(Cruzo un desierto y su secreta/ desolación sin nombre... "Serán cenizas". José Ángel Valente)
POE MáS
Ramón Fernández Palmeral
Correo E: ramón.fernandez@ono.com

Reservados todos los derechos de edición
©) Ramón Fernández Palmeral, 2004-2006-2011
ISBN: 84-609-3602-3
Imprime: Copistería Original y Copia. Alicante.

Pórtico
“Infelices quienes callaron siempre
para que su palabra
no les comprometiera,
infelices.”
Pura López Cortés.
Este cuaderno de versos fue escrito por inspiración de la poetisa almeriense Pura López Cortés, puesto que en una de las estrofas de su libro: De par en par (Almería, 1977), nos acusa de infelices por no tener el valor de decir aquello que nuestra razón nos pide y siente, yo era uno de esos infelices que callaba siempre para que su palabra no le comprometiera, y desde la lectura de estos versos cambié mi condición de cordero conformista y me prometí tener el valor de hablar siempre que tuviera algo que decir, desde el interior, desde el impulso creativo a golpe de intuición, desde el respeto a la imperfección, destrenzando el alma y el rayo que no cesa.
Otra de las estrofas de este sublime poema: “Infelices”, nos advierte: “Infelices quienes nunca sufrieron/ porque por no sufrir/ no amaron nunca,/ infelices./ ...infelices quienes por egoísmo no abrieron nunca; su corazón,/ de par en par, la frente, el corazón y la palabra./”
Pura López te agradezco tus versos de descubrimiento y aliento, los cuales me enseñaron que para ser poeta debemos tener el valor de desnudarnos por dentro, mordernos si es necesario, por ello te espero desnudo en el camino, en una nube, compañera, te espero.
También quiero pedir perdón a los árboles por escribir sobre papel.
Almería, 1983
NOTA PARA PALMERAL
Cuando en la primavera descubrí un brote epidémico poético en la Costa Blanca, decidí fundar una revista PALMERAL (Poético-Artístico), con ilustraciones de pintores, con la idea de recoger dátiles poéticos o dar a la luz los poemas que por los cauces editoriales no se pueden publicar. Por eso en la Colección Brotes de Palmeral no hay cribas, críticas ni censuras.
Llevado y abierto de nuevo a la poesía, veinte años después, en una nueva andadura poética de madurez, he recopilado algunos poemas de Desolación sin nombre autoeditado en 1983, a los que he unido nuevos poemas actuales que, para mi asombro, muy poco se diferencian de los anteriores, porque yo creo que en realidad siempre escribimos los mismos poemas. Los viejos poemas llevan un asterisco.
El autor, noviembre 2003
Esta desolación sin nombre que uno vive con alma de poeta y con las manos metidas en el corazón caliente y el sentimiento arañando cada segundo de nuestra existencia, como pájaros atados a las nubes de una ilusión creativa, salen al vuelo esta recopilación de poemas que ocupan un ciclo de veinte años de arreglos y desarreglos.
Lo he dividido en seis grupos: Diario íntimo, con pensamientos, ideas más que poemas. De la autodestrucción, engloba poemas del desarraigo. Odas a lo sublime, dedicado a personas a las que se lo debo y han influido en mi poesía. Desembarco en ti, son poemas de innovación, caprichos y desahogos. Desolación sin nombre, se refiere a la soledad de mi yo interior del alma que sufre, soltando lastre, dedicados a los que se van del mundo real y amargo en el que vivimos. Y los últimos, dedicados a algunas cosas insignificantes de este mundo.
En realidad son seis pequeños libros reunidos en uno.
Alicante, 7 mayo de 2004 (cumplí 57 años)
Segunda Edición
Ante el descuido de la primera edición, y, ahora, llevado por las sugerencias muy estimadas de diferentes amigos y poetas, he creído conveniente y necesario corregir los errores observados y completar la forma física del soporte y el modelo de la letra.
Alicante, 15 de Julio de 2004
Tercera Edición
Por agotamiento de la anterior. Tiene muy pocas variaciones respecto a la segunda edición.
Alicante, diciembre 2004
Cuarta Edición
He querido incorprar un Anexo con algunos poemas de mi nuevo poemario Hombres, bestias y máquinas, donde se pueden apreciar innovaciones estéticas actuales.
Septiembte 2006
ÍNDICE
PÓRTICO........................................5
DIETARIO ÍNTIMO
Soy fuego....................................................8
Yo me quiero............................................. 9
Soportes de dulzura...................................10
Balada erótica............................................11
Arder lleno de gozo...................................12
Desollando horas......................................13
Conóceme por el árbol..............................16
Balada erótica II........................................17
Sin título...................................................18
Me comeré a mí mismo...........................20
El osario................................................. 21
Artroplástica de rodilla...........................23
Tenazas que aprietan..............................24
Mis orines.............................................. 25
Desprecios y despr. de la margarita........ 26
ODAS DE LO SUBLIME
A Julia......................................................28
A Lucía.....................................................29
A Rosario Salinas....................................30
Ojos sin metáfora....................................31
A José Antonio Charques........................32
Décima a Manuel Roberto-Leonís..............33
Desaparece con el alba...........................34
DESEMBARCAR EN TI
Con la madrugada desembarco en ti.....36
Empeñada forma en la grisélida............37
El bruto bravo........................................38
Noviembre sobre las tapias..................39
Aquellas sucias venas...........................40
Oh, grávida granada deshabitada.........41
Hoy si detiene mi garganta..................42
Límite de tus lacios ausentes..............43
Falta de inversión en mi corazón.........44
Confesión pública.................................45
Estoy hasta...........................................47
Amor lapidado por infidelidades..........48
DESOLACION SIN NOMBRE
Os pido perdón.....................................50
Contra Ramón Fernández................... 51
Lágrimas por Miguel Hernández.........52
Llanto por José Hierro........................55
Llanto por Dulce Chacón.....................56
A LAS COSAS INSIGNIFICANTES
A clavo del abanico.............................58
Un garbanzo negro..............................59
A una lentejuela...................................60
A un viejo pincel..................................61
Al cero.................................................62
Al tornillo de unas gafas de sol..........63
A un botón de nácar............................64
A una grano de sal..............................65
A un pelo púbico.................................66
La tinta...............................................67
POEMAS SUELTOS..................................68
cuando salgo derretido, nadando sobre el licuante
dolor de no ser tu hombre, y es que te quiero
sin límites en el terrenal mundo espiritual
de las últimas y apagadas noches sin luz ni
soy lo que soy
mis tetillas pequeñas y mis bellos[1] en las piernas,
la barba,
lija de tres días, y sobre todo,
preñar a las hembras y nacer hijos,
soy lo que soy y,
no me da la gana cambiar.
en la herida abierta me “masquiero”
porque me amo, yo me amo en
en mi propia saliva licuante elemento
ofrecida en el placer del conocimiento,
en el placer de la carne desollada
mientras espero el galope final
de palomas desplumadas.
Yo me fundo en mercurio caliente
y al salir de nuevo me repongo
con esferas viejas de relojes nuevos
excremento de horas
evaporaciones de arsénico
horas vedadas
horas incubadas en minutos
horas encarceladas y... horas incurables.
Luego reservo el mercurio de mis eyaculaciones
para engendrar frágiles vanidades
o árboles que otean montes mordidos
(apóstol de la plaza verde)
( santas en almíbar...)
de privilegiadas escopetas, disparos íntimos.
Somos menos que palabras, escombros de
oraciones, esperma accidental,
cada universo inventa una nueva realidad
la osadía de tu enferma imaginación.
Masturbación o un triunfo solitario
mezquino placer, egoísta, sin compartir amor.
A lo mejor, ya, no me saco más sangre
el alba está podrida, o, acaso,
todo, son imaginaciones mías.
Soy león que se come la corteza del aire
elefante sediento a la orilla del ruido
orilla del aire, corazón
corteza del cielo, trabajo
esquina del monte, espera
caminos acribillados, balazos
carne vestida de ti, mundo
mujer vestida de piel, tú
soporte de dulzura, pasión
amarillo, ayer
pájaros atados, a las nubes
amor colgado del jacinto, mujer
Mi carne desnuda eres tú.
Yo soy tú.
Mi carne de almendras y uñas
Yo soy tú,
Mi carne de espumas
Yo soy tú.
...pero, amor, tú no eres yo.
IV
BALADA ERÓTICA
Dormiré junto a la raíz de tu hombro
en la vertical de tu rosa latiente,
y en el celo de la primavera derretida
acariciaré el secreto de tu vientre,
y cuando gimas, mujer poseída,
yo también lloraré y te consolaré, la culpa,
de la virgen que perdió Eros sonriente
por la pérdida de un botón innecesario.
Dormiré junto a la raíz de tus senos
y al extraño calor de tu ardiente boca,
me comeré los pezones de la hierba,
antes de que lo copule el arado
con su espada de ardor enamorado,
reluciente al roce de la amada tierra, que,
algún día la lluvia la moje y lo fecunde.
Dormiré junto al líquido de tu saliva
húmedo como un pez que entra y sale
como la lengua de la mariposa,
sedosamente suave, besos y caricias,
y final de la espalda el rayo,
la golondrina blanca de espumoso vuelo.
con tu manita llena de un triste adiós.
¿Qué luz ruge entre mis metáforas?
VI
DESOLLANDO HORAS *
Aquí, en ninguna parte, en la nada,
estoy aquí, ¿no me ves?
soy la ausencia, quebrado de pies, suelto de manos,
en el aire, en medio del aire, sobre el aire valiente,
y un olvido certero y airado,
bajo el cuchillo caníbal rápido y caliente.
La música se desnuda de cuerdas
y las llorosas trompetas, nauseas de metal,
pusieron los corazones a secar, allí, junto al mío,
en la misma cuerda de un roto violín sin horas.
Aun recuerdo la humedad de tu herida
el eco de un sabor a clavos,
el graznido del cisne tigre sin rayas de cebra
la caricia de tu lengua desollada de horas,
olvidadas horas,
de trapecios besos en la fragua caliente de tu boca
y raíces de dientes derrotados en geografía...
...mi recuerdo se derrama hasta desaparecer
...mi recuerdo despojo de deseos, moneda transeúnte.
Llanto a la puerta de la vida que se va,
se me va entre clima de dolor,
se me va entre héroes y heridas.
VII
ESPEJISMO *
Soy el espíritu de la quintaesencia encontrada
la fantasía no es, siquiera, evasión
conmigo comparada
Soy la adulación incansable
y el círculo más perfecto
en alta estima me tengo
jardín de los espejos
donde mirarse está prohibido
el jardín es la imagen y el espejo no existe
Soy espejismo sin materia en la que arden
soy todo y no soy todo
yo soy tú: jamás abandono
Jardín donde se detiene la hierba
y el trébol cuenta sus hojas
en la esperaza de su equívoca realidad
y el mugir del corazón ante el espejo
de ese puñado cielo sin nubes que,
piernas ligeras sobre la sierra,
azul y angustiada, los pinos rezan.
Soy relámpago entre las manos que moldean
la forma del cuerpo, sin esquinas, labrador,
holgazán en tu regazo, sutil manifestación feliz.
VIII
CONÓCEME POR EL ÁRBOL *
Somos hijos del sol
con rayos de ramas y frutos de luz verde,
con sabiduría de savia, memoria vegetal,
entre raíces lloramos cárceles y condenación,
¿pero qué soy yo?, nada de nada,
la metafísica de la nada
la negación torpe de todo lo negro.
Ellos saben para qué viven,
yo no sé por qué estoy aquí,
mudo y desarmado y... enamorado del azul
de cada lágrima: hoja seca
el con corazón sin latidos.
¿Tengo razones para pensar que no soy
un árbol ni un gran fruto?
pero tampoco, razones tengo, para creer lo contrario,
¿a lo mejor soy un árbol retorcido en sí mismo?
Sabemos que el hombre existe porque ha sido
capaz de definirse a sí mismo ¿y a los demás?
quién nos define, sino el mismo hombre,
por ello ¿no puedo ser un árbol sin saberlo?
pues tengo savia y no me puedo definir.
La definición es el camino más corto hacia el error.
Yo soy la idea que tenga de mí mismo
y eso me destruye y me pudre
siento lo que pienso y sufro por pensar
me da miedo poner siempre en juego mi prestigio
de ser la encina más vieja de este valle,
de ser única cuna de miles de estorninos,
que cada tarde hoguera en vela tristes
es una pelea a muerte contra ellos,
y temo al viento leñador de sus alas
contra el incendio y las cenizas podridas.
Lucho por sobrevivir sin miedo a comprometerme
miedo al ridículo, miedo al hacha, miedo a la risa
feliz quien no tenga miedo.
los hombres no tienen miedo,
los pájaros no tiene miedo,
los árboles sí lo tenemos.
Seré la madera de tu traje
que el sastre de los pinos, tus
espaldas medirá con la longitud de una rosa,
y bajarás al subterráneo foso
que los habitantes del lodo amasarán.
IX
BALADA ERÓTICA II *
...te acercas hacia mí, y con el látigo de tu boca,
La boca en genitivos vellos, líquido y sudor,
roces y suspiros de un no lisonjero.
¿Quiero quererte, cuándo parará este desamor,
para cuándo dejarás la mano, la lápida que,
lisa y suave mármol pulido reclama mi cuerpo,
firma que sostiene los labios míos y me disputa
un beso de aire, preso, de tus suspiros.
X
Sin título
Presiento como aquello que temo
y todavía no ha llegado a arder.
El fuego como elemento disuasorio
y la herida de aquella leche caliente
y derramada sobre si rostro.
Temo como el presente teme al futuro
como el cuerpo teme al dolor y como
el tiempo teme a una foto sepia.
A pesar de que el dolor es fuego
Nada me importa si tú estás junto a mí,
respirando el mismo aire y la misma molécula
que podamos compartir en el futuro.
El temor no es nada, con todo lo que
todavía he de temer, que sin tu aliento
no estoy seguro de nada, sin destino común
todo se convierte en erial seco y caliente.
Pero venceré al temor de temer porque
ya tengo cuando necesito:
tu mirar y tu y respiras,
tus palabras y tus buenos días,
tu beso y tu olor de mujer.
...DE LA AUTODESTRUCCIÓN
XI
ME COMERÉ A MIS MISMO *
Comerme a mí mismo a bocados de odio comido
y cocinado paladeado en busca, siempre,
de la sustancia o de la materia de los genes
ante la ausencia de toda esperanza
o porque nunca lloraré
o desconozco los motivos nobles para
llorar montañas de sangre.
Me comeré a mí mismo de un disparo de odio
con tal velocidad de fuga
de quien atrás se deja la sombra y los huesos
grises y apaleados, enrollado en el traje de serpiente
y los cascabeles venenosos y cobardes;
un día dije que sí cuando debí decir no,
silencio por un NOooo grande agujero negro.
Me comeré a mí mismo de un hachazo,
en la caja de los secreto del yo desconocido,
guardo el secreto de mi dolor y de mi herida,
y a la vez sucio por dentro, qué estéril
el miedo invisible me lleva a un tercer yo y
me sigo comiendo hasta quedar
hastiado de huesos y de dedos
no me produce el mínimo vómito y
sí mucha risa y odio a mi propio carcelero.
soy “hijo de la luz y de la sombra”,
carne apaleada en un solar inmundo
EN EL OSARIO *
Estuve genial en los bares y tabernas,
discutiendo y dando consejos y jugando
al dominó “organismo vivo” secuencial,
fui un orador tabernero, elocuente poeta,
amado y reconocido; sin embargo,
nadie, ningún amigo me saluda ahora
en este osario revuelto de huesos y
desintegrándome al ritmo lento
de la química evolutiva.
¿Acaso alguien me quiso cuando mi temperatura
era confortable y podía engendrar?
¿Acaso este fémur de un viejo enano
no parece el húmero de un niño?
¿Acaso no se parecen todas las narices de los cráneos?
Todos las calaveras se llenaron con tierra
con arcilla roja de los botijos blancos.
Muy cerca de mí se pudre una materialista
que tan sólo se conformaría con que le quitaran
de encima la pelvis de un poeta, la mía,
y yo me contentaría con que me quitaran
la costilla de una bailarina que a mi clavícula oprime.
Pude haber sido un conocido artista,
a quien la fama encarcela en afán y su ambición,
un disparo joven me alcanzó en una manifestación
de pacifistas contra las guerras y contra
las torturas del tigre uniformado contra el hombre.
Me gustaría contar los huesos,
todos, de este osario o fosa incomún,
si supiera el número de cadáveres,
si no fuera porque muchos huesos fueron
destrozados por los disparos,
mordidos por los canes antidisturbios,
destrozados por la vida misma.
Fosas sociales que la historia descubrirá
como yacimientos arqueológicos
de un tiempo de locura fascista
de intolerancia y de violencia de locos
amados y amantes de la sangre ajena.
Me autodestruyo a cada segundo
que mi corazón angustias, late,
que mi fama se marchita, olvidada,
que mi fuerza se debilita, rodilla,
como los cojinetes giran, dinamo,
que el universo destruye, círculos.
XIII
ARTOPLASTIA DE RODILLA
...como muñeco defectuoso y desechado
para las revistas de moda,
para la hipocresía social, ME LAMENTO:
¿por qué me robaste todo el azul?
RODILLA de piedra,
¿por qué me robaste la juventud?
¿por qué me has robado mi pierna?
Regocijado en el intenso dolor solitario,
sobre el yunque quirófano, mar de sueños,
me regalaste una artoplastia metálica, sin trapecios,
INSERVIBLE, inútil esperanza,
de caminar por el aire y huir de mi otro yo,
como me prometiste.
Triste como el mar al que le han robado
la articulación de las flexibles olas,
espumas sin recuerdos, jauría de sirenas.
Me gritas:
“Ahí tienes la enfermedad que me pediste,
te quité la movilidad y te di horas para escribir,
¿de qué te quejas?”
Entiendo:
Me secuestras en la silla y en la poesía
con el recuerdo “fatiga tanto andar sobre la arena”,
quieres que olvide la movilidad, ahora no voy,
en la minusvalía del muñeco defectuoso
que otoño temprano soy.
XIV
TENAZAS QUE APRIETAN
Arrojando el fondeo del olvido trozo de mi ser, voy,
solo y triste suspirando en la boca del luto
(túnel de luz oblicua y opaca)
Clavado llevo palillos mondadientes en la niña triste
de mis nervios ópticos
(cuerdas de venas trenzadas de dolor)
Corazón que se desgañita a grito pelado, sordo,
sangre cuajada en una tinaja de barro oxidado
(cuajada de negro transparente)
Mi boca llena de peces muertos, dientes,
tenazas que aprietan la rabia de la impotencia
(mordisco de hiena en celo)
Quiero ser abatido por flechas que disparen
huracanes jóvenes y puntas de diamantes
(leche de amapolas en polvo)
Alguien me levanta la tapa de los sesos y, me echa
plata robada y grillos con patas de saltamontes
(Jean Cocteau antes de volver a salir del espejo)
Quiero vengar la muerte de tus besos
a dentelladas y pensamientos y eterno retorno
(región volcánica del toro)
XV
A mis orines
Triste y tísico líquido opaco
que como nocturno faro
despiertas al pájaro del otoño
en ridículo y acrobático salto.
Algunas veces noto la caricia caliente
que del acuario orinal sin peces
caen gotitas a la extendida blanca red
de colchón melancólico y oliente.
Un día el forense se desinfectará
las manos con mis orines
y mi colores de resurrección.
Este oro que no es ya catarata
deslucido y podrido de sustancia
nace de mi y en mí se derrama.
Desprecios y despropósitos de la margarita
Si me quieres no te quiero
Si me halagas te odio
Si me deseas no te deseo
En cambio, amor de las margaritas.
Si te desprecio me consideras interesante
Si te doy de lado me buscas
Si no te hago caso me persigues
En cambio, amor de las margaritas.
Si el viento te molesta me buscas
Si te ofenden me llamas por teléfono
Si te duele el zapato vienes a mí
En cambio, amor de la margarita.
Te molesta mi mirada y el aliento
Te quitas de la acera cuando paso
Te ríes cuando lloro por ti
En cambio, delicada margarita.
Te busco y te asuntas
Te acaricio y me arañas
Te beso y me das los morros
En cambio, delicada margarita.
Te vas y no me dices cuando vuelves
Te vistes de blanco el día de más luto
Te haces la sorda cuanto te digo que te quiero
Sin embargo, adorada margarita.
Cuando te pido besos me das codazos
Cuando te llamo por teléfono no lo descuelgas
Cuando te busco me dices que soy un pesado
Sin embargo, adorada margarita.
Cuando te someto me buscas
Cuando no te quiero me susurras amores
Cuando soy insensible tú me persigues
¿Quién te entiende, margarita?
¿Cuándo me enseñarás a quererte y deshojarte?
XVI
A mi mujer JULIA HIDALGO
Cuando me miras se me asfixia el alma
Oh, mi Julia te llamaré arte de mirar
tus párpados son orillas de un mar de ojos pardos
un mar de mercurio persistente.
Deja que te mire en el hondo límite sin temor
a quedarme desnudo de defensas pues
quiero vivir y respirar a tu lado,
sin que te des cuenta
de que te quiero
de que existo, en la victoria,
de que existo solo por que tu lo deseas,
agradecido con que me mires, de vez en cuando,
existir sin darme cuenta de que soy tuyo,
y que tú eres yo,
ligera
imán
epicentro de la imperceptible existencia..
Las yemas de tus dedos recorren suavemente
el final de mis pétalos, el final de las caricias sin dunas,
investigan tus manos mi espejo de carne amante,
besas cada final de mis iris de nervios, sabes,
siempre, hacer un descanso en la tormenta,
luego sigues uniéndote a mi césped sin cortar,
entro en ti y al mover tu perfume,
tu epicentro me impregna de lo espiritual, y,
en un disparo me sacas todo el conocimiento.
XVII
A mi prima Lucía Arrabal
No me digas que la Axarquía queda lejos,
no, no me lo digas que me vuelvo loco.
No me digas que tú estás en el otro lado del tiempo,
del mar, de la existencia, de mi abrazo.
No me digas que ha llovido y el mar ha perdido
sus olas en el fuerte combate en el Bajondillo.
No, no me lo digas, que tu y yo
vivos en la misma nube
desnudos de esperanza, ensimismados en el
tiralíneas de la Sierra de Almijara.
Compañía de ausencia, pronuncio tu nombre a grito
pelado y no te encuentro en mis recuerdos despellejados.
A veces, me despierto con el sabor de tu nombre.
con el recuerdo de la luz de la Axarquía,
con el amor que esa tierra se lleva, y, en tu pelo
el olor a hierbabuena.
XVIII
A ROSARIO SALINAS
Como chispas que expulsa el pedernal,
fuerte y cortante sílex, instrumentos
eternos, saltan tus poemas que me
alimentan y surgen como llamas
de una fuente inagotable de
sentimientos y suspiros.
colores,
así
palabras vivas y sin
cáscaras de corcho, poemas
sin envases, sin retórica, metáforas
del silencio, alma que como el retoño brota
imagen de la experiencia, como una extensión de
tu piel: “sonetos de amor y muerte” , así, enérgica y
vital te quiero ver, Rosario, insaciable de saberes y culturas,
forjada en barro y olvidos, y sin “clavar tu puñal en mi necia mente”.
(8 de Julio 2003)
A Antonio Gracia.
XX.
OJOS SIN METÁFORA
y manos de amianto quiero ingurgitar versos
placenteros formidables fieros
vértigo de pájaros en el astrolabio
del sabio moribundo y azotado por los hipos últimos
fe un oxidado isótopo hipnotizado de lágrimas
con aroma de incienso viejo y compostelano
palimpsesto de un viejo manuscrito
a la sombra de una guadaña orcaneta del círculo
alivian el próximo abismo breve que nace
de la alfaguara seca de escolopendras y guarismos
XXI
A José Antonio Charques
Cuando en marzo pastoreas por la senda
del poeta, sacas tu libreta de plata y te pones
a escribir como un rayo que no cesa
que siente al hernandiano resurgir de nuevo.
Cuando me encuentro decaído,
tu siempre estás ahí con tu mano extendida,
tu carpeta de poemas y sobre todo,
enfermero de cabecera que es tu porvenir.
Hay un ruiseñor por ahí que se llama armonía
en todas partes está con su amabilidad y gallardía
siempre le reza a su madre y canta a tu María Gracia.
Eres el primer poeta que en Alicante conocí
una mañana de abril, y siempre, siempre
encontré en ti a un compañero fiel y adalid.
XXII
Te conocí al otro lado de mundo, en un recital,
mi sangre sintió una mordedura hernandiana,
mi sangre aplaudió tu caliente actuación, y, loca,
se rompió los dientes contra una puerta...,
en el mítico auditorio, del Campello cenital.
Tú, mis pies y mis manos en la Orcelis romana
del río minusválido, roto de espadas y cansado
en una vega que abandonó el verde y los bueyes,
me traes desde Miami tu joyero de poemas
Vengo pastoreando lunas, que parió tu corazón.
(Por tu hernandismo y por tu oda)
DESAPARECER CON EL ALBA
Algunas veces, con el tiempo nublado y
nacido con el capricho del desprecio,
deseo desaparecer al alba, como una rosa
triste que se marchita por el blanco hueso
de un camino sin regreso.
Algunos días desaparecería al alba,
con amor en veneno atento al ardor de la pena,
huir de todo lo visible e invisible, herejes
de mirar y de pensamientos traidores
querubines calvos de falsas sonrisas.
A la tarde desapareceré de tus ocupados ojos
y tus largos remos que intentan dañar
la poca alma que el barquero guarda
en su corazón de madera y estopa,
se convertirá en tu mejor compañero.
Pero al alba, con tus palabras sinceras
envueltas en un plumaje de ricos colores,
y tus labios ya sin espinas, ya sin rencor,
se me apacigua el alma y el mal que las tinieblas
de la noche de pesadillas me transformaron
en hombre cobarde y desalentado.
No desertaré de los días con rojos colores.
No huiré del dolor de los desprecios,
de los insultos, del mal de ojo,
de las cartas despreciables,
de los amigos con lobos revueltos.
No, hoy se calmará mi alma en el regazo de tus
“aladas almas de las rosa del almendro”,
y regresaré al cisne del que nuca debí salir.
DESEMBOCAR EN TI
Al arte de la pintura
XXIII. CON LA MADRUGADA DESEMBARCO EN TI,
en playas mediterrrrráneas que huelen a mujeres
de urrrrrrbes adorrrrrmecidas en la suave esencia,
mujeres desnudas,
marrrrrrcadas por eterrrrrnos deseos de ser poseídas,
mujeres de urbes agobiadas de soledades
en este tiempo estrangulado,
adorablemente decadente,
miradas sin ojos sin tiempos,
sin formas, sin lógica,
desde que nacieron los colores-luz.
Cada mañana desembarco en ti,
en las despejadas formas secretas de los lienzos
sin límite del colores-pigmento,
sucios y dóciles dedos gastados...,
y sin conocer demasiadas teorías,
extendiendo mi piel cual óleo perfumado de lizana
en marinas sin barcos, amarrando el sol hasta morir.
Si tú no existieras, pintura, llama viva.
deseos del incomprendido arte
qué busca con el aguijón encendido,
vanos esfuerzos de hermosura, aún más lejos
que Picassssssssso, si dejaras de arder en mí
tu inexxxxxxxxxxxistencia.
Yo, hoy, de nuevo desembarcaré en ti
como una semilla derretida en mi pincel
sobre un plano abstracto e incomprendido.
XXIV. EMPEÑADA FORMA EN LA GRISÉLIDA
cenáculo vegetal en lila y violetas,
aguarda en el momento de la leyenda
de la abeja y el soportar fábulas añejas
ahora, aquí, salvar la memoria del pensar
de la tranquila calma del jardín concebido
en media noche con hojas como faroles.
De un olvido por culpa de una mentira
que nunca debí depositar en tu equivocado
rostro confundido y sugerente.
Renovar lo activos de tu amor y que
la financiación del capita, sin plazos,
incremente nuestro patrimonio de besos y
abrazos,
sin almas heridas por un impuesto indirecto
ni la soledad de los balances e inventarios
del insomnio en las madrugadas sin tus caricias,
ni el sustantivo de tu corazón palpitando
a mi lado sobre colchón de plumas
sin saldo de besos, sino en un activo positivo,
la dignidad de la hacienda de nuestro amor.
XXV
EL BRUTO BRAVO
¡Sal toro!, con tu piel cuajada de diamantes, brillos de oro y polvo de marfil
que quiero hablar bien de ti, toro de la Vega Baja, corazón armado
de lunas y de herbosos campos hernandianos, árboles que de
una cornada salieron volando, garrochas afiladas y rotas,
qué tierno con las flores, qué sultán con las vacas,
que duro con las astas, qué huracán desatado,
¡Sal del chiquero y asusta a la plaza!
que sepan de tu miura casta,
que se asusten los lirios,
y las espadas,
a
los
monosabios,
la cuadrilla y a toda la plaza,
porque zaino de seiscientos kilos
poderoso atleta de las verdes majadas,
campeón de tiralíneas largas y orejas atentas,
costados de hierros candentes, ganaderos y divisas altas.
¡Corre,
embiste,
resopla,
acosa,
sigue,
persigue,
cornea!, y...
levanta burladeros con tus cuchillos de plata,
salta al callejón y al tendido, antes de subir
al cielo, demuéstrales, que tú, ¡oh, mitológico
Tauro!, eres la fuerza del viento levantino,
del mar embravecido,
Hércules de la creación.
laberinto de bravura...
XXVI. NOVIEMBRE SOBRE LAS TAPIAS DE UN
cenáculo de piedras y cabezas de mármol
ángeles inmóviles que de carne momificada
consuelan y limpian del temor del tiempo
lo que fue José Zorrilla padre del Tenorio
honor del romanticismo y de la cuerda
que columpian la meditación de la vida
dormida en campanarios con vísceras de bronce
un testigo sobrenatural con su aldaba lengua
acusó a un hidalgo del asesinato de un gallardo
noble mozo Osorio detrás de la Antigua
Valladolid de cascos galopantes de historia
dos veces corte de los Austrias
Duero de duro caminar lento y vegetal
entre la honda vaguada de tu herida
sin fecha de caducidad de yogurt
lácteo y premiado sin curva de ballesta
unes con puentes las descoordinadas
orillas de un original sello de la ciudad
del campo grande y cerrado al duelo
XXVII. AMO AQUELLAS TUS SUCIAS VENAS
tus venas limpias y
aquellas flaquezas del silencio
bajo las sábanas de quien arde en amor,
de quien ama con fidelidad de cometas,
íntimos y vacío suspiros
de ciudades apagadas y
arboledas como sarcófagos de sombras,
de un jazmín encendido de astillada luz,
herido por tu mirada soslayada y huidiza.
Tus SUCIAS venas arropadas al desprecio
de una sonrisa que ya no es mía, tuya, nuestra,
[y no nos pertenece.
¡Maldita sea!, la inocente vanidad
de un orgullo resistente e irrompible
que nos separa y nos enfrenta constantemente
cuales vidrios de asteroides siderales
cuajados en sangre generosa y gélida
ahora contaminada
por este mundo de parejas imposibles
de separaciones múltiple,
y desencadenadas guerras domésticas
por una gilipollez.
XXVIII. OH, GRÁVIDA GRANADA DESHABITADA
en la Alhambra pace mi corazón desconsolado
a la espera de un ayer que se resiste
a madurar en la grana Granada
del paseo de los triste y tísicos grávidos
de un poder inexplicable, trance,
bálsamo que se resiste a ser descubierto
en un renglón pálido de memorias ausentes,
cenizas de tiempo pasado y burlado.
Albaicín suspendido en el vértigo
de un momento que el sordo espacio
de un pálido resistir del río con colmena
de chopos en sacrosantos cáliz de hojas
que en el recuerdo, abandonan el otoño
y la memoria tiene la longitud de una rosa
rilkeriana, con pétalos de ojos de panteras
tras la rejas de una aljimez alcazaba
Recuerdos de un paseo de los curas con
los baños árabes,
la universidad clásica y su catedral barroca
con la alcaicería de sedas y taraceas,
los bares,
guardianes de las piedras,
esperan montar potras de nácar
sin bridas y sin estribos y flojo
el cinturón lorquiano de gitanas lunas.
Adiós Granada, adiós poeta en Nueva York,
Adiós Zorrilla de los orientales corriendo van
por la vega... y alhambra de sabicas y rojas
rosas que gravitan en mi corazón.
XXIX. HOY SE DETIENE MI GARGANTA
cuando “el labio te nombra” temblorosa
desgastada de llamar a tu piel de mujer
y ya no me responda con el triste recuerdo de un
placer ausente que en su agonía furtiva y
de la memoria que vuelve resistente
como las debilidades de un mortal asustado
oscuridad de tu nombre en mi pensamiento
trémulo de vaivenes de desamores y destiempos
desiertos en mi corazón que no habito
las alas que un día se resistieron a abrirse,
a perderse y el nudo de hilos en mi garganta
resucitan voces ese miedo a semejar
la vanidad de un falsa alegría
XXX.- LÍMITE DE TUS LABIOS AUSENTES
del celeste jirón temprano
de tu roído y desgravado corazón,
que escondido en doble fondo, contrabando,
del recuerdo alejado y ya olvidado
de tus últimas caricias y de la renta
que me queda de tu primer amor
que agoniza cual olas muerta de carnes
entre mis brazos.
y ya son declaraciones de Hacienda.
índices subyacentes,
sustracción a la renta de tus corrompidos
besos marrones,
besos gramáticos,
económicos,
matemáticos,
gélidos, de saludo y encuentros,
producto de tu interior bruto y letal desamor
que este Horacio diminuto que perdona
y tú siempre me rechazas con la arista aduanera
de tus aranceles y demonios ojos encendidos,
este amor que me arde como un cóctel molotov
la fuerza del embrión al nacer del pájaro
rompiendo el trémulo cascarón de su prisión
y yo me ahogo con dolor,
porque sé, que tú ya no me amas.
XXXI. FALTA INVERSIÓN EN MI CORAZÓN
Rozan la renta percápita de otros amores
en los que rezarás oraciones a un ídolo de oro
corrompido y lejana Ítaca
en el paraíso mismo desgravados impuestos
tregua de la memoria falsificada
pisoteando estambres
cabalgar sobre pétalos recién cortados,
racimos de la esencia de un ser delicado
y a la vez, podridos de la vida que resucita
entre acantilados, aquella tarde
que olía el mar a hombres
Servilletas de acero en el rosario
que la deuda castigada al cuello
en una renta de besos y
como si Hacienda fuera buena
me mandó el borrador exacto
y un saludo del ministro
atento y sin faltas de “hortografía”
XXXII. CONFESION PÚBLICA.
Señor, no sé lo que me aprisiona y desengaña,
no sé lo que me encierra y tortura,
no sé lo que me pasa ni lo que quiero,
no sé lo que me satisface ni me agrada.
Paso por esta senda de llagas y espinas sangrientas,
de parte a parte, diaria senda de pedregal,
mis manos se cansaron de adorarte,
de suplicarte,
de amarte en lo imposible,
de encenderte velas con mi corazón.
¿Por qué ya no tengo fe?
¿Por qué me has hecho dudar de tu existencia?
¿Por qué no siento TU omnipotencia ni TU divino poder?
¿Por qué me has abandonado?
¿Por qué ya no me das respuestas,
¿Por qué me avergüenzo al confesar que ya no te amo?
¿Por qué no me fulminas con la lanza que te hirió?
¡oh!, cruz que me agota y me rinde,
¡oh!, cruz callada de mis pasos caídos
en este cuerpo que ya no es humano ni terrenal,
sino una amasijo de sombras y dudas.
¿Qué extraña tentación material y mezquina
[me ha trasformado?
¿Qué ingrato y sucio estoy por dentro?
Estoy lleno de preguntas y porqués,
Estoy preso de sepulturas y humanos muertos, de
inocentes que caen en el crisol del fulminante asfalto.
Estoy cansado de ver injusticias
y gente que guerrea por ti, Señor.
No sé qué me pasa, estoy atado por grilletes
invisibles, hachas y medias lunas homicidas,
descarrilamiento de trenes,
bombas indiscriminadas. Sudor y yerro...
¿pero quién eres tú, asesino, para derrrrramar la sangre,
humano tesoro, dignidad del líquido hermano,
con tu carnívoro cuchillo de rayo crispado.
Perdón Señor, por esta confesión a puro grito pelado,
al aire que muge y grita de un instante de éxtasis,
labrados a golpes, una nana a un dios menor,
a un dios que es un instante de venganza,
de un carril de hierros retorcidos,
de vías que nos llevan a los infiernos.
Es tiempo de estaciones y paisajes oxidados,
y me llenan de preguntas, preguntas sin respuestas,
por qué, por qué, este odio y esta lenta agonía,
sangre entre los ojos explotados,
de cunas vacías, y chupetes rotos,
vientres que esperan a los que ni siquiera nacieron.
Quiero rezar y llorar...
he olvidado rezar, ya no sé el Padrenuestro.
ya no sé quién soy, no sé suplicarte,
ya no soy aquel niño inocente de corazón fresco.
Quiero confesar públicamente mis pecados,
oh, dios menor de un cielo menor, sin azul que nos ilumine
estas noches de terrores y angustias,
en el que mi espíritu se niega a ser semejante a ti.
Ya solamente creo en la teología de la pintura,
en la atmósfera que respiro, y en lo que puedo tocar
[y comprar o vender.
No sé lo que me pasa, Señor, ni lo que me aprisiona
ni lo que me tortura, ni lo que me encarcela ni lo que me duele,
no sé, no lo sé.
¡Señor, perdóname, Señor sálvame!
XXXIV. ESTOY HASTA
los cojones de soportar la ingratitud
las malas caras, la soledad del cuerpo viejo,
del silencio sonoro de mi oídos ruidosos,
de la monotonía y del aburrimiento,
de la misma fruta madura amarrada,
del mismo postre de carne salada, siempre,
no soporto la indiferencia de tus ojos vacíos
no tengo ganas de leer, ni de amar
a la mujer de ojos con pestañas crinita,
de aplaudir a las guitarras,
a los malos poemas, a los grillos de la noche.
Estoy hasta las pelotas de los desagradecidos
que buscan sólo los capullos abiertos
para defecar sus creaciones,
depositar sus corrompidas manías,
en los brotes de los palmerales.
Idiotas al primer aplauso,
la dama blanca te abandona por falta de genio,
no me busquéis poetas en este palmeral viejo
que, seco, se fue a otros universos amargos.
Estoy cansado de la mezquindad
de aquellos que se creen más líricos,
surrealistas, vanguardistas que los demás,
de aquellas gordas mecanógrafas
de versos con palomas podridas.
XXXV. AMOR LAPIDADO POR INFIDELIDADES
Tú, Afrodita de otros hombres
corrompido amor desengaño,
donde mi fuerza blanca, corrida y eyaculada,
reseca en mis dedos volcados
de un desamor deshabitado,
cargados cual pinceles de color amargo
entre sedosos lienzos en blanco, todo blanco
como lagunas gélidas de esperma.
Tú, Afrodita de otros hombres,
fuerza blanca que no cuajó en tu vagina ensalivada
de desperdicios en el fango egoísta,
escondido entre algas de tristes abismos
donde la fuerza de las estrellas descargan su odio
universal de ondas malignas,
ya nada queda en tu piel cerrada,
en los esfínteres cerrados, cual fracaso agonizante
y lascivos juramentos no cumplidos, amor.
Tú, Afrodita de otros hombres
en el dolor de mis cenizas cálida sobre del mar,
del átomo líquido, del beso torturados por un fracaso,
sudor que rompe su llanto cual lamento de un placer
que nunca llegó a orgasmo, bajo las campanas de un
final que sabe a tu piel recién lamida.
Tú, Afrodita de otros hombres
amor y dolor, dolor y sangre, saliva licuante
como la mordida de la muerte,
indómita pasión, lengua perversa, amor, yo
fui tu esposo arrodillado en el perdón de tu
vientre quebrado de perfumes
delicadamente sugerente.
Tú, Afrodita de otros hombres,
soy el sultán que perdió su harén geométrico,
hipotenusa persistente de la nada.
DESOLACION SIN NOMBRE
XXXVI. OS PIDO PERDÓN
Dedicado a todas la cosas de este mundo
que nos hacen la vida posible.
Perdón pido al cielo por este azul que no merezco.
Perdón pido a los mares por esta agua que bebo.
Perdón pido a mis ojos por dejarme ver en colores.
Perdón pido a los poetas por soportar mis cantos.
Pido perdón a la Tierra por estas malditas guerras.
Pido perdón a la sangre por la muerte de inocentes.
Pido perdón al hombre por esta ONU de ineptos.
Pido perdón, perdón, perdón pido a la inteligencia,
a la sensatez,
a la verdad,
a la cordura,
Pido perdón al primer mundo que no merecemos.
Pido perdón, os quiero pedir perdón,
infinito perdón os pido.
Recitado por primera vez en El Campello,
31 de Octubre de 2003
XXXVIII. CONTRA RAMÓN FERNÁNDEZ
Eres el más inútil que la humanidad ha parido,
aborto deformado, estás escacharrrrrrrado,
si no, mírate, contémplate, tócate esa torrrrrrpe
y rrrrrrrrrrrígida maquinaria de tu sólida rrrrrodilla
sometida al dolor, ciega de carreras y saltos
arrastrando el inutilidad pesar del titanio.
¡De una puta vez, déjate de lamentos.
de excusas, de llorar a las banderillas de acero,
hipócritas, desconocida hierba humana,
pedazos de corcho que no flotan
en los zapatos ortopédicos!
¿Quién crees que eres?,
no más que un simple y mortal ser humano,
nada de genialidades, no fuiste niño superdotado, ni
aventajado, ni sobresaliente, nada, uno más del montón.
Y ahora, qué eres, Ramón,
megalómano, arrogante, orgulloso,
desaliñado corazón taladrado,
atascado por el ancla del fondo,
ruedan olas minerales en tu garganta,
manos que no soportan el peso del níquel.
Eres larga lengua aduladora,
sin corazón en el costado, recargado de
sueños líquidos de una fantasía irrealizable,
utopías inconquistable, fastasmón constante,
o vendedor de vanas esperanzas, vómitos últimos,
sin límite hiperagradable, sin medida en el ridículo y
sin reposo del humano aliento, partículas sin riesgo.
Eres la escondida mano
que lanza piedras asustadas y lápidas
descalabras al fértil abrazo de la muerte.
XXXIX.- LLANTO POR JOSÉ HIERRO
esa calva de cera,
de tártaro bigote, hirsuto,
calentaste tus manos de fumador
en mi corazón ardiendo de poemas,
de cafés sin azúcar y granos sólidos
de tardes solitarias, como ombligos
en aquel gran universo crespo, lírico real.
Ahora te acercas a la tierra última y sola,
a la luminosa estación del transito, límites,
unas gotas de una lámpara azul cobalto tieso,
cuyas cadenas de hojas tristes sólidas
viajan al otro lado de la nada,
donde te esperan verdes
paraísos de versos,
cafés mal iluminados
de colores tabaco negro
cajetillas de Santander
primigenio como ariscos
humos de demonio pecho.
Hoy empiezas el viaje de
regreso al cercano Nueva York...
XL. LLANTO POR DULCE CHACÓN.
Muy joven fusilada por la muerte,
tan joven como un lirio soberano,
muy joven, sobradamente joven,
tú, Dulce Chacón, la que recuperó la voz,
la voz dormida de un olvidado ayer,
cercano en la sangre,
cercano en la memoria cautiva,
cárceles fascistas, de un pasado
sembrado de cañones y de fusiles.
Muy joven fusilada por la muerte
en un paredón del cáncer,
en un paredón de angustias,
en una fuente de silencio,
donde el corazón arde,
donde el olvido se resiste y persiste
mujeres encarceladas en “la voz dormida”,
hernandianos y mortales.
Muy joven duermes en el cielo de barro, y
barricadas de ángeles republicanos,
te partió un rayo, alma de mariposa inmortal,
un rayo partió tu pluma, un rayo de envidia,
tu tinta no cesará de gritar palabras verdaderas
como ahora lo hace mi poesía,
soledad primera ante tu huida.
Diciembre 2003
A LAS COSAS INSIGNIFICANTES
1.- EL CLAVO DEL ABANICO
Cada vez que tú te abanicas el pájaro pintado
en el abanico, sale volando,
pero yo, que soy el clavo del abanico, y sin mí,
no podrías darte aire, amada mía,
soy quien más golpes recibe y quien menos gloria tiene.
Sí, me quejo, puesto que soy el gran unificador
de las varillas de marfil del este abanico
valenciano, pintado a mano, que tanto se pavonea,
trabajo y trabajo para que el pájaro se luzca
como dibujos animados en aleteos.
A pesar de que soy pequeño y de hierro
tengo mi corazoncito, y guardo un secreto:
pues cuando la sonaja de tu manita se abanica
consigo algunos goces solitarios
que con nadie puede compartir.
Las estiradas varillas de marfil
cual mástiles al viento
me levantan infundíos a coro:
“ No te da pena tenerle celos al pobre
pajarillo pintado del abanico”.
2.- UN GARBANZO NEGRO
Yo no sabía que era negro hasta que
mis hermanos blancos me lo dijeron,
no, no lo sabía, me había criado con ellos,
crecimos alegres y felices
en los páramos soleado de Castilla
allá muy lejos, donde hace frío,
donde escarcha el cielo, donde nadie te visita,
si no es que estás muy enfermo.
Ahora, ya sé que soy un garbanzo negro,
solitario y sin familia que no te echan de menos,
voy por los caminos buscando aliento,
compañía, conversación y alimento,
pero no lo encuentro, sigo solo y sin que me quieran
porque soy negro, negro y además pequeño.
No me quieren ni para el puchero
porque tengo poca cuerpo,
me llaman el “Chato negro”,
porque nariz no tengo, pero no desespero
algún día encontraré a alguien que me quiera
por mi color y mi poco sustento.
Ahora voy camino de Granada
porque me han contado que allí, en la vega,
hacen un puchero muy rico
con su tocino y su hueso, donde todos,
todos los garbanzos son negros.
3.- A UNA LENTEJUELA
Yo era brillante y me gustaba el baile,
los cabaret, las luces, los focos,
la música, el champán y el cava,
los amoríos y los abrazos, pertenecía
al mundo de la farándula, del teatro,
a las ferias y a la fiesta, mal acostumbrada
al halago de los aplausos.
Yo pertenecía a la decoración
de un vestido de coche vanidoso y elegante
el favorito de una vedette alta y rubia
como las cañas de un arroyo,
seductora, mundana, cantante de cuplés,
fumaba puros como la Montiel,
tenía amantes y ricos a mis pies.
Pero una noche, después de la última función.
entró un caco y robó el vestido de luces,
el vestido sufrió un desgarro, y yo
caí volando al suelo, rodé y rodé
hasta caer debajo de un biombo floreado
donde me quedé huérfana y sola.
El vestido se fue llorando
con la manguita rota
y los flecos volando, rozando el suelo,
triste de luces y aplausos
pero, hoy estoy contenta, porque
han barrido el suelo y me han metido
en un rico joyero.
Ahora mi ama me mima en el joyero
junto a las pulseras de diamantes,
los anillos de oro, los collares de perlas
los pendientes de topacio y esclavas de platino,
porque ve, en esta humilde lentejuela
al vestido favorito, de luces y noche
que se llevaron los cacos tan buenos.
Dedicado a mis amigos asociados de la Once
de calle Aguilera, 45. (Alicante)
4.- A UN VIEJO PINCEL
Los pinceles se hacen viejos, inservibles,
inútiles, cascarrabias y calvos,
no tienen fuerza para arrastrar colores.
Conservo un pincel anciano
de los primeros que me regalaron
que es de pelo de meloncillo, estupendo,
está gastado, sucio y casi sin pelos
pero no, no lo he tirado, porque yo lo quiero
es un buen pincel, trabajador, educado y sobre
todo, tiene lo más preciado: la sabiduría del viejo.
Mi anciano pincel de meloncillo, me lo legó
en testamento mi maestro pintor, con una nota:
“Ramón, si quieres que este pincel te dure,
has de cuidarlo, límpialo con aguarrás,
lávalo con jabón, y luego, has de secarlo
con toalla de algodón y darle un paseo, y tu
verás como te servirá siempre”.
Mi maestro pintor tenía razón.
y yo seguí sus sabios consejos,
milagrosamente he ha convertido en un pincel nuevo,
un pincel con el que he pintado maravillosos paisajes,
marinas luminosas, crepúsculos y retratos
como el que le pinté al poeta Miguel Hernández
que tanta fama y gloria me ha regalado,
por ello, este cascarrabias estará siempre conmigo
y nunca te abandonaré porque lo quiero.
6.- AL CERO
Soy gordo y a la vez estoy vacío por dentro,
soy el símbolo del anillo perfecto ,
algunas veces soy rebelde y me entra la gula
y el médico me manda dietas
y me ponen castigado a la izquierda,
y es cuando ya no valgo nada.
Pero cuando les conviene, me ponen a su derecha
y los números crecen y todos están contentos,
me respetan y como amigo me buscan, porque
elevan su valor por diez, engordan...
y somos apetecidos por todos
y es que esta sociedad de Matemáticas es
hipócrita y compleja.
Me inventó un indio de la India, no recuerdo el siglo,
yo tengo mucho amigos y enemigos, como:
el punto cero, los grados bajo cero.
la aceleración cero y del cero menos cero.
Mañana vamos de excursión a una multiplicación,
cantaremos, reiremos, veremos ciudades,
pero qué ingrata es esta sociedad de los números,
con todo lo que yo hago por ellos,
y a pesar de mi valor, tengo que pagar el billete
de ida y vuelta.
En fin, seguiré con mis amigas las cuatro reglas:
sumando, restando, multiplicando y dividiendo
porque desde que inventaron las matemáticas
a mí me han hecho un lío tremendo.
7.- AL TORNILLO PERDIDO DE UNAS GAFAS DE SOL
El sol de la mañana pintándome la cara,
besándome las venas
peinándome de brillos,
iluminándome la belleza efímera,
aliento de vida, paseos con la amada,
¡qué tiempos aquellos!
Y ahora, perdido estoy como un hijo pródigo,
me entero de que mi amo ha ido a la óptica
y han puesto a otro tornillo en mi agujero,
si yo soy muy bueno...
sí, es cierto que tengo mis defectos,
soy algo tope,
pero lo que me pasa,
es que soy algo flojo y me pierdo.
El nuevo tornillo es de acero y azul,
orgulloso, joven, esbelto y
no puedo competir con él,
y aquí estoy en un rincón del comedor,
y como no me ven, me dan patadas,
me lanzan de un rincón a otro,
[me persigue la escoba
la mopa, y a la fregona sí que le temo,
la pasan cada semana.
Y así sobrevivo, con frío, con dolor de hierro,
hasta que alguien me encuentre o lo peor de todo,
que me manden a la basura, porque esta artrosis
me tiene que no valgo ni para un cencerro.
9.- AL BOTÓN DE NÁCAR.
¡Hijo!, recuerdas cuando te vanagloriabas:
qué vanidad, qué brillo, qué elegancia,
qué bien te lo pasabas luciendo el palmito
en los puños de una camisa de gala.
Pero luego llegaron los gemelos de oro
y vino tu enfado y digite de aquí no me muevo
y tuvieron que venir tijeras y echarte al cesto.
No te enfades ni llores por los cuatro ojos,
que hay quien está sufriendo,
o a tus hermanos, los que están
debajo de la corbata, que es un puesto
de trabajo y sin reconocimiento.
Ya sé que eres un bonito botón de nácar,
y qué vamos a hacer, son tiempos malos,
difíciles, tienes que bajarte los humos,
ser condescendiente, agradable, oír a los demás.
no protestar tanto.
Tampoco quieres que te cosa a la camisa de un obrero,
no es bueno ser tan presumido y orgulloso
cuando no tienen dineros.
10.- A UN GRANO DE SAL
¡Qué blanca Santa Pola con su montañas nevadas!
sus lagunas flamencas,
patos, aves y vida con sal,
entre los tiesos y varados carrizos,
lejos del olivar.
¡Qué bonita la luna, sobre las salinas pace!
luceros alumbran en calma
los acequias del agua salen,
a recorren la noche con reflejos lame.
Soy un alegre y salado grano de sal gorda
que canta a la luna nueva
y a los luceros tuertos,
a los flamencos cabizbajos
y a los carrizos tiernos.
Cuando en un salero me colocaron
sentí el húmedo miedo del agua,
y mi madre me dijo: hijo nunca te laves,
porque el agua es nuestro enemigo primero,
nos desmoronamos sin saberlo, mira hijo
somos lágrimas cristalinas, reencarnación de la vida,
y sin saber por qué siempre volvemos.
No sabía que somos las sal de la vida
y guitarristas con música en los dedos
que como la músicas vamos en silencio
por los caminos del hambre de soledades y sueños.
12.- A UN PELO PÚBICO
¡Qué asco de vida llevo!
rizado y húmedo entero,
calentito y despeinado
con la asfixia de desodorantes buenos.
Soy de pelo corto y rizos tercos,
que vida más lamentable llevo:
en el sitio somos bellos vellos
pero en el las sábanas gusanos muertos.
Qué lamentable hipocresía cuando soy el mismo pelo,
en el pubis como en el suelo,
pobre o con dinero
desnudo que con camisa de seda.
Qué desgraciada fortuna
perder los pies del cuerpo
de un pubis sereno y bello
de una doncella o un mozuelo.
Al caer de mi puesto pierdo mi prestigio
y mi arte se olvida, ya soy estropajo
del más vil de los materiales viejos,
ya no hay fotos, videos ni besos,
sólo desprecios, aspiradoras y al basurero.
Por ello lo mejor es resistir y sobrevivir
aunque sea con poco sueldo, que la vida
ahí fuera es mi fría y sin derechos.
Quien no está en su sitio es feo y molesto,
y quien no presume se ve en el cenicero.
13.- LA TINTA
Soy plana, superficial y de colores
pero soy mágica y rica en imaginación,
puedo crear palabras, componer dibujos,
comunicar sentimientos, mensajes de amor
o escribir sentimentales poesías.
Antiguamente vivíamos muy mal en
sucios y guarros tinteros de plomo o
en los estilográficas plumas de jeringuilla
o recargables cartuchos,
ahora vivimos en los bolígrafos
cómodas y limpias como una encimera,
y en las impresoras veloces.
Soy feliz, limpia y ligera, y tengo tiempo
para escribir largas novelas, cuentos o poemas
de los más buenos, se acabaron las manchas
de la tinta china y los lamentos.
Qué tiempos aquellos de lagas carta
escrita con manos de enamorados,
oficinistas, escribanos o locos
por las relación epistolar.
Si naciera de nuevo, me gustaría ser
tinta simpática, viajar y no tener que trabajar.
Anexo
HOMBRES, BESTIAS Y MÁQUINAS
I CANTO
A). LA CREACIÓN
Atroz sin color definido divino brillante la luz…
Atroz expansión de fuerzas negras sin azul…
Atroz dolor de crear y crecer solo sin manos…
Atroz conjugación de la Nada sin voz ni bastos
desiertos siderales en el cosmos olvido de lo eterno
El dedo derrite la materia y su color su vida color
su dolor de nacer la metástasis de las células
dolor y muerte sufrimiento eternos sin saberlo
estados sin nada y sin cuerpo entre las manos
Energía que las mueve a dividirse solas
la energía larga en las largas lanza de la luz y sombras
la energía pasiva la energía activada y dinamitada
alumbra tierra tiñe
de lluvias estelares meteoritos
el paso a existir que es vivir sin vida terrenal
Soñar en un trueno la tormentas de fuego
dolor sin vida divino vino y ven con dedos en el
que como una conjura es posible lo eterno
las rejas libresca de los sabios me crean duda…
A.1.- El UNIVERSO
el orden gira y gira en su oscuridad oscurísima
de páramos en soles de látigos de luz “luzanada”
solemne y espúreas criaturas de puntos puntuados
punto negro, el big-bang nacido de la nada nadadada
panegíricos cosmos, razón o logos lógicos
la luz como eje, el eje como fin del fin como luz
fuga de la luz “lozanadalisa”
que resumida en lo eterno se desdobla en su elástico
puente de sí mismo mimado y ensimismado
que se expande y se renueva en su propia expansión
y qué lejos estamos del Centro y de la Verdad verdadera
nada comprendemos nada
[comprenderemos
aceptar es renunciar a otro saberes
[sabios
luz en fuga constante fuga hacia si misma
silencio infinito y eternos colores azules
[aluzados
donde todo fines a la vez un principio
[principado.
-El universo es así comprensible/incomprendido-
A.1.1. DIOS ES MUJER
criatura del universo de dudosa realidad
cuaja en sí, replegada en estrellas el ebrio silencio
devenir de una luz lenta como una escritura
apaciguada en el violín de universal
nacida de lo no nacido incomprensible
principio y fin en el fin del principio
Dios es madre creadora del Universo
Creadora de vida Diosa, es agua, Dios es mujer
el primer ser humanoide tuvo que ser mujer
A.2. La mujer
La mujer
modelada a su semejanza, Dios es femenino.
Ella, como madre nueva, le sacaron de su
jaula de huesos una costilla monomotor del compañero
que ya no es hombre, sino varón inocente.
La mujer da costillas para conseguir cariño
para conseguir caricias y una higuera que la vista.
La mujer perceptora de todo engaño, de todo fraude.
La mujer ama con millones de pilxes su ser
quizás porque su íntimo lecho gótico
es más tierno lento que profundo, pasivo y gozoso.
Ya luz de otro ser, nana de primeriza en gritos,
la cuna que rueda en las noches con llanto
del cuerpo ingrato que no retorna al principio,
quizás del residuo más certero la vida retorna
como retoñan las taladas ramas del otoño.
Resumida su vida en un parón menopáusico
se vuelve invisible a los ojos del amado,
a los ojos del mundo ingrato y resentido,
con la culpa acuesta de su esterilidad impuesta,
órganos en olvido que llagas cuentas por docenas,
entre todo a cambio de una caricia.
Y la postrera muerte vieja llama seca de su vientre
como la misma mano omnipotente que, silencio, hasta una nueva lluvia
espera barro nuevo reencarnará mujer.
A. 2.1. El hombre
Nació el ser semejante a sí mismo
con bulbos lirios
nació de una mujer sin ser su madre
tampoco su esposa
sin pecado ni culpas ni victivismos,
porque él siempre es inocente.
Nació la forma ¡qué grande la sombra!
Nació al octavo de los días como el
puma para sí mismo, ¿qué puma invisible se incrustó en mí
como un tatuaje de planetas sin Plutón?
Cansado de pasar la vida/ mi mirada ya no retiene nada/
ágil en los primeros pasos donde titubea la duda.
Enamoradizo como un ciego del placer de las curvas
y de los círculos como colgajos de toro y semen.
Cada círculo más corto entre barrotes, trabajo, problemas,
sed de saber y curiosidad tras las ignorancia.
El egoísmo camina hacia su centro de soledad
hasta que el espíritu le advierte que no es posible
la soledad buscada sino la soledad impuesta.
Y un día incierto de aladas almas, mi corazón laticífero,
depondrá lastimeramente sus armas y
Der weiche Gand geschmeidig starker Schrite
caerá lastimado para siempre cobarde roca
certera y abrigada con un epitafio efímero, corto+
como corta más es la vida insuperable F7.
Quedará la esperanza de una frustración instrumentalización celestial de almas incrédulas,
sin alas, sin cantos sacramentales, pero el creyente
tiene número fijo para el cielo.
B) LOS ARCANOS
B.3 La bestia o el diablo
En el arco de su frente caracolas podridas de sal
decisiones tomadas en los cómodos sillones.
Repleta de venganzas y de odios.
Odios de malos caminos.
Odios de sangre en la armas.
¡Odiosenlaguerramásimpleyfierasangre!
Milllllllllllones de fussssssiles entre cruces dobladas.
Máquinas de la guerra en cuerpos inocentes
Tanque de cañones hambrientos de almas.
El guerrero diablo es hombre, varón fornido
de escamas y de llagas y una herida en el gatillo se dispara.
Apocalipsis siniestras tu camino derrama.
Tu foto en 1000 kb me hoRRRROriza
como si la cremallera del mundo
se abriera a los oscuros abisales de pantalones
yo te repudio yo te pido tentación de fugas
fuegos como se fugan en la luz
la luz del crisol cósmico
Y el rostro repelente de la rapaz fiera
oculta en la faz tremenda de los desconocidos
miedos del peor miedo te persigue
mientras te tiras al tren con raíles de espadas
en un muevo Mátrix convertir en guerra santa
B.3.2. La Gran Verdad
Y
Todo en el mundo es mentira y noche
Me fui con la puerta en la espaldas anoche
Cuando me cuentas toda la verdad trasnoche
Y
Toda la verdad es rozada compasión
Toda la verdad en sustentación
Toda la verdad es gran posición
Toda entra sin compasión pasión
Y
Qué quieres si estoy hasta lo cojones de mentiras?
Qué quieres que te diga si estoy en las quetetiras?
Qué quieres Verdad si ya te retiras?
Qué buscas en mí si ya no me tirititititiras?
Y
Dónde es la verdad verdadera venda tendida
Dónde está la cuarta dimensión extendida
Dónde el juego de tu iraaaaa amarilla salida
Dónde la mentira hija de la Verdad vertida
Y
Pero nunca sabrás la Verdad convulsiva
Pero nunca la cabra estuvo expresiva
Pero nunca el fuego sabrá de la vida-viva
Paro nunca te tiras a la verdad dividida-viva
POEMAS SUELTOS
SABER SOBRE EL ALMA
Acariciémonos sin dañarnos, apenas sin rozarnos, levemente,
tocándonos en el límite de nuestras cálidas áureas irisadas,
quizás, ya, almas ausentes de todo roce mortal.
Presentemos nuestras almas a nuestros cuerpos ya alejados
de todo peso mundano en la partida.
-Ellas, no se conocen, porque no se rozaron-
Que hablen de nuestros cuerpos enamorados de unos ojos,
de unos labios, quizás de un gesto o de una sonrisa.
Amémonos con la pulpa de nuestros seres
-delicadamente diferentes-,
súbeme a la atalaya del éxtasis perfecto de
analgésica presencia, ; pero
no dejes de ser el ángel insustituible
que colma mi paz terrena.
¿Qué debemos saber sobre nuestras alma enamoradas?
¿Qué sabemos sobre nuestras almas, amor?
¿Qué saben nuestras esencias inmortales del diario vivir?
¿Qué sabemos del amor, amor?
Lejanos es el tiempo, nuestros cuerpos
nunca gemelos… no se conocieron…
nunca estuvieron unidos en el ser y no ser.
Quizás la desconfianza fue nuestra gran separación, esa
imposible y absoluta entrega de unir corazones amantes,
este sentimiento, y no otro, fue nuestra perdición.
Construyamos el arca perfecta donde guardado nuestro
amor, que sea claridad inamisible en los diluvios de discordias ajenas.
Que tú seas mi luz reflejada,
que tu confianza sea lazarillo de mis ojos,
que tú seas yo, sin espejos ni mentiras.
Tras la ruptura de los cuerpos, nuestras hálitos inmortales
se separaron y se marcharon al mundo de los espejos,
donde quizás tengamos suerte, y un imán celestial nos una
para lo Eterno Infinito… (en el siempre de los siempres)…
Sería bueno, aquí y ahora, amor,
saber más sobre nuestras alma, sobre nuestros espíritus nunca
unidos, siempre distantes, desconfiados, levemente tocados por
el pecado de un engaño nunca confesado.
¡Acariciémonos ya!, sin dañar nuestras esencias inmortales,
levemente, amantes, sin importarnos quienes somos ni que
hacemos aquí…
Ramón Fernández Palmeral, junio 2008
NOSTALGIA DEL INFINITO
Somos esencia de estrellas
que podemos pensar sobre las estrellas.
¿Quién tiene la llave del infinito?
Sino quien crea su espacio propio,
su propio horizonte e incluso su propio éxtasis,
dando entrada al mundo ilimitado, a su propia eternidad.
Quien tenga la llave del infinito, donde poder gritar sin límites,
sin miedo a los ecos de las críticas, no será sometido.
No nos ahoguemos en los prejuicios siempre infundados.
Navego por la orilla de los acordes
de la Quinta sinfonía de Beethoven.
despacio, con luz gótica,
recogiendo pinceles caídos, voces marchitas,
guijarro tatuados de claveles encendidos.
Antes estuve allí, en la Nada, en lo Eterno…
Ahora soy perseguido por un recuerdo de un pasado lejanísimo...
La existencia, es un momento, ya sin límites.
La nostalgia de lo infinito.
Largo es el día, pero más larga será la noche sin esperanzas...
¿Quién tiene la lleva del infinito?
¿Acaso sabemos cómo nacimos?
¿Quiénes somos?
¿Qué hacemos aquí?
¿Cuál es nuestro destino en lo eterno?
Me inquieta la investidura de tus palabras
nunca quietas, nunca gratas, ya sombras… ya pasadas…
ya sépalos marchitos de ausencia.
Prometida tierra fuera de aquí, en el límite de las estrellas
donde nacimos, donde vivimos, donde morimos para no morir.
Alicante, junio 2008
HOMENAJE A MIGUEL HERNÁNDEZ
LÁGRIMAS POR MIGUEL HERNÁNDEZ
I
Hoy visito tu tumba en el alicantino cementerio,
heladas piedras recuerdan que aquí yace tú cuerpo,
segué los cardos silvestre, los matojos secos y
los jazmines negros
tomé tus manos frías y las puse en mi pecho
y supe que no estabas muerto.
¡Qué tiempos aquellos del 31, de Orihuela partiendo
a Madrid en tren viejos!, dejaste
a tu compañero del alma Ramón Sijé.
Conoces a otros nuevos amigos:
a Pablo Neruda, Aleixandre, a Federico,
a Alberti y a los gongorinos del 27.
De Madrid a la guerra y en Huelva preso.
Aguardaste Miguel, con inútil ansiedad la libertad,
y mientras esperaba en las cárceles oscuras
jugabas con su lápiz de bambú
y su cuadernito nuevo,
cartas a Josefina y a tu hijo pequeño
patios y pasillos de juramento
letrinas sucias y pestilentes,
lóbregas enfermerías
y amigos con sus lamentos,
no te pudieron cerrar los ojos,
un día de frío invierno.
II
Que sola se quedó la luna
sin su perito-arquitecto
agrimensor de higueras
cabrero de firmamentos.
Un rayo se volvió loco y no cesaba de gritar
Un rayo partió la luna.
Un rayo partió sus cuernos.
Un rayo de desconsuelo.
Un rayo loco no cesa de llorar.
Un rayo de luna nueva.
Un rayo de luna tuerta.
Un rayo de luna afligida
Un rayo de luna herida.
Un rayo de luna muerta.
Qué triste se quedó la luna
tras Miguel se fue gimiendo
lloraba de desconsuelo
con los angelitos del cielo.
Se murió la luna de pena,
triste y menguando lento
camino de un corral que el Orihuela
le abrieron.
III
¡Qué desmedida amargura!
el Segura se quedó seco
¡Qué inmenso desconsuelo!
sin riveras de verdes versos
¡Qué dilatada aflicción!
piedras amarradas al suelo
¡Qué vigoroso sufrimiento!
máquina de hilar sueños
¡Qué intensa repugnancia!
esclavos de la tierra sin aliento
¡Qué aumentada tristeza!
forja caliente de sentimientos
¡Qué descomunal requemor!
y santo Domingo se quedó huérfano.
IV
Hoy visito tu tumba en el alicantino cementerio
heladas piedras recuerdan que aquí yace tu cuerpo
segué la hierbas amargas y recé un padrenuestro,
qué pena más grande tengo,
qué pena más triste en el alma llevo,
ríos de lágrimas derramo por ti y un lamento
qué dolor tan intenso, qué sufrimiento....
Alicante, 30 de Octubre 2003
Al alba murió Miguel Hernández
Al alba murió Miguel Hernández.
A las cinco y media al alba.
Eran las cinco y media en punto al alba.
Un guardián trajo la blanca sábana,
cubrieron su cuerpo y su cara, pero no le pudieron,
a la cinco y media al alba, cerrar las gemas de sus ojos,
sus ojos de violetas encendidas, sus marrones ojos,
azules soles llenos de Miguel.
A las cinco y media al alba.
Un río rompió sus amarras.
Un mar se desbordó de llanto.
Un alma subió como un rayo.
Un cuchillo salió volando.
Un perito en lunas sembró su llanto.
Un hombre entero echó a correr.
A las cinco y media al alba.
¿Qué nos queda de aquel Miguel que como un
poeta soñador partió en el 31 para Madrid?
¿Qué nos queda de su auto sacramental,
de su teatro de guerra o de su cancionero de ausencias?
¿Qué nos queda de sus camaradas en las trincheras
en Madrid, en Andalucía, en Extremadura o en Teruel?
¿Qué fue del niño yuntero…?
¿Qué ha sido de aquellos aceituneros altivos?
¿Qué ha sido de los dramaturgos combativos?
¿Qué ha sido de nosotros, pobres poetas, sin ti...?
A las cinco y media al alba...,
la luna se quedó huérfana en el Reformatorio de Adultos de Alicante
y sola se fue llorando tras dos caballos de muerte.
Y no le pudieron cerrar los ojos..., no, no se los pudieron cerrar.
Llenos estaban de libertad, de un vacío de lágrima
ya sin fuego, ya sin el hogar, hartos de martillar en la vida.
A las cinco y media al alba. A las cinco y media en punto.
(Recitado el día 28 de marzo de 2007 en la Sede de la Universidad de Alicante, y en el Patronato Municipal de Cultura de Alicante el 11 de junio Poetas del Mundo)
Quiero empuñar el alma cuando canto
Miguel, siento tus poemas de lucha,
de compromiso, los comparo con los míos
y siento amarga vergüenza
¿cómo digo yo que soy poeta?
¿cómo digo yo que escribo versos?
Quiero como tú empuñar el alma cuando canto,
Traspasar las fronteras del más allá,
alcanzar la emoción vital a través de las palabras.
Versos como armas de lucha, como fusiles de palabras,
ser vocero de la injusticia, auriga de las libertades,
fustigador del opresor, reivindicador de los jornaleros
del proletario sometidos al sueldo de la esclavitud.
De ti he aprendido: el poeta no solo es testigo de sí mismo,
sino secretario de su tiempo.
De ti he aprendido: el poeta es viento del pueblo.
España sufre una herida que no se cierra.
Ayudar a España supone ayudarnos a nosotros mismos.
Nos fustigan con ruina los poderosos y
su largo látigo invisible se hace sentir en nuestras espaldas.
Confiábamos en los que prometieron defender
siempre nuestros derechos
ahora, ya, en estos tiempos delincuentes
han vendido al único hijo que tenían: la razón.
Tu Viento del pueblo releo con los dientes
esa cántico salomónico de la verdad
a la espalda de los milicianos
en mochilas llenas de disparos
llenos de balas sin esperanzas, fuego cruzado entre hermanos
almas heridas en la misma sangre.
Ahora, cuando la crisis canta sobre los más débiles,
los tiburones con sus guadañas de aletas torpedean
la esperanza, la fe en el trabajo, pero aquí tenéis
mi sangre de pensionista, para que os enceléis en la herida.
Se pedieron mis sueños, ¡he perdido mis sueños!
¿adónde están mis sueños?
¿Quién me ha robado mi sueños?
¿Quién trae la sombra sobre mis hijos?
ilusiones
mundos sin guerras
de nada sirvió tu muerte
desilusión
mejor amar la locura
Camino en la oscuridad sin olvidar mi honda pena
soñé en un mundo más social y solidarios,
perdí mi sueño, me queda la memoria amarga
de confusiones y largos elipsis de los poetas.
Yo, como tú, oriolano universal,
quiero empuñar el alma cuando canto.
¿Y qué consigo, solo arena, lágrimas, esperanzas marchitas?
Quiero y no puedo, no tengo sueños.
Quizás me falte valor, quizás solo soy…
eso… una raya trazada por el ala de un pájaro al rozar
la superficie plana por un estanque.
La nada…
el fondo de un vaso
gaviota herida por el anzuelo
azul
tardes con crepúsculos
azucenas rojas
y cuerpos, lamentable cuerpo nada más.
Llega la luna creciente de los poetas de guerra,
el ruiseñor canta sobre los fusiles
las palabras se vuelvan agudas hoces
de afiladas botellas rotas.
Una vez más la bota de Napoleón, de Mussoline
han vuelto a pisar nuestra España de trigales verdes,
de sudor y de jornaleros altivos, de aceituneros,
soleados páramos de hoces, martillos y horcas.
Nuestro enemigo son los tiburones o inversores mundiales.
Unos enemigos ocultos tras los escudos de los ordenadores.
Nos han invadido los griegos y troyanos con sus virus.
Sus diminutas armas nos ha lacerado.
A merced vivimos de una puñalada diaria.
Alicante, junio de 2010
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Revista COMO EL RAYO