RAMÓN SIJÉ EL ESTIGMATIZADO

 

                                                              Por Ramón Fernández Palmeral

 

                       

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                           

                                                    Óleo de 46x38 de Ramón Fernández

  

                                            

 

 

 

                                Edición para Internet (Palmeral). Alicante, 2006

 

                     

                                        ÍNDICE DE MATERIAS

 

1.-Nota Preliminar

2.-Setenta años después

3.-Breve biografía de Ramón Sijé

    3.1.-La muerte de Ramón Sijé

4.-La discutida amistad de Ramón Sijé y Miguel Hernández

5.-Otras circunstancias familiares y amistades

6.-El homenaje a Gabriel Miró (1932)

7.-El pensamiento político de Ramón Sijé

8.-La relación entre Ramón Sijé y Ernesto Giménez Caballero

9.-La polémica de Ramón Sijé con el grupo sevillano Nueva Poesía

10.-Síntesis de un sexenio revolucionario oriolano (1931-1936)

11.-Ideas de la Falange, y sobre las masas

12.-Ramón Sijé ante la crítica

 

             2.-OBRAS

2.1.-Revista Voluntad

2.2.-Revista El Gallo Crisis

2.3.-Análisis del prólogo de José Muñoz Garrigós para El Gallo Crisis

2.4.-Presentación de Antonio García Molina

2.5.-Otras revistas oriolanas

2.6.-La decadencia de la flauta y el reinado de los fantasmas

2.7.-Relación de artículos y ensayos sijenianos.

        Notas

        Bibliografía consultada

 

 

 

                                          1.- Nota preliminar 

 

     Una vez publicado mi libro Simbología secreta de “La decadencia de la flauta y del reinado de los fantasmas”, de Ramón Sijé, con prólogo de José A. Saéz Fernández, como libro de autor, en Editorial Palmeral, Alicante, 2005, es decir, culminada y aislada esta obra sijeniana del resto de sus artículos y ensayos que considero de menor entidad creadora, y comentado el valor literario de este extenso ensayo sobre el romanticismo, era necesario presentar un trabajo crítico, separado y centrado en la vida, obra, pensamiento político y religioso de Ramón Sijé el Estigmatizado, sí el Estigmatizado, han leído bien,  porque debemos entender de una vez por todas, a esta distancia que nos une más que nos separa  del septuagésimo (70º) aniversario de su muerte, con la serenidad y perspectiva que nos da el espejo del tiempo, convencernos de que  Ramón Sijé ya puede caminar por sí solo, por él mismo, sin la ayuda, quizás demasiado genérica o si cabe mediatizada de su eterna sombra:  la «Elegía a Ramón Sijé» que le dedicara Miguel Hernández en El rayo que no cesa (1936), número 29 y la muletilla final de «compañero del alma», que se le ha quedado como un estigma incurable (Ver mi trabajo introducción a la Elegía), más el mito de una amistad. Unido a otros estigmas: de fascista por Sánchez Vidal, Cecilio Alonso..., por su relativa amistad con Ernesto Giménez Caballero, un especialista y entendido en este tipo de totalitarismo.

      No sabemos, porque no lo podemos saber, qué hubiera sucedido con la memoria literaria de Sijé, de no haber sido, unas veces ensalzado y recordado, otras descalificado y menospreciado como pensador neocatólico  y mentor de Miguel Hernández hasta los días que nos asisten sin la ayuda de los analistas hernandianos, si exceptuamos a José A. Sáez Fernández y José Muñoz Garrigós que son propiamente sijenianos.  En el tiempo, Ramón Sijé, no ha sido considerado como un pensador en la medida que se merece,  convertido nada  más que en un anagrama, de estructura  repetidísima, una sombra hernandiana más que un verdadero intelectual y ensayista neocatólico y anti-romántico, porque su razones tendría para pensar de esa guisa en tiempo de la II República.

    Su nombre ha quedado  vinculado, por los analistas hernandianos,  a esa etiqueta de el hombre con influencias religiosas “malignas” o "con demasiado olor a incienso", despreciativo de Neruda, sobre los años iniciativos  poéticos y calderonianos del universal poeta Miguel Hernández. Influencias que han sido estudiadas también por Vicente Mogica en La religiosidad de Miguel Hernández y su poesía, con los tópicos habituales de "entrañable amistad y fraternalidad" más la apostilla de "pequeño sabio".   José María Balcells, afirma la influencia de los clásicos barrocos en Miguel. Otros investigadores creen, como Robert Marrast, que Sijé hubiera pasado «al panteón de los incontables pequeños “pensadores” conservadores, por no decir reaccionarios, que las provincias españolas han producido a los largo de lo siglos…». [1]  La acepción de reaccionario debe entenderse, según el diccionario de Manuel Seco como actitud conservadora, con matiz despectiva, usado en política.

     Es decir, que parece, o se nos ha hecho creer, sobre todo, al ignorar o rechazar su inencontrable y marginal obra, que Sijé es solamente ese nombre que, aparece, de vez en cuando como el eterno "compañero del alma" entre los pedantes y los ignorantes hernandiano, lo cual supone una negligencia mayúscula de ignorancia colectiva e institucional, más la cómoda posición de algunos filólogos y literatos alicantinos y nacionales, que por dificultades de acceder a su obra, publicada tarde y fuera de su tiempo, han descuidado su  necesario estudio. He incluso, he  oído decir que no merece la pena sacar a la luz a los escritores menores fuera de sus tumbas, esto, sin duda alguna, supone un estupidez y mermar nuestra riqueza literaria y nuestro bagaje cultural. Porque, por inercia, tendemos al menor esfuerzo. Y tener que  contentarnos con las antologías de los famosos o famosillos y, por tanto,  olvidar a los menos agraciados, o menos  mediáticos nombres y vidas, a veces, por circunstancias favorecidas por la protección de los iconos antifranquistas.

       Es creencia generalizada que Ramón Sijé sin Miguel Hernández hubiera pasado a engrosar la lista de anónimos pensadores conservadores; o  posiblemente no, si hubiera sobrevivido a sus 22 años, o se hubiera podido publicar su obra por los herederos en el tiempo inmediato a su muerte, o  por la Iglesia española que empujada por el pensamiento religioso de los años 50 y 60, no le asistió, aunque parece que el canónigo Luis Almarcha lo intentó.  Es un hecho empírico que  no podemos volver atrás las páginas vivas de la historia. Por ello hemos de aceptar una realidad,  como la de este joven oriolano conocido gracias a la «relativa» amistad -de la que hablaremos en su apartado correspondiente nº 4 de este estudio- con Miguel Hernández, que sólo duró seis años, amistad sobre  la que también existen opiniones de todo tipo, como la desmitificada fraternalidad a la que aludió Eutimio Martín en un artículo de 1992 para las Actas del I Congreso Internacional. ¿Pero qué nos impide ahora situar la obra de Ramón Sijé en el lugar que se merece?  Lo cierto y verdadero es que la famosa "Elegía a Ramón Sijé", una de las que posee mayores virtudes líricas de la literatura española, mantuvo su nombre en el pabilo, y que dio lugar, casi cuarenta años después,  a la publicación facsímil de su obra en 1973, sin embargo, desde esta fecha, 26 años después, nada se ha reeditado  de la obra sijeniana por editoriales privadas ni instituciones alicantinas, que es su responsabilidad política contribuir a la divulgación de los autores autóctono.

      Este trabajo espera aportar testimonios que puedan desmitificar la ya larga sombra del ciprés "hernandiano nefasto" sobre José Marín Gutiérrez,  y situarle en el puesto de salida que se merece en la literatura española por sus intrínsecos valores propios. Como toda fama tiene su precio, y no es motivo este trabajo de buscar las causas por las cuales un poeta, un artista o un pensador perdura en el tiempo y en la memoria, aunque sea harto sabido que se debe al número progresivo de simpatizantes que se unan y suman a los ya tradicionales nombres clásicos para conservar y mantener viva una memoria, que pasa de boca a oído o debería pasarse como un testigo de cultura nacional más que como iconos representativos de ciertas instituciones o intereses del concejal de cultura de turno.  Una fama literaria es siempre  inversamente proporcional al número de tesis doctorales, ensayos o trabajos sobre ese autor, sin embargo, el caso de Ramón Sijé, es insólito, porque sin tener obra en el mercado, ni en bibliotecas públicas, acumula ya una larga, incontrolable e increíble volumen bibliográfico como se puede ver al pie de este trabajo. Ha sido causa de estudios sin su obra, estudios limitados a la ya famosa "Elegía" que bien lo dejó amarrado Miguel Hernández para su nombre perdure y resista en el tiempo, pero no así su obra como puede ser La decadencia de la flauta y el reinado de los fantasmas o los ensayos en El Gallo Crisis, agotada, o sus dispersos artículos en la prensa y revistas de la época.

     Estas reflexiones de campo más que tesis, pretenden de alguna forma, empírica si cabe, tomar caminos nuevos, desvíos hacia adelante, emancipando la obra del malogrado ensayista del nacional-catolicismo oriolano, soltándole de las amarras que le atan al olvido de su obra, y que le marginan (que marginan su obra en perjuicio del lector actual); quizás si cabe, hay que  entenderlo así,  como que estos descuidos empequeñecen  y marcan su recuerdo y su corta e interesante vida con un estigma, quizás perjudicial a esta alturas de 70 años de su muerte, o  por qué no decirlo, de eterno “compañero del alma”, o compañerito de biografías hernandianas. ¿Por qué quedarnos así cruzados de brazos? Por no ser capaces o no querer ver y entender que él no se merece esto, unas veces porque carecemos de tiempo, otras porque su obra no figura entre los clásicos (los que se dan en clase), y esta distancia sin el esfuerzo literario necesario permite el olvido de nuestra cultura valenciana y nacional.

      Creo que ciertos aspectos del pensamiento sijeniano pueden tener vigencia en estos tiempos de permanente crisis espiritual, crisis mundiales de valores, y desprecio de lo eternos y de los divino, es decir, recuperar un vector de la filosofía sijeniana imbricada en  la unidad de España, por la que tanto luchó, sobre el seguimiento del neocatolicismo que emprendiera Romano Guardini, a través de su traductor el padre Félix García o por el capuchino Fray Buenaventura de Puzol,  o también sobre  de los principios contra la ruptura del concepto de personas y hombres.

     Hoy en día, nuestro Ramón Sijé, para bien o para mal, y como ya he comentado antes  ha originado una increíble y abundante  obra crítica, y una  casi incontrolable ya bibliografía, que nos advierte, y que se pone en  pie, y nos anuncia que no debe ser tan  insignificante su obra y vida cuando merece tanto interés crítico y se insiste en ella para perdurar en el tiempo. De no haber sido cierto el valor real y fiel de Sijé, si estuviéramos  hablando ahora de un autor menor, como tantos otros amigos que, vinculados a Miguel, cayeron en el olvido porque su propia obra no les sostenían, poetas menores de la tertulia de la Tahona que me vienen a la cabeza y no perduran, porque en definitiva su obra no les sostenían,  no es el caso de Sijé porque su obra sí le sostiene, y ahora toca  desvincularlo de Miguel, porque su obra sí merece ser estudiada y analizada por propios méritos.

     Por ello reafirmo que es la propia obra del ensayista oriolano la que debe seguir su propio camino  divergente a la figura de Miguel, si es verdad que queremos ser rigurosos y realistas conscientes, sin terquedades ni acomodos del desecho de lo que no toca.  El único problema o desventaja de Sijé fue la de morirse a los 22 años, sin que nadie, hasta  casi cuarenta años después, en 1973, se acordarán de publicar sus obras: La decadencia de la flauta y el reinado de los fantasmas, y reeditar en facsímil  los artículos de la revista EL Gallo Crisis. Fue de gran valor crítico el que José A. Sáez Fernández publicara Textos sobre Ramón Sijé (1985), además de una tesis de licenciatura que quedó inédita leída en la Universidad de Granada en 1983. Y que también José Muñoz Garrigós publicara Vida y obras de Ramón Sijé, 1987, en una edición universitaria, una edición casi de autor, que no tuvo distribución, y hoy día es inencontrable por agotada.   Pero nunca es tarde para recuperar la obra de un autor de valía.

     Recientemente hemos podido leer  una muy buena noticia de la Agencia Efe en Orihuela, que dice:

     La digitalización de más de 250 documentos relacionados con Miguel Hernández del archivo de Ramón Sijé ha sacado a la luz cartas de los últimos años de vida del poeta oriolano que permitirán a los investigadores conocer algo más sobre su vida personal y literaria.


    Documentos que han sido cedidos por doña Carmen Saldaña, actual heredera del legado de Ramón Sijé, y se están digitalizando en la Fundación Cultural Miguel Hernández de Orihuela, y que tan acertadamente dirige Juan José Sánchez.

    Este trabajo pretende analizar de una forma objetiva la vida y pensamiento de un intelectual oriolano que, a la sombra de un Miguel Hernández, no ha podido crecer por sí mismo, y que merece una atención, al menos, en este septuagésimo aniversario de su muerte.

  Alnerto Acereda escribe en su libro Mitos Socialistas.

         Lo mismo podemos decir de otro mítico usurpado por la izquierda: Miguel Hernández, cuya vida y obra tuvo un claro inicio cristiano y católico, como muestra su cultivo del auto sacramental y su amistad con el círculo católico de Ramón Sijé, protagonista de su célebre elegía.

 

 

 

 

                                           2.- Setenta años después

 

      Juzgar hoy  en día como  «tirios y troyano» [2] la obra de Ramón Sijé, el Estigmatizado,  y no con la habitual coletilla de «el malogrado joven» [3],  fuera del contexto del pensamiento sociopolítico y cultural de la época en que vivió, en una España en plena transformación política de verdadera catarsis, uno de los más brutales cambios que hemos padecido en el siglo XX, por una serie de circunstancias, político-económicos-sociales y también consecuencias de una crisis mundial, el crack del 29,  de todos sabido,  es tender a lo que se llama  «opinión pasiva al seleccionar los hechos»[4] con aislamiento y extrapolaciones de elementos vinculantes a la realidad.

       He dedicado mucho tiempo a pensar más que a  tomar una posición partidista de los trabajos de prestigiosos analistas como Vicente Ramos, Eutimio Martín, [5] Agustín Sánchez Vidal, Cecilio Alonso, José Muñoz Garrigós, José A. Sáez Fernández, Robert Marrast, [6] Manuel Molina, Martínez-Mena…, y también la de sus amigos de Orihuela, que más adelante comentaré,   me evocan  testimonios absolutamente dispares, contradictorios a veces, demasiado subjetivos unos y precipitados otros, sobre el pensamiento ideológico conservador y religioso sijeniano, tachado algunas veces de filofascista y de falangista, sin tener  en cuenta que tras la lectura de sus escritos podemos distinguir dos etapas: la primera vinculada a la amistad con Ernesto Ginémez Caballero (Gecé) al que conoce en la Universidad de Murcia y luego  con José Bergamín por afinidad de ideas neocatólicas y publicaciones en Cruz y Raya, y una segunda etapa de ruptura  con ambos intelectuales, porque  su radicalidad  le llevará a seguir su propio ideario como leemos en los artículos del número 1 de El Gallo Crisis (sale a mediados de 1934), con discursos en contra de la Falange y de los poderes totalitarios, como ya analizara Muñoz Garrigós.  Mi postura quiere ser objetiva, por ello presentaré los hechos y cada cual juzgue luego según sus propios criterios y razonamientos.

     Además de los analistas que antecedentes, también son dignas de tener en cuenta la discutida amistades que tuvo Sijé con Miguel Hernández (apartado 4 de este trabajo), o con los amigos de Orihuela: José María Ballesteros, José María Pina Brotons, Tomás López Galindo, Carlos Fenoll, Juan Guerrero Ruiz, Martínez Arenas, Augusto Pescador Sarget;  y los integrantes de la redacción de El Gallo Crisis, como el Juan Bellod, el secretario, el aragonés Jesús Alda Tesán titular de Literatura (autor del prólogo de Vida y obra de Ramón Sijé), Fray Buenaventura de Puzol, el sacerdote catalán Juan Colom, notario Quílez, Jesús Poveda; los cartageneros: Antonio Oliver,  Carmen Conde, María Cegarra Salcedo,  Raimundo de los Reyes. En Madrid: Ernesto Giménez Caballero, José Bergamín, o con el gaditano Manuel de Falla. Invitado por José Ortega y Gasset a publicar en la Revista de Occidente.

    Fue  promotor y alma del homenaje a Gabriel Miró que se celebró el domingo 2 de octubre de 1932. Integrante de la llamada "generación oriolana del 30", que homenajeaban a su mentor y guía literario. Además destaca en su afán de redactor jefe en la revista  Voluntad (1930) con Jesús Poveda y como director Martínez Fabregat, vinculación con los del grupo la Tahona, que hay que darla como válida, aunque Sijé asistió poco, y si lo es debe ser a  partir de finales de 1932 por el noviazgo con Josefina la panadera, y con la tertulia  en el convento de los Capuchinos, y con la del Hotel Palaces, y pioneros de la revista de catolicismo positivo El Gallo Crisis que dirigió con 21-22 años de edad. Parece que cada cual lo vio como quiso o le interesó, aunque todos lloraron su muerte, incluidos sus enojados contrincantes de  Nueva Poesía de Sevilla, como lo demuestra la carta de pésame enviada a los padre se Sijé y que recogió Vicente Ramos.

            Muchas veces, queremos juzgar desde el presente la vida, obra y pensamiento  estético y religioso del  joven ensayista que se encontraba  en la encrucijada de un sexenio revolucionario (1931-1936), bajo turbios años de incomprensión, confusión y transición arriesgadas, porque evidentemente,  desconocemos en profundidad su obra, de la que nos llegan sinopsis de José Muñoz Garrigós o Vicente Ramos. Vicente opina que, qué importa a estas alturas si Ramón Sijé era o no filofascista, todo hay que mirarlo en su contexto, Miguel Hernández tiene poemas dedicados a la Virgen en su primera época, y después se arrepiente de haber servido a las cosas de Dios.  A veces Miguel no sabe muy bien si es comunista o fascista en los primeros años de la República.

 

 

 

 

 

 

                                       3.-Breve biografía de Ramón Sijé

 

        Nació José Ramón Marín Gutiérrez en Orihuela el 16 de noviembre de 1913 a las seis de la tarde en la calle Mayor de Ramón y Cajal número 27, hijo de José Marín Garrigós y María Presentación Gutiérrez Fenoll. Fue bautizado en la Iglesia Parroquial de El Salvador, inscrito en el folio 229, del libro 76 con  los nombres de: José, Ramón, Rufino, Justino y Antonio;  tuvo dos hermanos Justino (Gabriel Sijé) y Mari Lola. Gozó de poca salud. De carácter introvertido. Empezó a estudiar el bachillerato en 1926 con los jesuitas en el Colegio de Santo Domingo de Orihuela, antigua Universidad Literaria. Por lo tanto entra en contacto con los círculos católicos oriolanos y el gusto por la obra mironiana.  Los exámenes los hacían en el Instituto General y Técnica de Murcia. Lo finaliza con notas de Sobresaliente.  En fecha 8 de marzo, publica su primer artículo en la revista Héroes de Madrid, titulado: "España de las gestas heroicas". Se afirmaba, años atrás, que el joven Pepito Marín, ganó un premio por este artículo, aunque Eutimio Martín lo desmiente [7]. En junio de 1929, entra a formar parte del grupo de la revista Actualidad, de Tomás López Galindo. En  1930 funda la revista Voluntad, el primero número salió en marzo.    Eestudió Derecho en Murcia como alumno libre, entre los cursos de 1931 a enero de  1935 con Premio Extraordinario de Licenciatura.

      

        Se afirma que Ramón Sijé es el seudónimo literario de José Ramón Marín Gutiérrez (en la partida de nacimiento figura con el segundo nombre de Ramón como nombre de pila), un anagrama del nombre y del primer apellido, aunque Garrigós asegura que no hay constancia de que usara el segundo nombre de pila, es evidente que sí lo tomó, ya que con las nueve letras de José Marín se pueden componer otros anagramas diferente al de Ramón Sijé, como podrían ser Simón Reja o Román Sijé o Ramón Jisé, ¿y si no es así por qué creer lo contrario?  Se afirma por otros analistas como Odón Betanzos que Sijé, recuerda la palabra griega yuch, "alma" , quizás y por ello,  por la religiosidad de Pepito Marín nadie duda, hoy día, que tomara Sijé como seudónimo por el significado de la palabra griega alma, con connotaciones religiosas y espirituales. Se le recuerda como un hombre de férrea voluntad, ordenado como lo demuestra su caligrafía, asceta y metódico.

   El 13 de septiembre de 1928 aparecen su primera publicaciones en la revista Actualidad, dirigida por Alejandro Roa de Tagores.

     Empezó a usar por primera vez el seudónimo de Ramón Sijé, como bien anota Muñoz Garrigós, en el artículo «Silueta quinteriana», publicado en el número de 15 de marzo de 1930 la revista Voluntad. La revista salió con este nombre tomado de la novela de Azorín La Voluntad (1902), según apuntó Jesús Poveda, porque el día que  se lo ocurrió la idea a Sijé, Jesús llevaba en las manos un ejemplar de La Voluntad.  Es «Silueta quinteriana» una crítica teatral sobre  los hermanos Quinteros, autores sevillano. Y es curioso cómo, en este artículo nos habla de la famosísima actriz catalana Margarita Xirgu (1888-1969), y escribe Sijé:

 ...Recuerdo como un sueño: llegó a mis manos «Cancionera» y su lectura me llevó a un nuevo mundo cuando pasó un poco más de tiempo y contemplé en las tablas lo leído y vi a la Xirgu, como sacerdotisa griega, agilitándose a medida que adelantaba la acción (...) el “nervio quinteriano” que es mezcla de España, de Sevilla, de pasiones y de amores...»

 

     «Cancionera» es una obra de los hermanos Álvarez Quintero que se estrenó primero en Madrid en 1924 por los actores Lola Membrives y Paco Pereda, luego por la compañía de Margarita Xirgu que  la representó en Teatro Español, Madrid, el 05-02-1925. En el mismo artículo nos hablar de otra obra de los Quinteros Mariquilla Terremoto, mujeres quinterianas que «existirán siempre, como el Quijote y el Sancho famoso, hasta que de la faz de la tierra desaparezca la última criatura». Le manda un saludo personal a los hermanos Quintero, de parte de  «este humilde escritor que quisiera emular a los que fueron El diablo Cojuelo [de Luís Vélez de Guevara] y hoy son gloria de nuestro teatro».  Ramón consideró que los hermanos Quinteros habían retornado al teatro clásico.

 

       Para conocer la vida y obra del oriolano es imprescindible consultar el libro Vida y Obra de Ramón Sijé de José María Garrigós con prólogo de Jesús Manuel Alta Tesán[8]. Textos sobre de Ramón Sijé por José A. Sáez Fernández. “Semblanzas de Ramón Sijé” en Miguel Hernández y sus amigos de Orihuela, de Manuel Molina, Ed. Ángel Caffarena, Málaga, El Guadalhorce, 1969. Ramón Sijé, una aproximación, por Ramón Fernández Palmeral (Revista PERITO nº 3 y 4).

      Empezó José Marín Gutiérrez usando el seudónimo Chás el 20 de junio de 1929 en Actualidad para sus artículos político–literarios, le trajo ciertos problemas con la segunda colaboración Mi tío Samuel. (Cuento sin Moraleja), con Riegos de Levante y Eléctrica de los Almadenes porque se sintieron aludidos. Después cuando  era redactor jefe de  la revista Voluntad (el directo era Manuel Martínez Fabregat) es cuando usó más seudónimos entre ellos, anotados por Muñoz Garrigós: José Oriolano, Rataplán, Lola de Orihuela, Sascha, Marcelo de Nola, Babbiltt,  y Don Pepe  1931. El mismo autor (Muñoz Garrigós) nos dice en la página 45 de su  ya anotado libro Vida y obra de Ramón Sijé, que “...ni Chás, ni Rataplán, ni Sasch, ni Marcelo de Nola pueden ser fácilmente relacionados ni con su persona, ni con sus escritos. La posibilidad de usar tantos seudónimos se debía a que como él era responsable de la redacción de Voluntad, no tenía colaboraciones suficientes y ha de echar mano a ese cajón de seudónimos que todos tenemos en mente.  Pero después de usar múltiples seudónimos se ha quedado con el más coloquial de todos, el de «compañero del alma», que le diera Miguel Hernández en la «Elegía» a su muerte, poema número 29 en El rayo que no cesa (1936). Considerada una de las «Elegías» más vitalistas de la Literatura española y universal.

    Su afición a la Literatura le hizo fundar la revista Voluntad [9]  junto a Jesús Poveda en la que estuvo como director Manuel Martínez Fabregat (padre de Martínez Galiano), y más tarde fundó El Gallo Crisis, junto a otros intelectuales oriolanos que detallaré en el apartado 2.1. de Obras, dedicado a El Gallo Crisis. Ambas revistas, más su talante despierto y emprendedor le ayudaron a tomar contacto con poetas cartageneros  Antonio Oliver, Carmen Conde, María Cegarra. Con otras personalidades de rango nacional: Juan Ramón Jiménez, Manuel de Falla José Bergamín, Ernesto Giménez Caballero, José María Ballesteros, Raimundo de los Reyes, Juan Guerrero Ruiz, Adriano del Valle y otros intelectuales. Lo atestiguan los cientos de cartas cedidas para su catalogación, estudio y difusión por Carmen Saldaña, viuda (segundas nupcias) de José Torres López, heredera actual. Aunque este investigador no ha podido tener acceso al epistolario.

    José María Ballesteros [10] es citado por José María Pina  Brotons [11]  como maestro de Sijé, sin embargo, lo que sí es cierto, es que Ramón  era entusiasta y epígono de Gabriel Miró, y tras la muerte de éste, acaecida el 27 de mayo de 1930 (esta fecha es tomada por los llamados «generación del 30» de Orihuela), llamados así por Lizón.   Ramón tuvo la idea en junio de 1931 de proponer a sus amigos de la tertulia del Hotel Palace, organizar un homenaje y erigir un busto de bronce por suscripción popular al escritor alicantino de Nuestro Padre San Daniel (1912) que hoy podemos ver y admirar  en la Glorieta oriolana que continúa lleva el nombre del escritor.  Acto que culminó el domingo 2 de octubre de 1932. [12]            Antecedentes de una amistas:

     La amistad entre Antonio Oliver y Ramón Sijé surge a raíz de la publicación de un artículo por parte del oriolano, titulado “Notas a un poeta (Antonio Oliver)” aparecido en el “Diario de Alicante” (19 de julio de 1932); en el que hacía una crítica aguda y certera del libro Tiempo Cenital del poeta cartagenero, que fue publicado por ediciones "Sudeste", de Murcia...[13]

 

     Por ello en agosto de 1932 hallándose Sijé en el Campamento Universitario de Sierra Espuña (Murcia), al que asistieron algunos componentes de La barraca de  García Lorca, otros jóvenes con inquietudes literarias como Féliz Ros, Carlos Martínez Barbeito, Antonio Oliver y Carmen Conde, fundadores de la Universidad Popular de Cartagena, le hicieron una visita para conocerle personalmente (cuya foto del encuentro nos ha llegado) y agradecerle, seguramente el gesto de una elogiosa y afectuosa crítica en "Notas de un poeta...", de quien escribe Sijé «Se trata de un poeta puntiagudo, de credo difícil y determinante, que da un nuevo rumbo substantivo (sic) a la nueva poesía.».  Esta crítica le llegó a Antonio Oliver a través de Raimundo de los Reyes, director de La Verdad de Murcia, que entusiasmado Oliver le escribe al Diario de Alicante, porque no sabía la dirección de Sijé en Orihuela, datada el 28 de julio de 1932, en la que escribe el poeta cartagenero:

...Siempre se cree uno mucho más solo de lo que en realidad está y estos encuentros inesperados vienen a demostrar que no todo es aislamiento...

 

Y acuerdan  organizar el homenaje a Miró.  Antonio Oliver le escribe a Sijé el 14 de septiembre de 1932 :

Querido Sijé: Por fin, he conseguido asociar el homenaje de Miró a nuestra Universidad Popular. Vamos a dedicar una semana, del 24 al 30 de este mes, a estudiar la figura literaria y humana de Miró. La Universidad Popular le invita –dejaremos el usted si te parece- a una conferencia sobre el tema siguiente: Oleza y Orihuela en la obra de Miró...[14]

 

La conferencia de Ramón Sijé llevaba por título «Oleza, pasional natividad estética de Gabriel Miró», dedicada a María Cegarra, que se celebró el viernes 30 de septiembre de 1932 en la Universidad Popular de Cartagena. No pudieron asistir Raimundo de los Reyes ni José María Ballesteros. Los periódicos de la época se hicieron eco de las noticias, «La Tierra», «El Porvenir», «República», y según apunta José A. Sáez:

De esta reseñas había que destacar la de «El Porvenir»,  que en su número del 29 de septiembre [1932] publica el guión de la conferencia; y la de «República», que en su número del día 1 de octubre la comenta muy elogiosamente (…) será pues el diario «República», el que publique el extenso texto de la conferencia de Sijé; y lo hará en los números comprendidos entre el 18 y el 27 de octubre de 1932. [15]

 

Es alma de la comisó ejecutiva del homenaje a Miró, lo que le ayudó a ampliar aún más el círculo de amistades intelectuales del ya popular Ramón (ver apartado 6 sobre detalles del homenaje a Miró).  

 

El 28 de enero de 1933 está Sijé junto a Miguel Hernández en la Universidad de Cartagena exponiendo su conferencia: “El sentido de la danza. Desarrollo de un problema barroco en Perito en luna de M. Hernández Giner”. “Conferencia ridícula”. Aunque el cartel anunciado dice: “Conferencia ridícula”, explicación comentada del cuaderno de poesía “Perito en Lunas de Miguel Hernández Giner". Y Miguel expondrá su conferencia sobre “La elegía media del toro” con el cartelón que le pintara Rafael González Sanz.

La "Elegía media del toro", también se escenificó, con pizarra y tiza en el Casino Orcelitano, que según Martínez Arenas "ante una reducida concurrencia que escuchaba asombrado las extravagancias de aquel muchacho duro y desenvuelto..." Este poema es de la época gongorina, un juego lírico lleno de dificultades técnicas. La primera estrofa decía: Aunque no amor, ni ciego, dios arquero,/te disparas de ti, si comunistas,/ vas al partido rojo del torero.../ Donde, como es habitual en Miguel, usa la bisemia entre la sangre roja del toro y el partido comunista, y un arquero omnipotente de cuernos que es un dios (en minúscula) de la arena como el amor es un toro que embiste.

 No se conoce el texto completo la conferencia de El sentido de la danza..., lo que se conserva es el guión de la conferencia. El primer punto del guión se titula: Esquema de una poética histórica de la poesía.  José Muñoz Garrigós publicó un comentario en “Los cuadernos del 27”, Murcia, 1987). Miguel leyó su poema «Elegía media del toro», ayudado del famoso cartelón pintado de Rafael González Sáenz (profesor de dibujo de Orihuela quien además le dibujó un retrato para ilustrar el poemario Perito en lunas). El prólogo a la "ópera prima" de Miguel la escribió Sijé.

Esta conferencia sijeniana y hernandiana se repitió en el Casino Orcelitano  y después  en el Ateneo de Alicante 29 de abril de 1933, pero como se había perdido el cartelón Rafael González en el tren, fue otro pinto oriolano: Paco Díe [16]  quien pintó un segundo cartelón que se usó para el Ateneo. 

A finales del año 1933, Sijé marchó a Madrid  para tomar contacto con José Bergamín y publicar en la revista Cruz y Raya.

     Por otra parte, en 1934, José Marín formó parte junto a Fernando Quintana, José María Quílez, Alfredo Serna y Jaime Sánchez, de  la comisión organizadora de la Asociación de Asistencia e Higiene Social de Orihuela, una entidad benéfica. Funda y dirige la revista El Gallo Crisis, el primer número sale en Pentecostés de 1934. Una revista que defiende el catolicismo, en una España republicada que se proclama laica. La revista dura un año salieron 6 números, los dos últimos salieron juntos. 

 

    Octubre noviembre 1935 se inicia la polémica  con el grupo sevillano Nueva poesía (ver apartado 8 de este trabajo)

 

     Dª María Presentación Gutiérrez, según cuenta Josefina Manresa en la pág. 43 de su libro Recuerdos de la vida de Miguel Hernández, «se marchó algo de la cabeza con la obsesión de la muerte de su hijo y hasta trastornó al resto de la familia. No dejó de ir ni un solo día del año al cementerio...»  Al primer hijo de Miguel y Josefina le pusieron Manuel Ramón en recuerdo de Sijé. Los Marín fueron una familia marcada por la tragedia, el padre fue atropellado por un caballo y murió a consecuencia de ello, Justino (Gabriel Sijé) murió en el Corpus del 1946, y Marilola que casó con Pepe Torres López, ésta también murió, y él se volvió a casar con doña Carmen Saldaña, actual heredera del lega de Sijé. No queda descendencia directa de la familia Marín.

      

 

 

                       3.1.- La muerte de Ramón Sijé

        

          Pepito Marín,  enfermó una semana antes de fallecer, del 13 al 14 de diciembre aquejado de fuertes dolores de estómago.  Falleció tras unas fiebres muy altas de una septicemia al corazón a las once de la noche del día 24  diciembre de 1935, según testimonio de una carta del 30 de diciembre su padre  [17], en la cabecera de su cama se encontraba el sacerdote P. Carrió, el médico que el atendió era don Antonio García Mira, en el momento crítico, su padre trajo a dos médicos más, posiblemente a José María Ballesteros Meseguer que además de amigo también era médico,  quien nos lo relató su dramática despedida, y la publicó en La Verdad de Murcia el 10 de enero de 1936:

       A mi derecha está un virtuoso sacerdote. El enfermo me mira suplicante, con sus ojos más grandes que nunca, que van perdiendo el brillo y la expresión, me miera con fijeza y me dice “ ¿Pero don José María, -así me llamaba siempre-, es que me va a dejar morir?”. Yo no puedo contestarle, y el sacerdote que a mi diestra estaba, cogiendo un pequeño crucifijo le acerca a los labios del moribundo pronunciando al mismo tiempo, estas palabras: “No te aflijas, Jesús está contigo”. Los labios de Sijé, ya pálidos, se mueven lentamente, muy despacio para besar: A poco el transito estaba hecho.

 

Cinco años antes, José María Ballesteros, había escrito sobre la joven promesa de Ramón Sijé, en el Diario de Alicante, el 14 de Julio de 1932:

 

La hora de la consagración de Ramón Sijé como escritor, no necesitará como condición precisa la de saltar la valla de su vida corporal. El despejo de su inteligencia su voluntad y su buena estrella, serán acicates que harán puede saborear, aunque no tan pronto como él quisiera,  la halagadora caricia del triunfo. Yo, como su buen amigo […] así se lo profetizo.

 

   Vicente Ramos en su libro Miguel Hernández, Gredos, escribe:

 

«El médico que trató su enfermedad mortal se llamó don Antonio García Mira, y el relato de sus momentos finales los recogemos de una carta del padre de ramón Sijé, enviada a sus hermanos. Llevaba fecha de 30 de diciembre, y, entre otras cosas dice: «A la ligera, pues mi cabeza no está para otra cosas, os voy a dar detalles de su último día de enfermedad…La noticia del fallecimiento de Pepito corrió por Orihuela como un rayo y nuestra casa se llenó de gente la noche del 24, y ha desfilado ante nosotros toda Orihuela con nuestro dolor tan sincero…(pg. 47)

 

José Calvet, asegura en el semanario Acción, Orihuela 30 diciembre 1935, que sus últimas palabras fueron: «He resucitado». Hemos de dudar, que un moribundo no suele pronunciar palabras de despedida, se muere y se acabó, porque no espera morirse. El semanario Acción, rindió un homenaje a Ramón Sijé en el nº 41 de 30 de diciembre de 1935, con varias páginas donde escribieron sus amigos:

 José María Quílez: “Ramón Sijé ha muerto”  . Augusto Pescador: “Ramón Sijé” . José Calvet: “El catolicismo como enseñanza de Sijé” . Juan Bellod Salmerón: “José Marín – Ramón Sijé”. Jesús Poveda: “A Ramón Sijé, mi maestro y mi gran amigo”. José María Olmos: “Un aspecto de Sijé” . Tomás López Galindo: “Idea y sentimiento,  Mutuamente controlados” . Se propuso además crear la asociación "Amigos de Ramón Sijé". Que no sabemos si se llevó a afecto. El Ayuntamiento de Orihuela creo el "Premio de ensayo Ramón Sijé", que actualmente no existe.

 

   Tras su muerte, escribieron artículos de adiós casi todos sus amigos, Miguel Hernández compuso la famosísima «Elegía», el 14 de abril de 1936 vino Miguel a Orihuela desde Madrid y leyó una alocución subido a una escalera. Augusto Pescador los escribió en sus memorias. Antonio Peñalver lo escribe así en El Eco Hernandiano núm. 19:

 

«El 14 de abril de 1936 el filósofo [Pescador] y el poeta intervinieron en los actos del quinto aniversario de la II República, que se celebraron en Orihuela, entre ellos la inauguración de los nuevos nombres de diferentes calles y plazas. Pescador también relata estos hechos en sus memorias: ‘el Ayuntamiento acordó poner el nombre de Ramón Sijé a la Plaza de la Pía y también cambiar el nombre de otras calles (...) Vino Miguel de Madrid, donde por fin tenía en Espasa-Calpe un trabajo que le permitía vivir, a decir las palabras en homenaje a Sijé (...) Pero en aquel entonces, y en Orihuela sobre todo, Ramón Sijé era figura más importante que Miguel. Los actos de inauguración del nuevo nombre de las calles, se realizaron (...) al cumplirse el quinto aniversario de la proclamación de la República. Después de inaugurarse la Plaza Ramón Sijé, la manifestación pasó por la calle Mayor…» . [18]

 

     Su hermano Gabriel Sijé dijo en la conferencia que pronunció en el Casino Orcelitano de Orihuela en mayo de 1941, titulada «El hombre y el paisaje (Hacia una definición mironiana)», que su hermano “continúa y dolorosamente recordada [sangre hermana] entre un cántico de campanas de Navidad” . [19]

    Vicente Ramos nos contó con todo detalle la muerte del ensayista.

    Sostengo la hipótesis de que si Ramón Sijé no hubiera muerto de una enfermedad en 1935, seguramente, al empezar la contienda civil hubiese tenido que exiliarse  o, por el contrario, sufrir el martirio como le sucedió a su amigo el capuchino Fray Buenaventura de Puzol [ [20] ] que figura entre los mártires de la iglesia o como otros muchos asesinados por milicianos en la provincia de Alicante que no se sublevaron.

    70 años después se le hizo un discreto homenaje en el cementerio de Orihuela.[21]

 

 

 

 

 

 

 

            4.- La discutida amistad entre Ramón Sijé y Miguel Hernández

 

        Parte de la correspondencia entre Miguel y Ramón se encuentra recogida en el libro Yo, Miguel, de Francisco Martínez Marín.  Jesucristo Riquelme dice que Miguel le escribió 14 cartas a Sijé. Eutimio Martín duda de la verdadera hermandad entre ellos «Nadie mejor que el propio Juan Guerrero Ruiz sabía que la amistad entre Hernández y Sijé temía muy poco de fraternal y aunque mal puede calificarse de fraterna una amistad en la que no se comparte la misma actitud vital ni la misma ética». [22]  Sijé ayudó a Miguel en los primeros tiempos del nacimiento de un poeta, y Miguel a la muerte de éste se encargó de que no nos olvidáramos de la memoria de Ramón.    

     José María Balcells, escribió un el artículo de La Verdad de 13 de abril de 1975 (pg.13), titulado "Miguel Hernández, como Quevedo", que:

     No puede dudarse que Sijé, tan hondo conocedor de nuestros clásicos del barroco, fue quien indujo a Miguel a leer a Quevedo, y no con finalidad informativa, sino en sus dimensiones humanas y estéticas más complejas. Basta repasar los números de El Gallo Crisis, publicación cuya sustancia ideológica era alimentada por el pensamiento agónico y torturado de Sijé, para cerciorarnos de la presencia continua de Quevedo en las páginas de la revistas...

 

     Como quiera que es evidente, que el conocimiento y el mantenimiento de la memoria que hoy podemos tener sobre Ramón Sijé, es gracias a la amistad con el universal poeta oriolano, acertado sería dedicar un apartado a vicisitudes de esta amistad que tuvo sus momentos de gloria y otros a  más álgidos de postura encontradas. Sobre esta amistad el profesor José Muñoz Garrigós publicó un artículo en la prestigiosa revista Ínsula nº 544, titulado «El último episodio de la amistad entre Migue Hernández y Ramón Sijé: “La Elegía”»:

     En este contexto hay que situar la carta a Juan Guerrero Ruiz, de julio de 1935 [recogida en el Epistolario, ed. de Agustín Sánchez Vidal, 1986], y la que escribe Sijé el 29 de noviembre del mismo año: dos testigos inapelables de que Miguel había emprendido otros vuelos más altos  más amplios, pero a costa de considerar como laste la amistad de quien, desde siempre, y hasta esos momentos, más había hecho por él.

 

    También es justo reconocer que a Miguel le vino muy bien para sus contactos en Madrid publicar en todos y cada uno de los números de la revista El Gallo Crisis. De hecho, en el número 2 le dedicó LA MOrADA- amarilla, a María Zambrano, donde nombró trece veces a Dios. Miguel Tenía una idea panteista del universo, por su educación religiosa.  En la casa de María Zambrano de calle Conde de Barajas se reunías muchos poetas e intelectuales. La filósofa  veleña había asistido a las clases de Ortega y Gasset, de Zubiría  y Julián Besteiro, y fue profesora auxiliar de Metafísica en la Universidad Central en 1931.

   Aunque Miguel  y Ramón se debían conocerse de vista en un pueblo como Orihuela, su relación se estrechó a partir de la presentación de la revista Voluntad, el 15 de marzo de 1930, revista que dirigió y fundo Sijé junto a Jesús Poveda.  Sijé reconoce en Miguel su imaginación y su capacidad de intuición poética. Miguel conocía de lo buenas relaciones públicas que tenía Sijé, y las buenas amistades que  tenía en Orihuela, Alicante, Murcia, Cartagena y en Madrid, por ello el poeta se «pegó a él como una lapa», se dejó aconsejar y guiar en sus lecturas religiosas y de los clásicos de la literatura. Sijé fue quien propuso a Miguel que el único destino posible para triunfar como poeta era Madrid, de hecho, Sijé organizó una colecta para financiar el primer viaje a Madrid (30-11-1931) y le facilitas cartas de recomendación de Martínez Arenas para Concha Albornoz.. La primera actitud epistolar de Miguel es «pedigüeña y servil».  La situación de Miguel en Madrid es insostenible y duró allí seis meses, tuvo que pedirle un dinero prestado a Sijé para poder regresar a Orihuela. En el verano del 1932 la relación entre ambos fue muy buena, Miguel prácticamente no salió de su huerto y de su higuera, Sijé le visita, por eso Miguel en la elegía escribe volverás a mi huerto y a mi higuera:/ por los alto andamios de la flores,/ pajarearé tu alma colmenera/ de angelicales ceras y labores. (Ver mi trabajo Introducción a la "Elegía" a Ramón Sijé).

Miguel le había dedicado a Sijé un poema titulado "A tí, Ramón Sijé", donde habla de su mirada "magnífica y calientes" y de su "tez atardecida", por oscura y crepuscular.

En el verano del 32 Miguel conoce a Josefina Manresa. Sijé preparan el homenaje a Gabriel Miró que se celebrará en la glorieta donde hoy está el busco de bronce de miró,  el 2 de octubre, donde acuden a Orihuela Ernesto Giménez Caballero, Antonio Oliver, Carmen Conde María Cegarra...., surge la conocida polémica entre Antonio Oliver y Giménez.  Este es el momento que aprovecha Miguel para darle a leer el original de Perito en lunas a Antonio Oliver y a Carmen Conde, quien a su vez propone su publicación a Raimundo de los Reyes. Como no podía ser menos, Miguel le pide a Sijé le escribe el prólogo de este libro. Una vez publicado el libro del «pastor de la luna» o «lunipoeta», porque la luna la lleva en el corazón, porque su corazón es una luna, el 20 de enero de 1933, acuden Sijé y Miguel a recoge el libro y a presentarlo y con la «Elegía media del toro», a la Universidad de Cartagena (28-01-32), luego en el Casino Orcelitano, debió ser en una fecha intermedia a la presentación en el Ateneo de Alicante (29-04-33) con Sijé, éste leyó El sentido de la danza. Desarrollo de un problema barroco en “Perito en lunas”,  de Miguel Hernández Giner. Texto que no hoy día no se conoce completo, en 1987, José Muñoz Garrigós «Los cuadernos del 27», Murcia.  Miguel comienza su auto sacramental: Las bailarinas bíblicas, que acabaría llamándose Quien te ha visto y quien te ve y sombra de lo que eras, posiblemente por sugerencia de José Bergamín,  de influencia calderoniana  y no se duda de las indicaciones sugeridas por Sijé.

En marco de 1934 Miguel realiza su segundo viaje a Madrid, gracias a la recomendación de Sijé, toma contacto con José Bergamín que le publica los dos primeros actos del auto sacramental en Cruz y Raya.  El auto sacramental está dedicado a Sijé su mentor:

   Ramón: Con lo más puro de mi amistad, en mi primer (sic) hoja caída, yo, otoñó, el libro.- Miguel. Julio de 1934.

 

Eran tiempos de la República de la derecha radical de Lerroux. Y hay un clima favorable para que en junio del 34, el día del Corpus saliera la revista neocatólica El Gallo Crisis, donde colabora Miguel, sin embargo la revista es rechazada por los intelectuales de Madrid, que tenían tendencias liberales, de izquierdas y socialistas, abierta a los necesarios cambios y de apertura, en definitiva, de un neorromanticismo. Porque esta revista como  se ha dicho, era un de conservadurismo-cristiano y con tonos clasicistas del Antiguo Régimen. Puesto que los artículos seguían los dictados de la Iglesia que siempre fue la que se encargó paralizar y reprimir a través del pensamiento los avances y las rebeldías individuales y colectivas.

Miguel fue detenido el día 16 de mayo 1932 en Alcázar de San Juan por la Guardia Civil, por llevar una identificación falsa, con un billete expedido a nombre de Alfredo Serna y cédula de identidad a nombre de Augusto Pescador, escribe un telegrama a Ramón Sijé, como no contesta le escribe una carta caso agónica pidiéndole setenta pesetas y que se las envíe telegráficamente, Sijé le envió el dinero y salió de la cárcel el miércoles día 19, llega a Orihuela el día 22 de mayo. Esta era la línea pedigüeña de Miguel, no paraba de pedirle dinero y ayuda.

 El 28 de enero de 1933, asisten a la Universidad Popular de Cartagena. Ramón Sijé  exponer su “Conferencia ridícula”, explicación comentada del cuaderno de poesía “Perito en Lunas de Miguel Hernández. Y éste expondrá su conferencia sobre “La elegía media del toro” sobre cartelón de Rafael González.

  Asegura Muñoz Garrigós que Miguel se porta «siempre pedigüeño y servil, respeto de las referencias que a la persona y la obra del ensayista oriolano» [23]  desde el primer viaje a Madrid. Los deseos del poeta son los de desvincularse de la opresión de Orihuela, en el verano de 1935 había roto sus relaciones con Josefina, no se escriben desde el 27 de julio hasta de febrero de 1936, y se decanta por Cartagena con María Cegarra, Antonio Oliver y Carmen Conde, y en Madrid con Maruja Mallo.

El 7 de febrero de 1935 escribe Miguel a Pedro Pérez Clotet, y le dice: «La dirección de Sijé: Ramón y Cajal 27, es, por su piensa escribirle o enviarle su revista», lo cual demuestra que la relación era buena a primeros de año. Ese mismo mes comienza el tercer viaje de Miguel a Madrid se incorpora a las Misiones Pedagógicas, conoce a María Zambrano, a Maruja Mallo, a Vicente Aleixandre y a Pablo Neruda y se rompe la relación ideológica y de amistad con Ramón Sijé. Pablo Neruda insiste en sus ingeniosos sarcasmos anticlericales: "Celebro que no te hayas peleado con «El Gallo Crisis», pero esto te sobrevendrá a la larga. Tú eres demasiado sano para soportar ese tufo satánico-satánico (carta del 18-VIII-1935). Desaparece la revista El Gallo Crisis.

En mayo aparece la revista Silbo, fundada por Ramón Pérez Álvarez, Carlos Fenoll,  Jesús Poveda y Gabriel Sijé En el primer número colabora Miguel Hernández con un dibujo de Maruja Mallo, gracias a la mediación de Miguel, a la que no se le pusieron el nombre de la pintora y ella se enfadó, y lo rectificaron en el siguiente número. Sijé ya había empezado publicado algunos artículos sueltos sobre La decadencia de la flauta... El verano se lo pasó escribiendo este ensayo y festejando a Josefina Fenoll. Cuando terminó el ensayo lo llevó a Madrid  en la primera quincena de noviembre ¿vio a Miguel, María Zambrano? Sijé preparó un viaje a Madrid ¿para entrevistarse con Miguel o para esperar el resultado del fallo del Premio Nacional de Literatura?, pero murió el día de Navidad sin que esta amistad se pudiera restablecer.

Antonio Peñalver escribe, en su artículo "Ramón Sijé en testimonios". (El Eco Hernandiano, Nº 18 Y 19, 2005):

Cuando Sijé muere, su relación con Miguel estaba deteriorada. La historia de las relaciones Neruda-Hernández fue la causa de las discrepancias entre los oriolanos. Sánchez Vidal las sitúa en el marco de lo religioso y de lo estético. Muñoz Garrigós dice que hasta mediados de 1935, Sijé intentó hacer reflexionar a Miguel por carta, ve que no lo consigue y, aunque el poeta le sigue escribiendo, él hace un montón silencioso de cartas incontestadas. A pesar de ello, es Miguel el que confiesa haberse ‘conducido injustamente con él en estos últimos tiempos’. 

      Por ello, la famosa Elegía de Miguel a su muerte, analizada en mi libro Simbología secreta de El rayo que no cesa, es un poema de remordimiento donde Miguel reconoce su deuda, como bien apuntó José Muñoz Garrigós (Ínsula nº 544, p-3) «reconoce su deuda, imposible de pagar».  Reconoce lo mal que se había portado con su relativo amigo del alma, y es una forma literaria de reparar un error, un cambio ideológico a partir de 1935 que influyó en Miguel hasta tal punto que rompió, como se ha dicho con su novia Josefina Manresa, ni siguió la estrecha relación que mantuvo con Carlos Fenoll. Tras la muerte de Sijé recapacitó e buscó la mediación de Carlos Fenoll y de su suegro Manuel Manresa Pamies para recuperar la relación con Josefina

       Esta elegía compuesta precipitadamente a la muerte de su amigo ocurrida el 24 de diciembre 1935, cuando contaba 22 años. Casi con toda seguridad Sijé había proyectado un viaje a Madrid en la segunda quincena de diciembre de 1935, del que da cuenta Juan Guerrero Ruiz y por María Zambrano sabemos que Miguel aplazó todos sus compromisos para acudir al encuentro del amigo «que murió en el momento mismo en que se disponía a tomar el tren para ir a Madrid de visita. Miguel lo espero en la estación, y siguió esperándolo todo el día, y yo a los dos aquella tarde navideña (...) No pudo Miguel Hernández asimilarse a Madrid, por estar irrenunciablemente enamorado de su lugar natal y de los seres que en él tenía» según testimonio de María Zambrano[24]. La noticia de su muerte aparece en el diario El Sol de Madrid. En las cartas que escribe a Juan Guerrero se aprecia se lamenta de lo injusto de su proceder y «su intento frustrado de entrar nuevamente en diálogo con Pepito Marín, aprovechando las circunstancias del incidente con los sevillanos de Nueva Poesía».    [25] Comentaré en el apartado 3.2.   

   La famosa «Elegía» fue muy considerada por los más afamados poetas de su tiempo. Miguel se hallaba en Madrid cuando se enteró por Vicente Aleixandre del luctuoso hecho, y escribió su famosa elegía, una de las más conmovedoras de la lengua española.  A raíz de su publicación en el número de diciembre de la Revista Occidente junto a seis sonetos más a petición de José Ortega y Gasset, antes de ser incluido en el libro definitivo. Estos poemas publicados en tan prestigiosa revista, llamó la atención del dulcísimo Juan Ramón Jiménez que escribió en su «encasillada torre» -expresión de Arturo del Hoyo-  Con la inmensa mayoría del diario El Sol, febrero del 1936:

        «...En el último número de la Revista de Occidente, publica Miguel Hernández, el extraordinario muchacho de Orihuela, una loca elejía [g] a la muerte de su Ramón Sijé y 6 sonetos desconcertantes. Todos los amigos de la “poesía pura” deben buscar y leer estos poemas...»[26].

 

        El rayo que no cesa (1936) se encontraba en la imprenta de Altolaguirre cuando Miguel pidió que la incluyera en el libro, y es la antepenúltima composición, la número 29 del libro, queda antes del soneto final, puesto que  sabemos que  el libro salió el 24 de enero de 1936.  Tomando las notas de Agustín Sánchez  Vidal, en estudio y prólogo del libro Perito en lunas. El rayo que no cesa, (pág. 180), nos dice:

      «Sigo la primera edición (al igual que Losada). Cossío, sin embargo, sigue la aparecida en Revista Occidente, agrupando, en consecuencia, los tercetos 12 y 13 en una sola estrofa, e igualmente los tercetos 14 y 15 en otra; también, pone coma al final del verso 26, que suprimo siguiendo la primera edición».

 

    Miguel escribió a los padres de Sijé el 14 de enero «no encontraba el momento». Miguel Hernández publicó en La Verdad de Murcia el 30 de enero de 1936, una nota, en la que escribe: «venía a mi huerto cada tarde de marzo, abril, mayo, junio... Andaba entre los romeros con prisa de pájaro, hablaba con atropello y su voz iluminaba más que los limones del limonero, a cuya sombra y azahar platicábamos». El 14 de abril de 1936, leyó en Orihuela un acto público subido en una escalera la elegía, bajo una placa en la que se lee: Plaza de Ramón Sijé, que hoy día ya no existe. Los elementos de la crisis de amistad se reflejan en la lectura detenida de la elegía.

     Sabemos, gracias a Aitor L. Larrabide, que descubrió una cartas inéditas [[27]], que Miguel escribió a los padres de Ramón Sijé, a finales de noviembre de 1939, en la que se dirige a ellos como Queridos y segundos padres. La carta es enviada al padre del poeta para que este se la entregue a los padres de Sijé.

El «Soneto Final» de El rayo que no cesa, que empieza Por desplumar arcángeles glaciales..., en como una continuación a la elegía y se refiere a este arrepentimiento y remordimiento: que por haber cambiado su ideología religiosa, se vio condenado a perder la amistad de Sijé, y ahora siente el dolor de la espionas (corona de espinas de cristo) y la muerte marchitada de la rosa de su corazón, por quererte  y solo por quererte. Miguel sentía un verdadero amor filiar por Sijé.

     Gaspar Peral Baeza me facilitó sus notas sobre la bibliografía de Garrigós donde se anota otro artículo titulado «Miguel Hernández y Ramón Sijé» Murcia, Estudios sobre Miguel Hernández, Universidad de Murcia, 1992. 

     Jesucristo Riquelme escribió «El pensamiento influyente de Ramón Sijé: Utopía y ucronía como alternativa de la realidad republicana» 1986.

         Francisco Martínez Marín[28], primo de Antonio García-Molina Martínez . [29], escribe:

       Lo que hice fue ceñirme a la realidad de su vida, basándome sobre todo en las cartas que encontré en el archivo de José Torres López, las cartas que Miguel Hernández le había dirigido al padre de Ramón Sijé. Fui poco a poco reuniendo todo el material que formaría parte de lo que sería mi archivo sobre Miguel Hernández.

    Por lo tanto, opino que esta afirmación de «compañero del alma» (almas hermanas) no es más que un verso de la "Elegía", en el fondo no son más que palabras, no había más que un remordimiento y una deuda, porque se ha evidenciado que si al principio Miguel buscó su amistad, fue a su casa, por conveniencias y escribió en las revistas Voluntad y El Gallo Crisis, porque era una forma de necesidad acuciante el de publicar para salir de su precaria situación como poeta y escritor, no hay entre ellos una continuidad de ideas religiosas en el tiempo, chocan constantemente por ideologías, posición social. ¿En qué coincidían cabría preguntarse?


     Miguel es un pedigüeño de Sijé, desde su primer viaje a Madrid, cuando tiene falta de dinero acude a él y a sus influencia con Martínez Mena, y Juan Guerrero «Cónsul de la Poesía», según la dedicatoria de García Lorca. Es Guerrero quien le pone a Sijé en contacto con José Bergamín y Juan Ramón Jiménez. Sijé fue una vez al huerto de la casa de Miguel en tiempos en que se preparada "Perito en lunas", verano de 1932, Sijé le ayudó a la publicación de este libro más que nada para compensarle de los esfuerzo de preparación del homenaje a Gabriel Miró en el verano de 1932. Luego se mantiene un interés más que una amistad verdadera, filial, hermana, a Sijé también le interesaba el que Miguel tuviera ya relaciones en Madrid con Neruda y otros poetas para situar la revista El Gallo Crisis y vender algunos números. De alguna forma esta este remordimiento le hace visitar a los padres de Sijé en septiembre de 1939, y al salir de esta casa es cuando le detuvieron por denuncia del "Patagorda", en lo que es hoy calle del Teniente Linares.

    La tertulia de la tahona, Sijé iba a la panadería de los Fenoll a ver a Josefina a partir de 1932, a la que pretendía. Manuel Molina era un crío en este tiempo de la tertulia, había nacido en 1917 (en 1932 tenía 13 años), Poveda hacía la mili, según Ramón Pérez Álvarez.

    Ahora bien, estos intereses comunes durante seis años, no son una amistad firme, una amistad verdadera, es una conveniencia que se ha afianzado mitificado por un verso "compañero del alma", Sijé es alma.  Lo que significa el serventesio final de la "Elegía", "A las aladas almas de la rosas/ del almendro de nata te requiero,/", según Noelia Bueno Gómez "esa visión panteística: vive el alma del amigo en el alma de las flores" o en la rosas del almedro de nata. El poeta  convoca al reencuentro, para que las almas, tanto  del amigo como la suya, al verse de nuevo en el otro mundo, en las almas de las rosas o flroes del almendro, como lugar idílico y privilegiado, lugar divinizado y eterno, para hablar de muchas cosas pendientes, "compañero del alma", pero no dijo amigo del alma, pues compañero es una actitud menor que la de amigo,  a pesar de que se llamaban  dilecto amigo o algunas veces hermanos, sobre todo cuando a Miguel le interesaba pedir un favor, casi siempre económico.

 

 

 

    

 

 

 

                 5.-Otras circunstancias familiares y de amistades 

 

    Ramón había nacido en el seno de una familia de la burguesía oriolana, era un joven impulsivo, de demostrada precocidad, inquieto y emprendedor que había estudiado el bachiller con sobresaliente, acabó la carrera de Derecho en enero de 1935. Y nadie duda que, por supuesto, a su corta edad necesitaba madurar todavía mucho más en su pensamiento político y católico y en su creación literaria, y, que además, no olvidemos que se había educado con los jesuitas de Santo Domingo de Orihuela, a los que hay que sumar las posteriores influencias de sus amigos y socios en la revista El Gallo Crisis (1934-1935), mayores y más experimentados que él, que fueron, principalmente los religiosos: el sacerdote Juan Colom (Catedrático de Instituto) y Fray Buenaventura de Puzol, más el médico José María Ballesteros y el dorsianismo (Eugenio  d´Ors) de Sijé. [30]  Es sabido, también, la admiración que sentía por la obra mironiana de quien se sentía epígono y había influido literariamente en él, como en cuantos integraron la generación olecense del 1930.  En el «Diario de Alicante» (4 de junio 1932), escribió Ramón el artículo: “Tributo de «Oleza» a Gabriel Miró” donde afirma Gabriel Miró es una conciencia estética: cielo y tierra, llanura y accidente, paisaje y paisanaje.  Vivía pues, nuestro joven ensayista en una «Oleza» convertida en arpa religiosa con órganos de músicas celestiales de Nuestro padre San Daniel y El Obispo leproso  [31], ciudad de el oriol (especie de águila) coronado donde se erigían 33 iglesias y numerosas órdenes religiosas. Hemos de destacar en Sijé  dos ideas principales su sed espiritual y su idea del mundo católico en renovación, en un neotomismo europeo que nació tras la I  Guerra Mundial.

        Ramón Sijé «intelectual y estilista»  [32]  catecúmeno de filósofo con sus pocos años de edad, calificado por Robert Marrast, con cierta ironía como «pequeño pensador conservador», tuvo la imprudencia o convicción verdadera de arremeter a grito pelado contra los intelectuales y escritores oficiales de Madrid desde su tribuna El Gallo Crisis, de «catolicismo avanzado» donde escribió entre otras prebendas  «Madrid es como la gran verbena de los hipócritas» [33], ello le acarreo enemigos inmediatamente, entre los que se contaban Pablo Neruda y Rafael Alberti, y a partir de mediados de 1934  está enemistado con José Bergamín, quien dijo que El Callo Crisis era un tumor que le había salido a Cruz y Raya,  y también con Giménez Caballero que  dirigía La Gaceta Literaria, quiso captarlo para la recién fundada Falange, pero no pudo conseguir que se afiliara a su partido. «Siempre mantuvo una política democrática –de Vicente Ramos- y jamás estuvo afiliado a ningún partido político, salvo el republicano Federal, son los primeros meses de la   República (1931)». Lucho y denunció formas obsoletas de educación católica, y se preocupó sobremanera por la crisis existencias de la España de la época.

       Los ideales neocatólicos o conservadores-cristianos de Sijé,  que no es más que la trasmigración en el tiempo de la polémica del clasicismo del Imperio contra el romanticismo, no se correspondían con el pensamiento laico predominante de la II República, puesto que la Constitución de 1931 era anticlerical  y anticristiana [34] y rechazaba de plano las ideas tradicionales y conservadoras, porque lo que pretendía la nueva República era una ruptura con el pasado primorriverista y teocrático al que culpaban del atraso de España. Por ello la recién creada Falange en 1934 continuista del régimen anterior era un partido político a los que también había que silenciar. Sijé, solamente, pudo publicar en revista madrileñas afines a su pensamiento neocatólico como Cruz y Raya (1933-1936) de José Bergamín o en El Sol.

 

   Su postura se radicaliza y escribe:

España es como un Imperio invisible que dra-
matiza en un estado, en su Nación, en su Campo,
en su Burgo, en su Gremio... La imposible ca-
rrera del cristianismo ( E. G. C., núm. 1, pág.3)”.

     

 

 

 

 

 

                             6.-El homenaje a Gabriel Miró,  1932

 

     A la muerte de Gabriel  Miró (Madrid 27 de mayo de 1930) se acuerdo un homenaje. Los jóvenes literatos oriolanos (Ramón Sijé, Miguel Hernández, Carlos Fenoll, Gabriel Sijé, Jesús Poveda, José María Ballesteros) se sentían "en deuda de perenne gratitud con Gabriel Miró" según dice  Sáez Fernández, sobre todo por el magisterio de las obras fundamentales situadas en Oriol de  Nuestro Padre San Daniel (1921) y El Obispo leproso (1926) y El clamor de la Verdad,  por ello, poco después de su muerte, empiezan a pensar en un homenaje que la ciudad debía rendir al estilista levantino. Formaron una comisión, alma de esta comisión lo fue Ramón Sijé.  En 1931 se iniciaron  las tareas de  organizar el homenaje, el comité estaba  integrado por José María Olmedo, José María Pina, José María Ballesteros, Augusto Pescador, Miguel Hernández y Ramón Sijé.  Aunque es Sijé, reconocido por los demás, quien más se preoc