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LA MOSCA PARLANTE Por Ramón Fernánde Palmeral
"Dedicado a las moscas del Mayarín". UNA MAÑANA DE PEGAGOSO agosto cuando me disponía a beber un vaso de agua, ¡carajo qué asco!, cayó una mosca dentro del vaso, e inmediatamente oí una voz que pedía auxilio: «Por favor, por favor, sacadme de aquí que me ahogo». Yo me quedé tan sorprendido por aquella clara y diminuta voz que puse cara de reloj despertador, miré incrédulo a mi alrededor buscando la procedencia de la débil y chillona voz. Aquella voz venía del interior del vaso y continuaba gritándome: «Por favor, sádcame de aquí..., sí, te hablo a ti, maqueto/charnego -se dirigía a mí- sácame de aquí de una vez, no ves que me estoy ahogando, coño». Tomé mi lupa y la acerqué al interior del vaso,y dentro del agua vi a una mosca chapoteando que era quien me hablaba con tanto despotismo ilustrado. “Pero cómo es posible que una mosca hable”, exclamé son incredulidad. La mosca aleteaba dentro del agua y con sus ojos de red me miraba como un gatillo chico desvalido en un callejón solitario, y le pregunté: “¿Eres tú quien me pide auxilio?”. Y la mosca cabreada, chorreando, sin poder aguantar ni un segundo más mientras se hundía como barco herido, seguía gritando: “Sácame de una puñetera vez y después te lo explicaré todo, te lo juro por San Jordi”. Haciéndole caso y bajo el más severo y grande asombro, la saqué del agua con ayuda de una cucharilla de café de plata y la puse con cuidado y cariño sobre la encimera limpia de mi cocina, cerca o mejor diría bajo un rayo de sol mañanero que le calentara y secara. “Bueno ya estás a salvo, explícame ahora, mosca, cómo es que hablas y encima catalán”. Y ella, empezó a alisarse las alas y las ocho patas y a desprenderse de la humedad: “Mi nombre es Hida y hablo solamente cuando estoy en peligro de muerte, soy la única mosca que hablar catalán como consecuencia de haber estado tantos años entre humanos del Barça”. La mosca se disponía a salir volando cuando le di un zarpazo y la atrapé de nuevo, la cogí en el hueco de mi mano buena para que no se fuera a marchar sin darme las gracias, y además me diera explicaciones satisfactorias ante su actitud de libertar condicional: “Mira, Hida, yo esto no me lo puedo creer, ni me lo quiero creer, creerán que estoy loco si alguien me ve hablando contigo, con una mosca y encima catalana, sólo contarlo se reirían de mí todos mis amigos europeos, además yo como ser humano tengo la obligación de matarte; sin embargo, ahora que sé que hablas catalán me das lástima y te voy a salvar por tu endemismo”. Abrí mi mano con 17 dedos, pensé que una mosca más o menos en el aire europeo no iba a causar muchos perjuicios a la humanidad, y la escuché, y ella me suplicó con educación: “¿Cómo vas a matar a la única mosca que habla catalán en el mundo, serías la persona más nazi y salvaje del planeta”. Yo le contesté con sarcaso, “no sabes tú muy bien de lo que somos capaces de hacer los españoles”. La mosca no confiaba en mí, se hizo un poquito la coja, la débil para que yo le tuviera lástima, se lamió sus alas y en cuanto pudo escapar la muy ingrata salió volando en zigzag independentista. La estuve buscando toda la mañana y muchas mañanas más sin dar con ella. Por ello, ahora cada vez que veo una mosca le pregunto “¿Eres tú Hida, la mosca que habla catalán? Pero como ninguna me contesta, desde entonces no soy capaz de matar una mosca, no, no, de verdad, no me atrevo a matar a ninguna mosca o abeja ni las mataré de aquí en adelante, no vaya a ser que sea Hida, mi querida mosca, mi extraña y maravillosa mosca que “parla catalá”. Nota.- Los diálogos de la mosca han sido traducidos al castellano por un servidor que estudió catalán a la fuerza.
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Como catalanoparlante (lengua materna) me siento aludido por un texto más cercano al improperio y la xenofobia que a la libertad de expresión por la que luchamos contra el franquismo. Le recuerdo la prohibición del uso público del catalán en tiempos de la dictadura.
Ésta es mi última colaboración en Mundo Cultural Hispano, mi ética me impide exponer mis textos junto a comentarios de esta índole, más en un foro cultural y solidario. Agradezco a Denis Roland y a César Rubio su confianza, cariño y amistad y el empeño en ofrecer un espacio cultural libre y, repito, solidario.
Ricard Monforte i Vidal 37671435B
Si su texto tiene la posibilidad de "herir sensibilidades", es por el destrozo ortográfico y morfosintáctico perpetrado en él contra la venerable lengua castellana. Venza su enquistamiento y demuestre su amor a ella aplicándose en su conocimiento y uso correcto.
Ricard Monforte i Vidal
Ramón, no voy a entrar más a polemizar ni con este comentario ni con el que acabas de enviar, y que acabo de ver, todavía sin validar, aunque tanto en éste como en el otro se alude directamente a mi persona, ya que en éste se habla de los lingüistas (sic) y en el otro se habla de censores aludiendo a que he expresado con honestidad mi parecer sobre la publicación de textos como el que nos ocupa. Si lo que pretendes decir es que no estamos a la altura de comprender la finalidad de tu texto, seguro que tienes razón. Personalmente no se la veo. Por mi profesión de profesora de filología en la universidad desde hace 28 años estoy acostumbrada a leer, desentrañar y buscar literaria y pragmalingüísticamente el valor de los textos, tal vez me faltaba leer uno como éste para avanzar en mi trayectoria profesional. En ese caso te lo agradezco. Pero te ruego que no le des más vueltas al tema, ya has dicho seguramente todo lo que tenías que decir. Nosotros también. No sigamos por la vía del ataque y derribo. Es suficiente para todos. Cada cual ha tenido la posibilidad de expresar su criterio y no haríamos más que repetirnos. Por mi parte he sido respetuosa contigo, tanto aquí como en los correos que te he escrito. Atentamente,
Diana Gioia
Diana no va a polemizar con Ramón, y hace bien, puesto que una señora de su categoría no debe enzarzarse en las discusiones que Palmeral provoca, no sé si por divertirse o por protagonizar con su ego un debate falto de seriedad por su parte. Sin embargo yo, que no tengo ni mucho menos el prestigio literario de Diana, ni su calidad humana ni sus conocimientos, voy a permitirme un comentario al respecto.
A Ramón, por lo que deduzco, lo que le interesa es figurar como sea, y, a falta de rigor, de los mínimos conocimientos gramaticales y de un estilo -literario y humano adecuado-, se escuda en el sofisma alegando que su "mosca parlante" tiene ocho patas porque a él le place que así sea. Pero en su relato no sugiere -ni por asomo- que se trate de un recurso literario. De ese modo, yo también podría meter la gamba y luego, con la desfachatez que a él le caracteriza, justificar con mentiras una actitud impropìa no de un escritor, sino de un mal aprendiz de las Letras.
Asegura Ramón que lo que desea es despertar conciencias, sin percatarse de que la suya está dormida, y no precisamente por sestear. Porque si su sensiblidad fuese solamente la de un cardo borriquero -y que me perdonen los "Onopordum acanthium" por semejante comparación-, habría respetado el esfuerzo de quienes mantienen en MCH una actitud equilibrada. ¿A santo de qué nos viene Palmeral con triquiñuelas, cuando todos sabemos que tiene publicado en este foro un artículo sobre "cómo escribir relatos y novelas", con faltas sintácticas, mal puntuado y en algunos casos haciendo initeligible la lectura? ¿Nos toma por imbéciles? Si al menos lo hubiese titulado "Cómo escribo yo una novela".
Para qué seguir. Prefiero concluir en este punto y dejar que Palmeral siga con su discurso.
Augustus.
Podríamos hacer una cosa, Ramón, se me ocurre que como estamos en invierno las moscas no están en su ambiente, tal vez sea ésa la explicación. Me gusta pasar página si está ya más que leída y sabida y no nos aporta nueva información enriquecedora. Por una mosca sería tonto que te plantaras en el medio centenar de artículos, ¿no?
Diana Gioia
Me voy, me voy, me voy, pero me quedo,
pero me voy, desierto y sin arena:
adiós, amor, adiós hasta la muerte.
(2º terceto del soneto 19 de "El rayo que no cesa") Miguel Hernández.