observados y completar la forma física del soporte y el modelo de la letra.

                                                               

                                                                                        Alicante, 15 de Julio de 2004

 

 

                        Tercera Edición

Por agotamiento de la anterior.  Tiene muy pocas variaciones respecto a la segunda edición.

                                                                                    Alicante, diciembre 2004

 

                        Cuarta Edición              

     He querido incorprar  un Anexo con algunos poemas  de mi nuevo poemario Hombres, bestias y máquinas,  donde se pueden apreciar innovaciones estéticas actuales.         

 

                                                                          Septiembte 2006

 

 

 

 

 

                       ÍNDICE

 

              PÓRTICO........................................5

 DIETARIO ÍNTIMO

  Soy fuego....................................................8

  Yo me quiero............................................. 9

  Soportes de dulzura...................................10                             

  Balada erótica............................................11

  Arder lleno de gozo...................................12

  Desollando horas......................................13

   Espejismo................................................15

  Conóceme por el árbol..............................16

  Balada erótica II........................................17

  Sin título...................................................18

 

   ...DE LA AUTODESTRUCCIÓN

   Me comeré a mí mismo...........................20

   El osario................................................. 21

   Artroplástica de rodilla...........................23

   Tenazas que aprietan..............................24

   Mis orines.............................................. 25

   Desprecios y despr. de la margarita........ 26

 

 ODAS DE LO SUBLIME

  A Julia......................................................28

  A Lucía.....................................................29 

  A Rosario Salinas....................................30

  Ojos sin metáfora....................................31

  A José Antonio Charques........................32

  Décima a Manuel Roberto-Leonís..............33

  Desaparece con el alba...........................34

 

 

DESEMBARCAR EN TI

  Con la madrugada desembarco en ti.....36

  Empeñada forma en la grisélida............37

  El bruto bravo........................................38

  Noviembre sobre las tapias..................39

  Aquellas sucias venas...........................40

  Oh, grávida granada deshabitada.........41

  Hoy si detiene mi garganta..................42

  Límite de tus lacios ausentes..............43

  Falta de inversión en mi corazón.........44

  Confesión pública.................................45

  Estoy hasta...........................................47

  Amor lapidado por infidelidades..........48

 

 

DESOLACION SIN NOMBRE

  Os pido perdón.....................................50

  Contra Ramón Fernández................... 51

  Lágrimas por Miguel Hernández.........52

  Llanto por José Hierro........................55

  Llanto por Dulce Chacón.....................56                    

 

 

A LAS COSAS INSIGNIFICANTES

   A clavo del abanico.............................58

   Un garbanzo negro..............................59

   A una lentejuela...................................60

   A un viejo pincel..................................61

   Al cero.................................................62

   Al tornillo de unas gafas de sol..........63

   A un botón de nácar............................64

   A una grano de sal..............................65

   A un pelo púbico.................................66

   La tinta................................................67

 

  

              DIETARIO ÍNTIMO
 

 

 

                               I    
                        SOY FUEGO
 
       Como el fuego, sin ojos, sin guía, torbellino,
partido en tres  pedazos, subo y me elevo,
cuando la llave carnal entra en tu juramento de mujer,
cerradura abierta, sin matrimonio, sin abismo breve,
empujado por el retorcimiento de tu hermosura,
como el fuego soy, truenos y rayos que cesan
en el celo de tu buena tierra bien sementada.

 

    Volcán semilla cuando entro y sangrante de fuego

cuando salgo derretido, nadando sobre el licuante

dolor de no ser tu hombre, y es que te quiero

sin límites en el terrenal mundo espiritual

de las últimas y apagadas noches sin luz ni

manos de lava a las que pertenezco. 
    

 

 

                       soy lo que soy   

Me gusta sentir el peso de mis frutos
entre las ingles, que me molesten al caminar,
que se muevan al correr desnudo, que se vean
en el pantalón oprimido a punto de reventar,

             me gusta mi culo estrecho y andares deportistas,

             mis tetillas pequeñas y mis bellos[1] en las piernas,                                    

                         la barba,

                         lija de tres días, y sobre todo,

                         preñar a las hembras y nacer hijos,

                         soy lo que soy y,

                                   no me da la gana cambiar.

 

 

 

                          


 

 

                     II

                         YO ME QUIERO *   

 

Me hundo en lagos calientes de mercurio, y

en la herida abierta me “masquiero”

                          porque me amo, yo me amo en

                          en mi propia saliva licuante elemento

ofrecida en el placer del conocimiento,

en el placer de la carne desollada

mientras espero el galope final

de palomas desplumadas.

                 

Yo me fundo en mercurio caliente

 y al salir de nuevo me repongo

 con esferas viejas de relojes nuevos

                  excremento de horas

                  evaporaciones de arsénico                                                  

                  horas vedadas

                  horas incubadas en minutos

                  horas encarceladas y... horas incurables.

 Luego reservo el mercurio de mis eyaculaciones

 para engendrar frágiles vanidades

         o         árboles que otean montes mordidos

                                 (apóstol de la plaza verde)

                                 ( santas en almíbar...)                        

           de privilegiadas escopetas, disparos íntimos.

 Somos menos que palabras, escombros de 

 oraciones,  esperma accidental,

 cada universo inventa una nueva realidad

 la osadía de tu enferma imaginación.                

 

 Masturbación o un triunfo solitario

 mezquino placer, egoísta, sin compartir amor.

 A lo mejor, ya, no me saco más sangre

 el alba está podrida, o, acaso,

 todo, son imaginaciones mías.        

 

 

                      

 

                   III

                      SOPORTE DE DULZURA *

Mi carne desnuda es mar, mundo, septiembre...

       

Soy león que se come la corteza del aire

elefante sediento a la orilla del ruido

orilla del aire,                          corazón

corteza del cielo,                      trabajo

esquina del monte,                  espera

caminos acribillados,               balazos

carne vestida de ti,                  mundo

mujer vestida de piel,              tú

soporte de dulzura,                  pasión

amarillo,                                  ayer

pájaros atados,                        a las nubes

amor colgado del jacinto,         mujer

 

 

Mi carne desnuda eres tú.

Yo soy tú.

Mi carne de almendras y uñas

Yo soy tú,

Mi carne de espumas

Yo soy tú.

...pero, amor, tú no eres yo.

 

 

 

 

  

                IV

                     BALADA ERÓTICA       

Dormiré junto a la raíz de tu hombro

     en la vertical de tu rosa latiente,

     y en el celo de la primavera derretida

     acariciaré el secreto de tu vientre,

     y cuando gimas, mujer poseída,

yo también lloraré y te consolaré,  la culpa,

de la virgen que perdió Eros sonriente

por la pérdida de un botón innecesario.

 

Dormiré junto a la raíz de tus senos

    y al extraño calor de tu ardiente boca,

    me comeré los pezones de la hierba,

    antes de que lo copule el arado

    con su espada de ardor enamorado,

reluciente al roce de la amada tierra, que,

algún día la lluvia la moje y lo fecunde.

 

Dormiré junto al líquido de tu saliva

      húmedo como un pez que entra y sale

       como la lengua de la mariposa,

      sedosamente suave, besos y caricias,

      y final de la espalda el rayo,

      la golondrina blanca de espumoso vuelo.     

   

     

 

 

 

                  V

                     ARDER LLENO DE GOZO *

 

Esta mañana he despertado a no sé qué mundo...

Esta mañana puedo sentir, grave,

la mordedura de tus versos

y el aroma que quedó en mí, retenido,

antes de aquel  “hasta mañana”,

                       con tu manita llena de un triste  adiós.

 

Esta mañana vivo fuera de mí

sin voz, sin luz, sin ti, con mi aburrido yo

por dentro, solitario de nuevo.

 

¿Qué pretendida luz desea conocerme?

                       ¿Qué luz ruge entre mis metáforas?

 

Deseo un cuerpo donde arder lleno de gozo

ser candelabro en tu pensamiento,

una memoria acostumbrada

a tu recuerdo. Ahora lo entiendo, tú soy yo,

nadie me ama más que yo mismo.  

 

 

 


 

            

 

                          VI

                            DESOLLANDO HORAS *

 

Aquí, en ninguna parte, en la nada,

estoy aquí, ¿no me ves?

soy la ausencia, quebrado de pies, suelto de manos,

en el aire, en medio del aire, sobre el aire valiente,

y un olvido certero y airado,

bajo el cuchillo caníbal rápido y caliente.

 

La música se desnuda de cuerdas

y las llorosas trompetas, nauseas de metal,

pusieron los corazones a secar, allí, junto al mío,

en la misma cuerda de un roto violín sin horas.

 

Aun recuerdo la humedad de tu herida

el eco de un sabor  a clavos,

el graznido del cisne tigre sin rayas de cebra

la caricia de tu lengua desollada de horas,

olvidadas horas,

de  trapecios besos en la fragua caliente de tu boca

y raíces de dientes derrotados en geografía...

    ...mi  recuerdo se derrama hasta desaparecer

    ...mi recuerdo despojo de deseos, moneda transeúnte.

 

Llanto a la puerta de la vida que se va,

se me va entre clima de dolor,

se me va entre héroes y heridas.

 

 


 

 

 

                         VII

                             ESPEJISMO *

 

       Soy el espíritu de la quintaesencia encontrada

la fantasía no es, siquiera, evasión

conmigo comparada

       Soy la adulación incansable

y el círculo más perfecto

en alta estima me tengo

jardín de los espejos

donde mirarse está prohibido

el jardín es la imagen y el espejo no existe

       Soy espejismo sin materia en la que arden

soy todo y no soy todo

yo soy tú: jamás abandono

      Jardín donde se detiene la hierba

y el trébol cuenta sus hojas

en la esperaza de su equívoca realidad

y el mugir del corazón ante el espejo

de ese puñado cielo sin nubes que,

piernas ligeras sobre la sierra,

azul y angustiada, los pinos rezan.

 

      Soy relámpago entre las manos que moldean

la forma del cuerpo, sin esquinas, labrador,

holgazán en tu regazo, sutil manifestación feliz.              

 

 

 

 

 

 

 

       

             

                        VIII

                      CONÓCEME POR EL ÁRBOL *

 

 

Somos  hijos del sol

con rayos de ramas y frutos de luz verde,

con sabiduría de savia,  memoria vegetal,

entre raíces lloramos cárceles y condenación,

¿pero qué soy yo?, nada de nada,

la metafísica de la nada

la negación torpe de todo lo negro.

 

Ellos saben para qué viven,

yo no sé por qué estoy aquí,

mudo y desarmado y... enamorado del azul

de cada lágrima: hoja seca

el con corazón sin latidos.

 

¿Tengo razones para pensar que no soy

           un árbol ni un gran fruto?

pero tampoco, razones tengo, para creer lo contrario,

¿a lo mejor soy un árbol retorcido en sí mismo?

 

Sabemos que el hombre existe porque ha sido

capaz de definirse a sí mismo ¿y a los demás?

quién nos define, sino el mismo hombre,

por ello ¿no puedo ser un árbol sin saberlo?

pues tengo savia  y no me puedo definir.

 

La definición es el camino más corto hacia el error.

Yo soy la idea que tenga de mí mismo

y eso me destruye y me pudre

siento lo que pienso y sufro por pensar

me da miedo poner siempre en juego mi prestigio

de ser la encina más vieja de este valle,

de ser única cuna de miles de estorninos,

que cada tarde hoguera en vela tristes  

es una pelea a muerte contra ellos,

y temo al viento leñador de sus alas

contra el incendio y las cenizas podridas.

 

Lucho por sobrevivir sin miedo a comprometerme

miedo al ridículo, miedo al hacha, miedo a la risa

feliz quien no tenga miedo.

los hombres no tienen miedo,

los pájaros no tiene miedo,

los árboles sí lo tenemos.

 

Seré la madera de tu traje

que el sastre de los pinos, tus

espaldas medirá con la longitud de una rosa,

y bajarás al subterráneo foso

que los habitantes del lodo amasarán.

 

                           

 

 

 

 

             IX 

                    BALADA ERÓTICA  II  *

 

         ...te acercas hacia mí, y con el látigo de tu boca,

arrancas las últimas prendas de mi coraza

sin luz ni lágrimas,  sin fuego,

a mordiscos de Licuantes deseos y

gélido queda al descubierto

                 [la Soledad del Sol hambriento.

La Imaginación se sumerge en lascivos recuerdos:   

flechas de Eros y burlas dalinianas, y, asombrado

veo cómo “El gran masturbador” me persigue

con su langosta y su anzuelo.

      Cierro los ojos y no puedo..., órganos húmedos

que soplan metálicos instrumentos, boquillas

de flautas dulces en sinfonías de silencios,

caricias entre sábanas de cuero, y,

siempre, siempre, desnudo en Licuante deseo,

la memoria de mujeres desnudas en mi cerebro.

La boca en genitivos vellos, líquido y sudor,

roces y suspiros de un no lisonjero.

 

    ¿Quiero quererte, cuándo parará este desamor,

para cuándo dejarás  la mano, la lápida que,

lisa y suave mármol pulido reclama mi cuerpo,

firma que sostiene los labios míos y me disputa

un beso de aire, preso, de tus suspiros.

 

  

 


 

                   X

                        Sin título

 

Presiento como aquello que temo

y todavía no ha llegado a arder.

El fuego como elemento disuasorio

y la herida de aquella leche caliente

y derramada sobre si rostro.

Temo como el presente teme al futuro

como el cuerpo teme al dolor y como

el tiempo teme  a una foto sepia.

A pesar de que el dolor es fuego

Nada me importa si tú estás junto a mí,

respirando el mismo aire y la misma molécula

que podamos compartir en el futuro.

 

El temor no es nada, con todo lo que

todavía he de temer, que sin tu aliento

no estoy seguro de nada, sin destino común

todo se convierte en erial seco y caliente.

 

Pero venceré al temor de temer porque

ya  tengo cuando necesito:

tu mirar y tu y respiras,

tus palabras y tus buenos días,

tu beso y tu olor de mujer.

 

 

 

 

 

 

 

   ...DE LA AUTODESTRUCCIÓN
               
XI           

                         ME COMERÉ A MIS MISMO *

 

Comerme a mí mismo a bocados de odio comido

y cocinado paladeado en busca, siempre,

de la sustancia o de la materia de los genes

ante la ausencia de toda esperanza

o porque nunca lloraré

             o desconozco los motivos nobles para

             llorar montañas de sangre.

 

Me comeré a mí mismo de un disparo de odio

con tal velocidad de fuga

de quien atrás se deja la sombra y los huesos

grises y apaleados,  enrollado en el traje de serpiente

y los cascabeles venenosos y cobardes;

        un día dije que sí cuando debí decir no,

        silencio por un NOooo grande agujero negro.

 

Me comeré a mí mismo de un hachazo,

en la caja de los secreto del yo desconocido,

guardo el secreto de mi dolor y de mi herida,

y a la vez sucio por dentro, qué estéril

el miedo invisible me lleva a un tercer yo y

me sigo comiendo hasta quedar

hastiado de huesos y de dedos

no me produce el mínimo vómito y

sí mucha risa y odio a mi propio carcelero.

soy “hijo de la luz y de la sombra”,

carne apaleada en un solar inmundo

 

 

 


        

 
                XII

                          EN EL OSARIO *

 

Estuve genial en los bares y tabernas,

discutiendo y dando consejos y jugando

al dominó “organismo vivo” secuencial,

fui un orador tabernero, elocuente poeta,

amado y reconocido; sin embargo,

nadie, ningún amigo me saluda ahora

en este osario revuelto de huesos y

desintegrándome al ritmo lento

de la química evolutiva.

 

¿Acaso alguien me quiso cuando mi temperatura

 era confortable y podía engendrar?

¿Acaso este fémur de un viejo enano

no parece el húmero de un niño?

¿Acaso no se parecen todas las narices de los cráneos?

 

Todos las calaveras se llenaron con tierra

con arcilla roja de los botijos blancos.

 

 Muy cerca de mí se pudre una materialista

 que tan sólo se conformaría con que le quitaran

 de encima la pelvis de un poeta, la mía,

 y yo me contentaría con que me quitaran

 la costilla de una bailarina  que a mi clavícula oprime.

 

 

Pude haber sido un conocido artista,

            a quien la fama encarcela en afán y su ambición,

un disparo joven me alcanzó en una manifestación

de pacifistas contra las guerras y contra

las torturas del tigre uniformado contra el hombre.

 

Me gustaría contar los huesos,

todos, de este osario o fosa incomún,

si supiera el número de cadáveres,

si no fuera porque muchos huesos fueron

destrozados por los disparos,

mordidos por los canes antidisturbios,

destrozados por la vida misma.

 

Fosas sociales que la historia descubrirá

como yacimientos arqueológicos

de un tiempo de locura fascista

de intolerancia y de violencia de locos

amados y amantes de la sangre ajena.

 

Me autodestruyo a cada segundo

que mi corazón angustias,           late,

que mi fama se marchita,           olvidada,

que mi fuerza se debilita,            rodilla,

como los cojinetes giran,             dinamo,

que el universo destruye,            círculos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

             XIII

                         ARTOPLASTIA DE RODILLA

 

...como muñeco defectuoso y desechado

para las revistas de moda,

para la hipocresía social, ME LAMENTO:

                                  ¿por qué me robaste todo el azul?

                                  RODILLA de piedra,

                                 ¿por qué me robaste la juventud?

                                 ¿por qué me has robado mi pierna?

 

Regocijado en el intenso dolor solitario,

sobre el  yunque  quirófano,  mar de sueños,

me regalaste una artoplastia metálica, sin trapecios,

INSERVIBLE, inútil esperanza,

de caminar por el aire y huir de mi otro yo,

como me prometiste.

 

Triste como el mar al que le han robado

la articulación de las flexibles olas,

espumas sin recuerdos, jauría de sirenas.

               Me gritas:

        “Ahí tienes la enfermedad que me pediste,

      te quité la movilidad y te di horas para escribir,

       ¿de qué te quejas?”

              Entiendo:

     Me secuestras en la silla y en la poesía

     con el recuerdo “fatiga tanto andar sobre la arena”,

     quieres que olvide la movilidad, ahora no voy,

     en la minusvalía del muñeco defectuoso

     que otoño temprano soy.  

 

 

 

 

 

               XIV

                        TENAZAS QUE APRIETAN

 

Arrojando el fondeo del olvido trozo de mi ser, voy,

solo y triste suspirando en la boca del luto

          (túnel de luz oblicua y opaca)

Clavado llevo palillos mondadientes en la niña triste

de mis nervios ópticos

           (cuerdas de venas trenzadas de dolor)

Corazón que se desgañita a grito pelado, sordo,

sangre cuajada en una tinaja de barro oxidado

            (cuajada de negro transparente)

Mi boca llena de peces muertos, dientes,

tenazas que aprietan la rabia de la impotencia

             (mordisco de hiena en celo)

Quiero ser abatido por flechas que disparen

huracanes jóvenes y puntas de diamantes

              (leche de amapolas en polvo)

Alguien me levanta la tapa de los sesos y, me echa

plata robada y grillos con patas de saltamontes

              (Jean Cocteau antes de volver a salir del espejo) 

Quiero vengar la muerte de tus besos

a dentelladas y pensamientos y eterno retorno

              (región volcánica del toro)

 

                       

        

 

                                            

                    

 

 

              XV

                       A mis orines    

                                                                                                                                                                                     

Triste y tísico líquido opaco

que como nocturno faro

despiertas al pájaro del otoño

en ridículo y acrobático salto.

 

Algunas veces noto la caricia caliente

que del acuario orinal sin peces

caen gotitas a la extendida blanca red

de colchón melancólico y oliente.

 

Un día el forense se desinfectará

las manos con mis orines

y mi colores de resurrección.

 

Este oro que no es ya catarata

deslucido y podrido de sustancia

nace de mi y en mí se derrama.

 

 

 

            

 

  Desprecios y despropósitos de la margarita

 

 Si me quieres no te quiero

 Si me halagas te odio

 Si me deseas no te deseo

     En cambio, amor de las margaritas.

 Si te desprecio me consideras interesante

 Si te doy de lado me buscas

 Si no te hago caso me persigues

     En cambio, amor de las margaritas.

 Si el viento te molesta me buscas

 Si te ofenden me llamas por teléfono

 Si te duele el zapato vienes a mí

     En cambio, amor de la margarita.

 Te molesta mi mirada y el aliento

 Te quitas de la acera cuando paso

 Te ríes cuando lloro por ti

     En cambio, delicada margarita.

 Te busco y te asuntas

 Te acaricio y me arañas

 Te beso y me das los morros

     En cambio, delicada margarita.

 Te vas y no me dices cuando vuelves

 Te vistes de blanco el día de más luto

 Te haces la sorda cuanto te digo que te quiero

     Sin embargo, adorada margarita.

 Cuando te pido besos me das codazos

 Cuando te llamo por teléfono no lo descuelgas

 Cuando te busco me dices que soy un pesado

     Sin embargo, adorada margarita.

 Cuando te someto me buscas

 Cuando no te quiero me susurras amores

 Cuando soy insensible tú me persigues

     ¿Quién te entiende, margarita?

     ¿Cuándo me enseñarás a quererte y deshojarte?

 

     

   

 

 

 

                  ODAS A LO SUBLIME

 

 

                                       

                    

                 XVI

                          A  JULIA  HIDALFO

 

Cuando me miras se me asfixia el alma

Oh, mi Julia te llamaré arte de mirar

tus párpados son orillas de un mar de ojos pardos

un mar de mercurio persistente.

Deja que te mire en el hondo límite sin temor

a quedarme desnudo de defensas pues 

quiero vivir y respirar a tu lado,

sin que te des cuenta

de que te quiero

de que existo, en la victoria,

de que existo solo por que tu lo deseas,

agradecido con que me mires, de vez en cuando,

existir sin darme cuenta de que soy tuyo,

y que tú eres yo,

ligera

imán

epicentro de la imperceptible existencia..

 

Las yemas de tus dedos recorren suavemente

el final de mis pétalos, el final de las caricias sin dunas,

 investigan tus manos mi espejo de carne amante,

besas cada final de mis iris de nervios, sabes,

siempre, hacer un descanso en la tormenta,

luego sigues uniéndote a mi césped sin cortar,

entro en ti y al mover tu perfume,

tu epicentro me impregna de lo espiritual, y,

en un disparo me sacas todo el conocimiento.

 

                    Despierto: estoy vivo: sufro,

siguen llamando a la puerta, me levanto, me visto y

me voy  por la niebla hasta desaparecer.

 

 

 

 

 

 

           XVII           

                      A LUCÍA

 

No me digas que la Axarquía queda lejos,

no, no me lo digas que me vuelvo loco.

No me digas que tú estás en el otro lado del tiempo,

del mar, de la existencia, de mi abrazo.

No me digas que ha llovido y el mar ha perdido

sus olas en el fuerte combate en el Bajondillo.

No, no me lo digas, que tu y yo

vivos en la misma nube

desnudos de esperanza, ensimismados en el

tiralíneas de la Sierra de Almijara.

Compañía de ausencia, pronuncio tu nombre a grito

pelado y no te encuentro en mis recuerdos despellejados.

A veces, me despierto con el sabor de tu nombre.

con el recuerdo de la luz de la Axarquía,

con el amor que esa tierra se lleva, y, en tu pelo

              el olor a hierbabuena.

 

 

  

 

 

           XVIII

                    A ROSARIO SALINAS

 

    Como chispas que expulsa el pedernal,

     fuerte y cortante sílex, instrumentos

        eternos, saltan tus poemas que me

          alimentan y  surgen como llamas

            de una fuente inagotable de

               sentimientos y suspiros.

                 Dolorosos días sin

                        colores,

                             así

                    palabras vivas y sin

                 cáscaras de corcho, poemas

              sin envases, sin retórica, metáforas

           del silencio, alma que como el retoño brota

         imagen de la experiencia,  como una extensión de

      tu piel:   “sonetos de amor y muerte” , así, enérgica y

    vital te quiero ver, Rosario,  insaciable de saberes y culturas,

 forjada en barro y olvidos, y sin “clavar tu puñal en mi necia mente”.  

 

                                                   (8 de Julio 2003)

 

 

 

 

  

                           

 

                             A Antonio Gracia.

             XX.

                     OJOS SIN METÁFORA

 

y manos de amianto quiero ingurgitar versos

placenteros formidables fieros

vértigo de pájaros en el astrolabio

del sabio moribundo y azotado por los hipos últimos

fe un oxidado isótopo hipnotizado de lágrimas

con aroma de incienso viejo y compostelano

palimpsesto de un viejo manuscrito

a la sombra de una guadaña orcaneta del círculo

alivian el próximo abismo breve que nace

de la alfaguara seca de escolopendras y guarismos

             

 

 

 

            

 

                   XXI   

                                     A José Antonio Charques

 

     Cuando en marzo pastoreas por la senda

del poeta, sacas tu libreta de plata y te pones

a escribir como un rayo que no cesa

que siente al hernandiano resurgir de nuevo.

     Cuando me encuentro decaído,

tu siempre estás ahí con tu mano extendida,

tu carpeta de poemas y sobre todo,

enfermero de cabecera que es tu porvenir.

      Hay un ruiseñor por ahí que se llama armonía

en todas partes está con su amabilidad y gallardía

siempre le reza a su madre y canta a tu María Gracia.

     Eres el primer poeta que en Alicante conocí

una mañana de abril, y siempre, siempre

encontré en ti a un compañero fiel y adalid.

 

 

          

 

 

 

 

                                                        XXII

 

                   Décima a Manuel-Roberto Leonís

 

Te conocí al otro lado de mundo, en un recital,

mi sangre sintió una mordedura hernandiana,

mi sangre aplaudió tu caliente actuación, y, loca,

se rompió los dientes contra una puerta...,

en el mítico auditorio, del Campello cenital.

Tú, mis pies y mis manos en la Orcelis romana

del río minusválido, roto de espadas y cansado

en una vega que abandonó el verde y los bueyes,

me traes desde Miami tu joyero de poemas

Vengo pastoreando lunas, que parió tu corazón.

 

                   (Por tu hernandismo y por tu oda)

 


 

 

      DESAPARECER CON EL ALBA

 

   Algunas veces, con el tiempo nublado y

 nacido con el capricho del desprecio,

deseo desaparecer al alba, como una rosa

triste que se marchita  por el blanco hueso

de un camino sin regreso.

 

   Algunos días desaparecería al alba,

con amor en veneno atento al ardor de la pena,

huir de todo lo visible e invisible, herejes

de mirar y de pensamientos traidores

querubines calvos de falsas sonrisas.

 

   A la tarde desapareceré de tus ocupados ojos

y tus largos remos que intentan dañar

la poca alma que el barquero guarda

en su corazón de madera y estopa,

se convertirá en tu mejor compañero.

 

   Pero al alba, con tus palabras sinceras

envueltas en un plumaje de ricos colores,

y tus labios ya sin espinas, ya sin rencor,

se me apacigua el alma y el mal que las tinieblas

de la noche de pesadillas me transformaron

en hombre cobarde y desalentado.

 

No desertaré de los días con rojos colores.

No huiré del dolor de los desprecios,

           de los insultos, del mal de ojo,

           de las cartas despreciables,

           de los amigos con lobos revueltos.

No, hoy se calmará mi alma en el regazo de tus

“aladas almas de las rosa del almendro”,

y regresaré al cisne del que nuca debí salir.

              

 

 

 

 

 

 

              DESEMBOCAR EN TI

 

                       

 

                                         Al arte de la pintura

 

 XXIII. CON  LA MADRUGADA DESEMBARCO EN TI,

    en playas mediterrrrráneas que huelen a mujeres

    de urrrrrrbes adorrrrrmecidas en la suave esencia,

    mujeres desnudas,

    marrrrrrcadas por  eterrrrrnos deseos de ser poseídas,

    mujeres de urbes agobiadas de soledades

           en este tiempo estrangulado,

           adorablemente decadente,

           miradas sin ojos sin tiempos,

    sin formas, sin lógica,

    desde que nacieron los colores-luz.

           Cada mañana desembarco en ti,

    en las despejadas formas secretas de los lienzos

    sin límite del colores-pigmento,   

    sucios y dóciles dedos gastados...,

                      y sin conocer demasiadas teorías,

    extendiendo mi piel cual óleo perfumado de lizana

    en marinas sin barcos, amarrando el sol hasta morir.

           Si tú no existieras, pintura, llama viva.

    deseos del incomprendido arte

    qué busca con el aguijón encendido,

    vanos esfuerzos de hermosura, aún más lejos

    que Picassssssssso, si dejaras de arder en mí

    tu inexxxxxxxxxxxistencia.

             Yo, hoy, de nuevo desembarcaré en ti

     como una semilla derretida en mi pincel

     sobre un plano abstracto e incomprendido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

      XXIV.  EMPEÑADA FORMA EN LA GRISÉLIDA     

              cenáculo vegetal en lila y violetas,

              aguarda en el momento de la leyenda

              de la abeja y el soportar fábulas añejas

              ahora, aquí, salvar la memoria del pensar

              de la tranquila calma del jardín concebido

              en media  noche con hojas como faroles.

              De un olvido por culpa de una mentira

              que nunca debí depositar en tu equivocado

              rostro confundido y sugerente.

             

              Renovar lo activos de tu amor y que

              la financiación del capita, sin plazos, 

              incremente nuestro patrimonio de besos y

                                   abrazos,

              sin almas heridas por un impuesto indirecto

              ni la soledad de los balances e inventarios

              del insomnio en las madrugadas sin tus caricias,

              ni el sustantivo de tu corazón palpitando

              a mi lado sobre colchón de plumas

              sin saldo de besos, sino en un activo positivo,

              la dignidad de la hacienda de nuestro amor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                           XXV 

                                   EL BRUTO BRAVO

¡Sal toro!, con tu piel cuajada de diamantes, brillos de oro y polvo de marfil

     que quiero hablar bien de ti, toro de la Vega Baja, corazón armado

         de lunas y de herbosos campos hernandianos, árboles que de

             una cornada salieron volando, garrochas afiladas y rotas,

                qué tierno con las flores, qué sultán con las vacas,

                    que duro con las astas, qué huracán desatado,

                        ¡Sal del chiquero y asusta a  la  plaza!

                             que sepan de  tu  miura  casta,

                                 que se asusten los lirios,

                                       y las espadas,

                                                a

                                               los

                                          monosabios,

                                la cuadrilla y a toda la plaza,

                             porque zaino de seiscientos kilos

                         poderoso atleta de las verdes majadas,

                    campeón de tiralíneas largas y orejas atentas,

              costados de hierros candentes, ganaderos y divisas altas.

                                           ¡Corre,

                                            embiste,

                                            resopla,

                                            acosa,

                                            sigue,

                                            persigue,

                                           cornea!, y...

                  levanta burladeros con tus cuchillos de plata,

                   salta al callejón y al tendido, antes de subir

                   al cielo, demuéstrales, que tú, ¡oh, mitológico

                    Tauro!,  eres la fuerza del viento levantino,

                                 del mar embravecido,

                                 Hércules de la creación.

                                 laberinto de bravura...

 

 

 

 

 

 

XXVI. NOVIEMBRE SOBRE LAS TAPIAS DE UN

cenáculo de piedras y cabezas de mármol

ángeles inmóviles que de carne momificada

consuelan y limpian del temor del tiempo

              lo que fue  José Zorrilla padre del Tenorio

honor del romanticismo  y de la cuerda

que columpian la meditación de la vida

dormida en campanarios con vísceras de bronce

un testigo sobrenatural  con su aldaba lengua

acusó a un hidalgo del asesinato de un gallardo

noble mozo Osorio detrás de la Antigua

Valladolid de cascos galopantes de historia

dos veces corte de los Austrias

 

Duero de duro caminar lento y vegetal

entre la honda vaguada de tu herida

sin fecha de caducidad de yogurt

lácteo y premiado sin curva de ballesta

unes con puentes las descoordinadas

orillas de un original sello de la ciudad

del campo grande y cerrado al duelo

 


 

              

 

  XXVII. AMO AQUELLAS TUS SUCIAS VENAS

                              tus venas limpias y

aquellas flaquezas del silencio

bajo las sábanas de quien arde en amor,

de quien ama con fidelidad de cometas,

íntimos y vacío suspiros

de ciudades apagadas y

     arboledas como sarcófagos de sombras,

de un jazmín encendido de astillada luz,

herido por tu mirada soslayada y huidiza.

              Tus SUCIAS venas arropadas al desprecio

de una sonrisa que ya no es mía, tuya, nuestra,

                                             [y no nos pertenece.

              ¡Maldita sea!,  la inocente vanidad

de un orgullo resistente e irrompible

que nos separa y nos enfrenta constantemente

cuales vidrios de asteroides siderales

cuajados en sangre generosa y gélida

             ahora contaminada

por este mundo de parejas imposibles

              de separaciones múltiple,

y desencadenadas guerras domésticas 

              por una gilipollez.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

       

       

      XXVIII.  OH, GRÁVIDA GRANADA DESHABITADA

en la Alhambra pace mi corazón desconsolado

a la espera de un ayer que se resiste

a madurar en la grana Granada

del paseo de los triste y tísicos grávidos

de un poder inexplicable, trance,

bálsamo que se resiste a ser descubierto

en un renglón pálido de memorias ausentes,

cenizas de tiempo pasado y burlado.

      Albaicín suspendido en el vértigo

      de un momento que el sordo espacio

      de un pálido resistir del río con colmena

      de chopos en sacrosantos cáliz de hojas

      que en el recuerdo, abandonan el otoño

      y la memoria tiene la longitud de una rosa

      rilkeriana, con pétalos de ojos de panteras

      tras la rejas de una aljimez alcazaba

 

 Recuerdos de un paseo de los curas con

 los baños árabes,

 la universidad clásica y su catedral barroca

 con la alcaicería de sedas y taraceas,

 los bares,

     guardianes de las piedras,

     esperan montar potras de nácar

     sin bridas y sin estribos y flojo

     el cinturón lorquiano de gitanas lunas.

 

Adiós Granada, adiós poeta en Nueva York,

Adiós Zorrilla de los orientales corriendo van

por la vega... y alhambra de sabicas y rojas

rosas que gravitan en mi corazón.

 

 

 

 

 

 

                 XXIX. HOY SE DETIENE MI GARGANTA

            cuando “el labio te nombra”  temblorosa

    desgastada de llamar a  tu piel de mujer

    y ya no me responda con el triste recuerdo de un

    placer ausente que en su agonía furtiva y

    de la memoria que vuelve resistente

    como las debilidades de un mortal asustado

    oscuridad de tu nombre en mi pensamiento

    trémulo de vaivenes de desamores y destiempos

    desiertos en mi corazón que no habito

    las alas que un día se resistieron a abrirse,

    a perderse y el nudo de hilos en mi garganta

    resucitan voces ese miedo a  semejar

    la vanidad de un falsa alegría

 

 

 

 

 

 

                XXX.- LÍMITE DE TUS LABIOS AUSENTES

                  del celeste jirón temprano

         de tu roído y desgravado corazón,

        que escondido en doble fondo, contrabando,

        del recuerdo alejado y ya olvidado

  de tus últimas caricias y de la renta

 que me queda de tu primer amor

que agoniza cual olas muerta de carnes

  entre mis brazos.

         y  ya son declaraciones de Hacienda.

         índices subyacentes,

         sustracción a la renta de tus corrompidos    

                              besos marrones,

                              besos  gramáticos,

              económicos,

              matemáticos,

                  gélidos, de saludo y encuentros,

             producto de tu interior bruto y letal desamor

        que este Horacio diminuto que perdona

        y tú siempre me rechazas con la arista aduanera

            de tus aranceles y demonios ojos encendidos,

             este amor que me arde como un cóctel molotov

                   la fuerza del embrión al nacer del pájaro

                   rompiendo el trémulo cascarón de su prisión

                   y yo me ahogo con dolor,

                   porque sé, que tú ya no me amas.

 

 

 

 

 

 

    XXXI. FALTA INVERSIÓN EN MI CORAZÓN

               Rozan la renta percápita de otros amores         

                 en los que rezarás oraciones a un ídolo de oro

               corrompido y lejana Ítaca

            en el paraíso mismo desgravados impuestos                       

    tregua de la memoria falsificada

    pisoteando estambres

    cabalgar sobre pétalos recién cortados,

    racimos de la esencia de un ser delicado

    y a la vez, podridos de la vida que resucita

    entre acantilados, aquella tarde

    que olía el mar a hombres

 

             Servilletas de acero en el rosario

           que la deuda castigada al cuello

         en una renta de besos y

                           como si Hacienda fuera buena

                           me mandó el borrador exacto

                           y un saludo del ministro

                           atento y sin faltas de “hortografía”

 

 

 

 

 

 

 

            XXXII. CONFESION PÚBLICA.

Señor, no sé lo que me aprisiona y desengaña,

     no sé lo que me encierra y tortura,

     no sé lo que me pasa ni lo que quiero,

     no sé lo que me satisface ni me agrada.  

 

Paso por esta senda de llagas y espinas sangrientas,

    de parte a  parte, diaria senda de pedregal,

    mis manos se cansaron de adorarte,

    de suplicarte,

    de amarte en lo imposible,

    de encenderte velas con mi corazón.  

 

    ¿Por qué ya no tengo fe?

    ¿Por qué me has hecho dudar de tu existencia?   

    ¿Por qué no siento TU omnipotencia ni TU divino poder?

    ¿Por qué me has abandonado?

    ¿Por qué ya no me das respuestas,

    ¿Por qué me avergüenzo al confesar que ya no te amo?

    ¿Por qué no me fulminas con la lanza que te hirió?

        ¡oh!, cruz que me agota y  me rinde,

        ¡oh!, cruz callada de mis pasos caídos

       en este cuerpo que ya no es humano ni terrenal,

       sino una amasijo de sombras y dudas.

 

¿Qué extraña tentación material y mezquina

                                        [me ha trasformado?

¿Qué ingrato y sucio estoy por dentro?

     Estoy lleno de preguntas y porqués,

     Estoy preso de sepulturas y humanos muertos, de

     inocentes que caen en el crisol del fulminante  asfalto.

     Estoy cansado de ver injusticias

     y gente que guerrea por ti, Señor.

 

No sé qué me pasa, estoy atado por grilletes

     invisibles, hachas y medias lunas homicidas,

     descarrilamiento de trenes,

      bombas indiscriminadas. Sudor y yerro...

     ¿pero quién eres tú, asesino, para derrrrramar la sangre,

     humano tesoro, dignidad del líquido hermano,

     con tu carnívoro cuchillo de rayo crispado.  

Perdón Señor,  por esta confesión a puro grito pelado,

    al aire que muge y grita de un instante de éxtasis, 

    labrados a golpes, una nana a un dios menor,

    a un dios que es un instante de venganza,

    de un carril de hierros retorcidos,

    de vías que nos llevan a los infiernos.

Es tiempo de estaciones y paisajes oxidados,

    y me llenan de preguntas, preguntas sin respuestas,

    por qué, por qué, este odio y esta lenta agonía,

    sangre entre los ojos explotados,

    de cunas vacías, y chupetes rotos,

    vientres que esperan a los que ni siquiera nacieron.

Quiero rezar y llorar...

    he olvidado rezar, ya no sé el Padrenuestro.

    ya no sé quién soy, no sé suplicarte,

    ya no soy aquel niño inocente de corazón fresco.

Quiero confesar públicamente mis pecados,

    oh, dios menor de un cielo menor, sin azul que nos ilumine

    estas noches de terrores y angustias,

    en el que mi espíritu se niega a ser semejante a ti.  

 

Ya solamente creo en la teología de la pintura,

    en la atmósfera que respiro, y en lo que puedo tocar

                                           [y comprar o vender.

No sé lo que me pasa, Señor, ni lo que me aprisiona

 ni lo que me tortura, ni lo que me encarcela ni lo que me duele,

                  no sé, no lo sé.

     ¡Señor, perdóname, Señor sálvame!

 

 

 

 

 XXXIV. ESTOY HASTA

                        los cojones de soportar la ingratitud

                   las malas caras, la soledad del cuerpo viejo,

                   del silencio sonoro de mi oídos ruidosos,

                   de la monotonía y del aburrimiento,

       de la misma fruta madura amarrada,

                  del mismo postre de carne salada, siempre,

                  no soporto la indiferencia de tus ojos vacíos

                  no tengo ganas de leer, ni de amar

                  a la mujer de ojos con pestañas crinita,

                  de aplaudir a las guitarras,

                  a los malos poemas, a los grillos de la noche.

 

           Estoy hasta las pelotas de los desagradecidos

                         que buscan sólo los capullos abiertos

                         para defecar sus creaciones,

                         depositar sus corrompidas manías,

                         en los brotes de los palmerales.

Idiotas al primer aplauso,

         la dama blanca te abandona por falta de genio,

         no me busquéis poetas en este palmeral viejo

         que, seco, se fue a otros universos amargos.

  

Estoy cansado de la mezquindad

                de aquellos que se creen más líricos,

                surrealistas, vanguardistas que los demás,

                de aquellas gordas mecanógrafas

                de versos con palomas podridas.

 


 

 

   XXXV. AMOR LAPIDADO POR  INFIDELIDADES

                               Tú, Afrodita de otros hombres

                      corrompido amor desengaño,

                      donde mi fuerza blanca, corrida y eyaculada,

                      reseca en mis dedos volcados

                      de un desamor deshabitado,

                               cargados cual pinceles de color amargo

                      entre sedosos lienzos en blanco, todo blanco

                      como lagunas gélidas de esperma.

                                           Tú, Afrodita de otros hombres,

                      fuerza blanca que no cuajó en tu vagina ensalivada

                      de desperdicios en el fango egoísta,

                      escondido entre algas de tristes abismos

                      donde la fuerza de las estrellas descargan su odio 

                               universal de ondas malignas,

                         ya nada queda en tu piel cerrada,

                 en los esfínteres cerrados, cual fracaso  agonizante            

                         y  lascivos juramentos no cumplidos, amor.

                                           Tú, Afrodita de otros hombres

                 en el dolor de mis cenizas cálida sobre del mar,

                 del átomo líquido, del beso torturados por un fracaso,

                 sudor que rompe su llanto cual lamento de un placer

                 que nunca llegó a  orgasmo, bajo las campanas de un    

                 final que sabe a tu piel recién lamida.

                                           Tú, Afrodita de otros hombres

                         amor y dolor, dolor y sangre, saliva  licuante

                         como la mordida de la muerte,

                         indómita pasión, lengua perversa, amor, yo

                         fui tu esposo arrodillado en el perdón de tu   

                         vientre quebrado de perfumes

                         delicadamente sugerente.    

                                          Tú, Afrodita de otros hombres,

               soy el sultán que perdió su harén geométrico,

               hipotenusa persistente de la nada.

           

 

 

 

               DESOLACION SIN NOMBRE

 

  

 

            XXXVI.  OS PIDO PERDÓN

                  

                  Dedicado a todas la cosas de este mundo

                que nos hacen la  vida posible.

              y, sin embargo,  por cercanas, no las apreciamos.

          

 

Perdón pido al aire por este oxígeno que respiro.

Perdón pido al cielo por este azul que no merezco.

Perdón pido a los mares por esta agua que bebo.

Perdón pido al los campos por este ramo de flores.
Perdón pido a los árboles por escribir sobre papel.
Perdón pido a los bolígrafos a los que he molestado tanto.

 

 

Perdón pido a mi corazón por la música de mis latidos.

Perdón pido a mis ojos por dejarme ver en colores.

Perdón pido al sueño por alejarme del insomnio.

Perdón pido a los poetas por soportar mis cantos.

 

 

Pido perdón al mundo por dejarme vivir en él.

Pido perdón a la Tierra por estas malditas guerras.

Pido perdón a la sangre por la muerte de inocentes.

Pido perdón al hombre por esta ONU de ineptos.

Pido perdón, perdón, perdón pido a la inteligencia,

                                                    a la sensatez,

                                                    a la verdad,

                                                    a la cordura,

Pido perdón al primer mundo que no merecemos.

Pido perdón, os quiero pedir perdón,

                                          infinito perdón os pido.                                                                                                                                                                         

                                                        

 

                       Recitado por primera vez en  El Campello,

                      31 de Octubre de 2003

                                                                            

 

 

 

XXXVIII.  CONTRA RAMÓN FERNÁNDEZ                         

 

Eres el más inútil que la humanidad ha parido,

aborto deformado, estás escacharrrrrrrado,

si no,  mírate, contémplate, tócate esa torrrrrrpe

y rrrrrrrrrrrígida maquinaria de tu sólida rrrrrodilla

sometida al dolor, ciega de carreras y saltos

arrastrando el inutilidad pesar del titanio.

        ¡De una puta vez, déjate de lamentos.

       de excusas, de llorar a las banderillas de acero,

       hipócritas, desconocida hierba humana,

       pedazos de corcho que no flotan

       en los zapatos ortopédicos!

 

       ¿Quién crees que eres?,

no más que un simple y mortal ser humano,

nada de genialidades, no fuiste niño superdotado, ni

aventajado, ni sobresaliente, nada, uno más del montón.

          Y  ahora, qué eres, Ramón,

megalómano, arrogante, orgulloso,

desaliñado corazón taladrado,

atascado por el ancla del fondo,

ruedan olas minerales en tu garganta,

manos que no soportan el peso del níquel.        

          Eres larga lengua  aduladora,

sin corazón en el costado, recargado de

sueños líquidos de una fantasía irrealizable,

utopías inconquistable, fastasmón constante,

o vendedor de vanas esperanzas, vómitos últimos,

sin límite hiperagradable, sin medida en el ridículo y

sin reposo del humano aliento, partículas sin riesgo.

 

         Eres  la escondida mano 

que  lanza piedras asustadas y lápidas

            descalabras al fértil abrazo de la muerte.

 

 

 

             LÁGRIMAS POR MIGUEL HERNÁNDEZ

                                 I

Hoy visito tu tumba en el alicantino cementerio,

heladas piedras recuerdan que aquí yace tú cuerpo,

segué los cardos silvestre, los matojos secos y

            los jazmines negros

           tomé tus manos frías y las puse en mi pecho

          y supe que no estabas muerto.

 

¡Qué tiempos aquellos del 31, de Orihuela partiendo

a Madrid en tren viejos!, dejaste

a tu compañero del alma Ramón Sijé.

Conoces a otros nuevos amigos:

a Pablo Neruda,  Aleixandre, a Federico,

a Alberti y a los gongorinos del 27.

De Madrid a la guerra y en Huelva preso.

 

Aguardaste Miguel, con inútil ansiedad la libertad,

y mientras esperaba en las cárceles oscuras

jugabas con su lápiz de bambú

y su cuadernito nuevo,

     cartas a Josefina y a tu hijo pequeño

     patios y pasillos de juramento

     letrinas sucias y pestilentes,

     lóbregas enfermerías

     y amigos con sus lamentos,

     no te pudieron cerrar los ojos,

     un día de frío invierno.  

 

       

                               II

Que sola se quedó la luna

sin su perito-arquitecto

agrimensor de higueras


 

cabrero de firmamentos.

Un rayo se volvió loco y no cesaba de gritar

Un rayo  partió la luna.

                       Un rayo partió sus cuernos.

Un rayo de desconsuelo.

Un rayo loco no cesa de llorar.

Un rayo de luna nueva.

Un rayo de luna tuerta.

                       Un rayo de luna afligida

                       Un rayo de luna herida.

                       Un rayo de luna muerta.

Qué triste se quedó la luna

tras Miguel se fue gimiendo

lloraba de desconsuelo

con los angelitos del cielo.

Se murió la luna de pena,

triste y menguando lento

camino de un corral que el Orihuela

                                      le abrieron.

 

                                 III

¡Qué desmedida amargura!

           el Segura se quedó seco

¡Qué inmenso desconsuelo!

            sin riveras de verdes versos

¡Qué dilatada aflicción!

          piedras amarradas al suelo

¡Qué vigoroso sufrimiento!

           máquina de hilar sueños

¡Qué intensa repugnancia!

         esclavos de la tierra sin aliento        

¡Qué aumentada tristeza!

          forja caliente de sentimientos

¡Qué descomunal requemor!

       y santo Domingo se quedó huérfano.

 

            

 

                       IV

Hoy visito tu tumba en el alicantino cementerio

heladas piedras recuerdan que aquí yace tu cuerpo

segué la hierbas amargas y recé un padrenuestro,

qué pena más grande tengo,

qué pena más triste en el alma llevo,

ríos de lágrimas derramo por ti y un lamento

qué dolor tan intenso, qué sufrimiento....

 

                        Alicante, 30 de Octubre 2003

 

 

 

 

  

 

 

 

          XXXIX.-   LLANTO POR JOSÉ HIERRO

                   

 

                                esa calva de cera,

                           de tártaro bigote, hirsuto,

                       calentaste tus manos de fumador

                    en mi corazón ardiendo  de  poemas,

                   de cafés sin azúcar y  granos  sólidos

                     de tardes solitarias,  como   ombligos

               en aquel gran universo crespo, lírico  real.

            Ahora te acercas a la tierra  última y sola,

           a la luminosa estación del transito, límites,

        unas gotas de una lámpara azul cobalto tieso,

            cuyas cadenas de hojas tristes  sólidas

                  viajan  al otro lado de la nada,

                    donde te esperan verdes

                         paraísos de versos,

                   cafés  mal iluminados

                 de colores tabaco negro

                 cajetillas de Santander

                        primigenio como ariscos

                        humos  de demonio pecho.

                        Hoy empiezas el viaje de

                        regreso  al cercano Nueva York...


 

 

 

        XL.    LLANTO POR DULCE CHACÓN.

 

             Muy joven fusilada por la muerte,

                  tan joven como un lirio soberano, 

                  muy joven, sobradamente joven,

                  tú, Dulce Chacón, la que recuperó la voz,

                  la voz dormida de un olvidado ayer,

                  cercano en la sangre,

                  cercano en la memoria cautiva,

                  cárceles fascistas, de un pasado

                  sembrado de cañones y de fusiles.

 

            Muy joven fusilada por la muerte

                  en un paredón del cáncer,

                  en un paredón de angustias,

                  en una fuente de silencio,

                  donde el corazón arde,

                  donde el olvido se resiste y persiste

                   mujeres encarceladas en  “la voz dormida”,

                   en esas cárceles de cuchillo carnívoros

                   hernandianos y mortales.

 

           Muy joven duermes en el cielo de barro, y

                  barricadas de ángeles republicanos,

                  te partió un rayo,  alma de mariposa inmortal,

                  un rayo partió tu pluma, un rayo de envidia,

              un rayo de luna nueve, un  rayo de luna triste, y

              tu tinta no cesará de gritar palabras verdaderas

                  como ahora lo hace mi poesía,

                  soledad primera ante tu huida.

                                                           Diciembre 2003

 

 

 

   

                             

              

 

                  A LAS COSAS INSIGNIFICANTES

 

 

 

  

1.- EL CLAVO DEL ABANICO

              Cada vez que tú te abanicas el pájaro pintado

                   en el abanico, sale volando,

pero yo, que soy el clavo del abanico, y sin mí,

no podrías darte aire, amada mía,

soy quien más golpes recibe y quien menos gloria tiene.

             Sí, me quejo, puesto que soy el gran unificador

de las varillas de marfil del este abanico

valenciano, pintado a mano, que tanto se pavonea,

trabajo y trabajo para que el pájaro se luzca

como dibujos animados en aleteos.

             A pesar de que soy pequeño y de hierro

tengo mi  corazoncito, y guardo un secreto:

pues cuando la sonaja de tu manita se abanica

consigo algunos goces solitarios

que con nadie puede compartir.

              Las estiradas varillas de marfil

cual mástiles al viento

me levantan infundíos a coro:

       “ No te da pena tenerle celos al pobre

         pajarillo pintado del abanico”.

 

 

 

 

 

  

 

            2.- UN GARBANZO NEGRO

              Yo no sabía que era negro hasta que

mis hermanos blancos me lo dijeron,

no, no lo sabía, me había criado con ellos,

crecimos alegres y felices

en los páramos soleado de Castilla

allá muy  lejos, donde hace frío,

donde escarcha el cielo, donde nadie te visita,

si no es que estás muy enfermo.

              Ahora, ya sé que soy un garbanzo negro,

solitario y sin familia que no te echan de menos,

voy por los caminos buscando aliento,

compañía, conversación y alimento,

pero no lo encuentro, sigo solo y sin que me quieran

porque soy negro, negro y además pequeño.

 

               No me quieren ni para el puchero

porque tengo poca cuerpo,

me llaman el “Chato negro”,

porque nariz no tengo, pero no desespero

algún día encontraré a alguien que me quiera

por mi color y mi poco sustento.

               Ahora voy camino de Granada

porque me han contado que allí, en la vega,

hacen un puchero muy rico

con su tocino y su hueso, donde todos,

todos los garbanzos son negros.

 

 

 

 

 

 

 

 

     

 

      3.- A UNA LENTEJUELA

              Yo era brillante y me gustaba el baile,

                     los cabaret, las luces, los focos,

                     la música, el champán y el cava,

                     los amoríos y los abrazos, pertenecía

                     al mundo de la farándula, del teatro,

                     a las ferias y a la fiesta, mal acostumbrada

                     al halago de los aplausos.

              Yo pertenecía a la decoración

                   de un vestido de coche vanidoso y elegante

                   el favorito de una vedette alta y rubia

                   como las cañas de un arroyo,

                              seductora, mundana, cantante de cuplés,                            

                              fumaba puros como la Montiel,

                              tenía amantes y ricos a sus pies.

               Pero una noche, después de la última función.

                              entró un caco y robó el vestido de luces,

                              el vestido sufrió un desgarro, y yo

                              caí volando al suelo, rodé y rodé

                              hasta caer debajo de un biombo floreado

                              donde me quedé huérfana y sola.          

                El vestido se fue llorando

                              con la manguita rota

                              y los flecos volando, rozando el suelo,                                   

              triste de luces y aplausos

              pero, hoy estoy contenta, porque

              han barrido el suelo y me han metido

              en un rico joyero.

     Ahora mi ama me mima en el joyero

              junto a las pulseras de diamantes,

              los anillos de oro, los collares de perlas

              los pendientes de topacio y esclavas de platino,

              porque ve, en esta humilde lentejuela

              al vestido favorito, de luces y noche

              que se llevaron los cacos tan buenos. 

 

                            Dedicado a mis amigos asociados de la Once

                           de calle Aguilera, 45. (Alicante)

              4.- A UN VIEJO PINCEL 

                  Los pinceles se hacen viejos, inservibles,

                        inútiles, cascarrabias y calvos,

                        y llega un momento

                        que no los quiere nadie y

                        siempre están solos en el cubilete,

                        apartados, tristes y olvidados,

                        porque ya no sirven,

                        no tienen fuerza para arrastrar colores.                                                      

                   Sin embargo, yo tengo un pincel anciano

                        de los primeros que me regalaron

                        que es de pelo de meloncillo, estupendo,

                        está gastado, sucio y casi sin pelos

                        pero no, no lo he tirado, porque yo lo quiero

                        es un buen pincel, trabajador, educado y sobre

                        todo, tiene lo  más preciado: la sabiduría del viejo.                                                      

                   Mi anciano pincel de meloncillo, me lo legó

                        en  testamento mi maestro pintor, y me  aconsejó:

                       “Ramón, si quieres que este pincel te dure,

                        has de cuidarlo, límpialo con aguarrás,                                 

                        lávalo con jabón,  y luego, has de secarlo

                        con toalla de algodón y darle un paseo, y tu

                        verás como  te servirá siempre”.

                   Mi maestro pintor tenía razón.

                         y yo seguí sus sabios consejos,

                         con este viejo pincel he pintado maravillosos paisajes,

                         marinas luminosas, crepúsculos y retratos

                         como el que le pinté al poeta Miguel Hernández

                         que tanta fama y gloria me ha regalado,

                         por ello, este cascarrabias estará siempre conmigo

                         y nunca te abandonaré porque lo quiero.

                           

 

 

 


 

 

           6.- AL CERO                            

                     Soy gordo y a la vez  estoy vacío por dentro,

                             soy  el símbolo del anillo perfecto ,

                             algunas veces soy rebelde y me entra la gula

                             y el médico me manda dietas

                             y me ponen castigado a la izquierda,

                             y es cuando ya no valgo nada.                           

                      Pero cuando les conviene, me ponen a su derecha

                              y los números crecen y todos están contentos,

                              me respetan y como amigo me buscan, porque

                              elevan su valor por diez, engordan...

                              y somos apetecidos por todos

                              y es que esta sociedad de Matemáticas es

                                                 hipócrita y compleja.

                      Me inventó un indio de la India, no recuerdo el siglo,

                              yo tengo mucho amigos y enemigos, como:

                              el punto cero, los grados bajo cero.

                              la aceleración cero y del cero menos cero.

                       Mañana vamos de excursión a una multiplicación,

                              cantaremos, reiremos, veremos ciudades,                                          

                              pero qué ingrata es esta sociedad de los números,

                              con todo lo que yo hago por ellos,

                              y a pesar de mi valor, tengo que pagar el billete

                                                               de ida y vuelta.

                       En fin, seguiré con mis amigas las cuatro reglas:

                             sumando, restando, multiplicando y dividiendo                           

                             porque desde que inventaron las matemáticas

                             a mí me han hecho un lío tremendo.    

 

 

 

 

 

 

 

 

 

        

 

        7.-  AL TORNILLO PERDIDO DE UNAS GAFAS DE SOL

                 El sol de la mañana pintándome la cara,

                      besándome las venas

                      peinándome de brillos,

                      iluminándome la belleza efímera,

                      aliento de vida, paseos con la amada,

                     ¡qué tiempos aquellos!

                Y ahora, perdido estoy como un hijo pródigo,

                      me entero de que mi amo ha ido a la óptica

                      y han puesto a  otro tornillo en mi agujero,

                      si yo soy muy bueno...

                      sí, es cierto que tengo mis defectos,

                      soy algo tope,

                      pero lo que me pasa,

                      es que soy algo flojo y me pierdo.

                 El nuevo tornillo es de acero y azul,

                      orgulloso, joven, esbelto y

                      no puedo competir con él,

                      y aquí estoy en un rincón del comedor,

                      y como no me ven, me dan patadas,

                      me lanzan de un rincón a otro,

                                           [me persigue la escoba

                      la mopa, y a la fregona sí que le temo,

                      la pasan cada semana.                                 

                Y así sobrevivo, con frío, con dolor de hierro,

                      hasta que alguien me encuentre  o lo peor de todo,

                      que me manden a la basura, porque esta artrosis

                      me tiene que no valgo ni para un cencerro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

           

           9.- AL BOTÓN DE NÁCAR.

                  ¡Hijo!, recuerdas cuando te vanagloriabas:

                       qué vanidad, qué brillo, qué elegancia,

                       qué bien te lo pasabas luciendo el palmito

                       en los puños  de una camisa de gala.

                   Pero luego llegaron los gemelos de oro

                      y te quitaron el puesto,

                      y vino tu enfado y digite de aquí no me muevo

                      y tuvieron que venir tijeras y echarte al cesto.

               No te enfades ni llores por los cuatro ojos,

                      que hay quien está sufriendo,

                      mira a los corchetes tan jorobado y de acero

                      o a tus hermanos, los que están

                      debajo de la corbata, que es un puesto

                      de trabajo y sin reconocimiento.                     

               Ya sé que  eres un bonito botón de nácar,

                      y qué vamos a hacer, son tiempos malos,

                      difíciles, tienes que bajarte los humos,

                      ser condescendiente, agradable, oír a los demás.

                      no protestar tanto.

               Tampoco quieres que te cosa a la camisa de un obrero,

                     no es bueno ser tan presumido y orgulloso    

                     cuando no tienen dineros.

 

 

 

 

 

 

                    

                  10.-  A UN GRANO DE SAL

                  ¡Qué blanca Santa Pola con su montañas nevadas!

                           sus lagunas flamencas,

                           patos, aves y vida con sal,

                           entre los tiesos y varados carrizos,

                           lejos del olivar.   

                  ¡Qué bonita la luna, sobre las salinas pace!

                           luceros alumbran en calma

                           los acequias del agua salen,

                           a recorren la noche con reflejos lame. 

                  Soy un alegre y salado grano de sal gorda

                          que canta a la luna nueva

                          y a los luceros tuertos,

                          a los flamencos cabizbajos

                          y a los carrizos tiernos.

                Cuando en un salero me colocaron

                         sentí el húmedo miedo del agua,

                         y mi madre me dijo: hijo nunca te laves,

                         porque el agua es nuestro enemigo primero,

                         nos desmoronamos sin saberlo, mira hijo

                         somos lágrimas cristalinas, reencarnación de la vida,

                         y sin saber por qué siempre volvemos.

                No sabía que somos las sal de la vida

                         y guitarristas con música en los dedos

                         que como la músicas vamos en silencio

                         por los caminos del hambre de soledades y sueños.

                  

 

 

 

 

 

 

 

 

         12.- A UN PELO PÚBICO                

                ¡Qué asco de vida llevo!

                         rizado y húmedo entero,

                         calentito y despeinado

                         con la asfixia de desodorantes buenos.

                 Soy de  pelo corto  y  rizos tercos,

                         que vida más lamentable llevo:

                         en el  sitio somos bellos vellos

                         pero en el las sábanas gusanos muertos.

                 Qué lamentable hipocresía cuando soy el mismo pelo,

                         en el pubis como en el suelo,

                         pobre o con dinero

                         desnudo que con camisa de seda.

                 Qué desgraciada fortuna

                        perder los pies del cuerpo

                        de un pubis sereno y bello

                        de una doncella o un mozuelo.                       

                  Al caer de mi puesto pierdo mi prestigio

                        y mi arte se olvida, ya soy estropajo

                        del más vil de los materiales viejos,

                        ya no hay fotos, videos ni besos,

                        sólo desprecios, aspiradoras y al basurero.

                  Por ello lo mejor es resistir y sobrevivir

                        aunque sea con poco sueldo, que la vida

                        ahí fuera es mi fría y sin derechos.

                  Quien no está en su sitio es feo y molesto,

                        y quien no presume se ve en el cenicero.  

 

 

     

 

 

 

 

 

            13.- LA TINTA

 

                    Soy plana, superficial y de colores

                          pero soy mágica y rica en imaginación,

                          puedo crear palabras, componer dibujos,

                          comunicar sentimientos, mensajes de amor

                          o escribir sentimentales poesías.          

                   Antiguamente vivíamos muy mal en

                         sucios y guarros tinteros de plomo o

                         en los estilográficas plumas de jeringuilla

                         o recargables cartuchos,  

                         ahora vivimos en los bolígrafos

                         cómodas y limpias como una encimera,

                         y en las impresoras veloces.

                   Soy feliz, limpia y ligera, y tengo tiempo

                         para escribir largas novelas, cuentos o poemas

                         de los más buenos, se acabaron las manchas

                         de la tinta china y los lamentos.

                   Qué tiempos aquellos de lagas carta

                         escrita con manos de enamorados,

                         oficinistas, escribanos o locos

                         por las relación epistolar.  

                   Si naciera de nuevo, me gustaría ser

                         tinta simpática, viajar y no tener que trabajar.

                    

 

 

              Anexo

 

 

 

HOMBRES, BESTIAS Y MÁQUINAS

                            

 

 

I CANTO

 

 

 

A).  LA CREACIÓN

 

 

Atroz sin color definido divino brillante la luz…

Atroz expansión de fuerzas negras sin azul…

Atroz dolor de crear y crecer solo sin manos…

Atroz conjugación de la Nada sin voz ni bastos

desiertos siderales en el cosmos olvido de lo eterno

                

El dedo derrite  la materia y su color su vida color

su dolor de nacer  la metástasis de las células

dolor y muerte  sufrimiento eternos sin saberlo

estados sin nada y sin cuerpo entre las manos

 

Energía que las mueve a dividirse solas

la energía larga en las largas lanza de la luz y sombras

la energía pasiva la energía activada y dinamitada

                                 alumbra tierra tiñe

                                              de lluvias estelares meteoritos

el paso a existir que es vivir sin vida terrenal

 

 Soñar en un trueno la tormentas de fuego

 dolor sin vida  divino vino y ven con dedos en el

 que como una conjura es posible lo eterno

 las rejas libresca de los sabios  me crean duda…

 

 

 

 

 

 

                        A.1.- El UNIVERSO

 

el orden gira y gira en su oscuridad oscurísima

de páramos en soles de látigos de luz “luzanada”

solemne y espúreas criaturas de  puntos puntuados

 punto negro, el big-bang nacido de la nada nadadada

 

panegíricos cosmos, razón o logos lógicos

la luz como eje, el eje como fin del fin como luz

fuga de la luz “lozanadalisa”

que resumida en lo eterno se desdobla en su elástico

puente de sí mismo mimado y ensimismado

que  se expande y se renueva en su propia expansión

y qué lejos estamos del Centro y de la Verdad verdadera

 

                                    nada comprendemos nada

                                                                      [comprenderemos

                                    aceptar  es renunciar a otro saberes 

                                                                                    [sabios

                                    luz en fuga constante fuga hacia si misma

                                    silencio infinito y eternos colores azules

                                                                                  [aluzados

                                    donde todo fines a la vez un principio

                                                                               [principado.

 

                                            -El universo es así comprensible/incomprendido-

 

 

 

 

              A.1.1. DIOS ES MUJER

 

 

criatura del universo de dudosa realidad

cuaja en sí, replegada en estrellas el ebrio silencio

devenir de una luz lenta como una escritura

apaciguada en el violín de universal

nacida de lo no nacido incomprensible

 

principio y fin en el fin del principio

Dios es madre creadora del Universo

Creadora de vida Diosa, es agua, Dios es mujer

 

el primer ser humanoide tuvo que ser mujer

 

 

 

 

                  A.2. La mujer

 

La mujer

modelada a su semejanza,  Dios es femenino.

                        Ella, como madre nueva, le sacaron de su 

jaula de huesos  una costilla  monomotor del compañero

 que ya no es hombre, sino varón inocente.

 

La mujer da costillas para conseguir cariño

para conseguir caricias  y una higuera que la vista.

La mujer  perceptora de todo engaño, de todo fraude.

La mujer ama con millones de pilxes su ser

quizás porque su íntimo lecho gótico

es más tierno lento que profundo, pasivo y gozoso.

 

Ya luz de otro ser,  nana de primeriza en gritos,

la cuna que rueda en las noches con llanto

del cuerpo ingrato que no retorna al principio,

quizás del residuo más certero la vida retorna

como retoñan las taladas ramas del otoño.

 

Resumida su vida en un parón menopáusico

se vuelve invisible a los ojos del amado,

a los ojos del mundo ingrato y resentido,

con la culpa acuesta de su esterilidad impuesta,

órganos en olvido que llagas cuentas por docenas,

entre todo a cambio de una caricia.

 

Y la postrera muerte vieja llama seca de su vientre

 como la misma mano omnipotente que, silencio, hasta una nueva lluvia

 espera barro nuevo reencarnará mujer.

 

          A. 2.1. El hombre

Nació el ser semejante a sí mismo

con bulbos lirios

nació de una mujer sin ser su madre

tampoco su esposa

sin pecado ni culpas ni victivismos,

porque él siempre es inocente.

 

Nació la forma ¡qué grande la sombra!

Nació al octavo de los días como el

 puma para sí mismo, ¿qué puma invisible se incrustó en mí

como un tatuaje de planetas sin Plutón?

Cansado de pasar la vida/ mi mirada ya no retiene nada/

ágil en los primeros pasos donde titubea la duda.

Enamoradizo como un ciego del placer de las curvas

y de los círculos como colgajos de toro y semen.

 

Cada círculo más corto entre barrotes, trabajo, problemas,

sed de saber y curiosidad tras las ignorancia.

El egoísmo camina hacia su centro de soledad

hasta que el espíritu le advierte que no es posible

la soledad buscada sino la soledad impuesta.

Y un día incierto de aladas almas,  mi corazón laticífero,

depondrá lastimeramente sus armas y

 Der weiche Gand geschmeidig starker Schrite

caerá lastimado para siempre cobarde roca

certera y abrigada con un epitafio efímero, corto+

como corta más es la vida  insuperable F7.

 

Quedará la esperanza de una frustración instrumentalización celestial de almas incrédulas,

sin alas, sin cantos sacramentales, pero el creyente

tiene número fijo para el cielo.

 

 

B)  LOS ARCANOS

 

B.3 La bestia o el diablo

                                                        

En el arco de su frente caracolas podridas de sal

decisiones tomadas en los cómodos sillones.

Repleta de venganzas y  de odios.

Odios de malos caminos.

Odios de sangre en la armas.

¡Odiosenlaguerramásimpleyfierasangre!

Milllllllllllones de fussssssiles entre cruces dobladas.

Máquinas  de la guerra en cuerpos inocentes

Tanque de cañones hambrientos de almas.

 

El guerrero diablo es hombre, varón fornido

de escamas y de llagas y una herida en el gatillo se dispara.

 Apocalipsis siniestras tu camino derrama.

 

Tu foto en 1000 kb me hoRRRROriza

como si la cremallera del mundo

se abriera  a los oscuros abisales de pantalones

yo te repudio yo te pido tentación de fugas

 fuegos como se fugan en la luz

                        la luz del crisol cósmico

 

Y el rostro repelente de la rapaz fiera

oculta en la faz tremenda de los desconocidos

miedos del peor miedo te persigue

mientras te tiras al tren con raíles de espadas

en un muevo Mátrix convertir en guerra santa

 

                

 

 

                B.3.2. La Gran Verdad

 

                                    Y

  Todo en el mundo es mentira y noche

  Me fui con la puerta en la espaldas anoche

  Cuando me cuentas toda la verdad trasnoche

                                   Y

  Toda la verdad  es rozada compasión

  Toda la verdad en sustentación

  Toda la verdad es gran posición

  Toda  entra sin compasión pasión

                                    Y

  Qué quieres si estoy hasta lo cojones de mentiras?

  Qué quieres que te diga si estoy en las quetetiras?

  Qué quieres Verdad si  ya te retiras?

  Qué buscas en mí si ya no me tirititititiras?

                                    Y

  Dónde es la verdad verdadera venda tendida

  Dónde está la cuarta dimensión extendida

  Dónde el juego de tu iraaaaa amarilla  salida

  Dónde la mentira hija de la Verdad vertida

                                     Y

  Pero nunca sabrás la Verdad convulsiva

  Pero nunca la cabra  estuvo expresiva

  Pero nunca el fuego sabrá  de la vida-viva

  Paro nunca te tiras a la verdad dividida-viva

 

 

 

 

 

 

 

              Revista COMO EL RAYO 

 

         

 


 

[1] Nota: Bisemia entre bello y vello,  como sátira a mis piernas.